Poco a poco el negocio bancario en Uruguay está dejando atrás el bajón que ocasionó la parálisis parcial temporal de la economía a raíz del Covid-19. Sin embargo, por otras razones, algunos indicadores siguen sin verse del todo saludables.
Poco a poco el negocio bancario en Uruguay está dejando atrás el bajón que ocasionó la parálisis parcial temporal de la economía a raíz del Covid-19. Sin embargo, por otras razones, algunos indicadores siguen sin verse del todo saludables.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCuando se analizan los balances de las instituciones bancarias expresados en dólares, hasta mayo habían captado —en conjunto— más depósitos que a fin del año pasado y también incrementaron su stock de créditos vigentes. Pero, pese a la mayor actividad, los resultados de algunos bancos arrojaron números en “rojo” —negativos— en los meses recientes. Así, si bien todos sumados dieron ganancias por casi US$ 56 millones en enero-mayo, seis de los 11 arrojaron pérdidas expresadas en esa moneda. En ese lapso uno de los que perdió, aunque relativamente poco, fue el estatal Banco República (BROU), el más grande del sistema: en los cinco meses acumuló un resultado negativo de US$ 3,7 millones pese a las utilidades logradas en mayo.
Es un dato que algunos actores ven con atención, aunque las autoridades del BROU le quitan dramatismo cuando se analizan las razones. “Existe un impacto transitorio por la baja del dólar y también por el IRAE” (Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas), dijo a Búsqueda una fuente de la institución. En función de ello, en el República todavía están “revisando las estimaciones de resultado para todo el año, que será menor al de 2021”, reconoció. Pero subrayó que el banco “está creciendo en su línea de crédito” tanto para personas como a empresas. A mayo, el stock de préstamos del BROU era de US$ 4.980 millones, un aumento cercano a los US$ 390 millones frente a diciembre pasado, surge de las estadísticas publicadas el martes 14 por el Banco Central (BCU).
El BROU venía de dos ejercicios muy buenos en términos de ganancias. En 2020 rondaron los US$ 500 millones, un monto récord, y en 2021 fueron de US$ 401 millones.
Entrevistado por El Observador en diciembre, el presidente del banco oficial, Salvador Ferrer, había previsto que la ganancia en 2022 rondaría los “US$ 350-400 millones. Nos queda ajustar algún número más y esperar el cierre de diciembre. Estas cifras de ganancia son sostenibles. Entendemos que el BROU va a estar en condiciones de contribuir a Rentas Generales en torno a US$ 400 millones anuales durante el actual período de gobierno (2020-2024) en promedio. Es una cifra relevante, tanto en lo que transferimos por el pago de dividendos como lo que aportamos por impuestos al Estado. El BROU es un contribuyente bien importante para el gobierno. Eso de alguna forma es lo que permite retroalimentar esa capacidad del banco de ser la banca país y tener un accionar expansivo como se dio en la pandemia y tener roles que van más allá de su perfil comercial y van más a un banco de desarrollo para dar soporte a determinados sectores de la economía”, afirmó Ferrer.
Una fuente financiera consultada por Búsqueda explicó que en el resultado negativo registrado a mayo pasado tuvo alta incidencia la pérdida por diferencia de cambio —la apreciación del peso— y el efecto fiscal en el IRAE asociado a esta pérdida. El tipo de cambio nominal bajó todos los meses desde febrero. Pero esa tendencia podría revertirse en los próximos meses: los analistas de consultoras, AFAP, bancos y la academia encuestados por el BCU proyectan un repunte de la cotización del dólar (a $ 43,2 a fin de 2022, según la mediana de las respuestas).
Más allá de eso, según esa fuente, el balance “operativo” —asociado a la gestión y al negocio— puede que no esté siendo lo “suficientemente fuerte” como para contrarrestar esos otros factores.
Cuando trabajaba para un banco privado, Diego Labat analizó el impuesto a la renta en el sector bancario y su impacto en el riesgo de tipo de cambio en un documento presentado en las Jornadas de Economía de 2007 organizadas por el BCU. El economista, hoy presidente de esa institución, planteó un modelo según el cual una devaluación ocasiona una ganancia fiscal a los bancos (y, en teoría, a la inversa), independiente de la posición en moneda extranjera que mantengan, si bien la magnitud de ese resultado positivo depende de la estructura de activos y pasivos que tenga la entidad financiera y del momento en que se produzca el aumento (o baja) del tipo de cambio. Identificó ese fenómeno como el “efecto fiscal de una devaluación”.
En enero-mayo, además del BROU, dieron pérdidas —por entre US$ 900.000 y US$ 19 millones— la filial del Banco deDesarrollo Económico y Social (Bandes) de Venezuela, Itaú, Heritage, Citibank y Nación Argentina.