Con la inteligencia artificial (IA) avanzando a todo ritmo en diversas áreas de la economía y la vida en sociedad, la pregunta sobre cómo regular esa tecnología sin frenar la innovación está en el centro de la preocupación de los gobiernos.
El gobierno mira la experiencia de Japón mientras sigue la discusión en Europa para “simplificar” una regulación inicial que pudo haber sido “excesiva”
Con la inteligencia artificial (IA) avanzando a todo ritmo en diversas áreas de la economía y la vida en sociedad, la pregunta sobre cómo regular esa tecnología sin frenar la innovación está en el centro de la preocupación de los gobiernos.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Necesitamos promover marcos de trabajo que sean proinnovación, prodesarrollo de la industria tecnológica, proutilización de inteligencia artificial, y gestionar los riesgos por sector. O sea, no me imagino una ley que gestione todos los riesgos que están atrás”, sostuvo el asesor presidencial en Ciencia, Tecnología e Innovación y director del programa Uruguay Innova, Bruno Gili, quien insistió en evitar regulaciones que puedan transformarse en trabas para la innovación.
Gili participó el jueves 7 en un evento organizado por Búsqueda, en alianza con Chequeado y LatamChequea, y con financiamiento de la Unión Europea. Durante la actividad, representantes del gobierno, legisladores y diplomáticos europeos coincidieron en la necesidad de avanzar, aunque mostraron diferencias sobre hasta dónde regular y cómo hacerlo.
Durante su intervención, Gili planteó que la discusión sobre IA suele quedar demasiado asociada a problemas como la desinformación o los deepfakes, cuando en realidad también abre oportunidades en áreas como salud, educación e investigación científica. La IA “abre un mundo de oportunidades que son muy potentes a los efectos de lo que uno se propone siempre en la política pública, que es resolver problemas y ayudar a aprovechar oportunidades”, afirmó.
También remarcó que Uruguay tiene una industria del software “muy importante” y señaló que el país debe cuidar ese sector al momento de discutir regulaciones. “No podemos generarle una dificultad o una traba a ese desarrollo tecnológico”, sostuvo.
A escala internacional hay distintos modelos de regulación, que van desde una intervención mínima en Estados Unidos, pasando por un sistema intermedio como el europeo, hasta una mayor incidencia estatal en China. Consultado sobre cuál puede ser el camino que siga el gobierno, Gili planteó otra opción: Japón. “Tienen una ley muy cortita, de apenas seis, siete páginas”, de “desarrollo, aplicación y generación de inteligencia artificial” que considera “los riesgos específicos”, explicó. “Los riesgos aparecen como una condición a tomar en cuenta a partir del desarrollo de las tecnologías”.
Sobre Europa, dijo que “reguló, sobrerreguló, antes de poder entender lo que estaba sucediendo con este tema”, y ahora está revisando su proceso. De todos modos, aclaró que Uruguay necesita avanzar en acuerdos y criterios comunes, especialmente en temas vinculados a transparencia, protección de datos y seguridad.
La respuesta desde la Unión Europea (UE) llegó a través del jefe adjunto de misión en Uruguay, Jan Mikolaj Dzieciolowski, quien defendió la regulación impulsada por Europa y dijo que el objetivo nunca fue frenar la innovación. “Quería hacer una desmitificación de la idea de que la Unión Europea está en contra de la innovación. La ley nació antes de la inteligencia artificial generativa, cuando había una preocupación fuerte sobre los peligros y los riesgos para los ciudadanos y sus derechos humanos”, señaló.
Según explicó, en algunos sectores Europa entendió que los riesgos vinculados a la IA requerían mayores controles. “La Unión Europea consideró que los riesgos para los ciudadanos y para sus derechos humanos son tales que necesitan una verificación y también un reporting de las empresas”, afirmó.
Dzieciolowski reconoció que dentro de Europa existe hoy una discusión sobre si parte de esa regulación terminó siendo excesiva. “La nueva Comisión Europea toma conciencia del debate que produjo esta ley y quizá de la excesiva regulación”, sostuvo. En ese marco, explicó que actualmente se discute un nuevo “proyecto ómnibus digital” entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE y que “la comisión ya hizo sus propuestas de simplificación”.
El diplomático sostuvo que esa discusión también abrió diferencias dentro de Europa entre quienes priorizan la innovación y quienes defienden una mayor protección de derechos y datos personales. “Existe un debate como el que estamos teniendo hoy aquí en Uruguay sobre cuál es el punto intermedio”, señaló.
El tema también tuvo una mirada política. La senadora Blanca Rodríguez, presidenta este año de la Comisión Especial de Futuros, sostuvo que el Parlamento tiene que involucrarse en el tema sin mirar la IA solamente como una amenaza. “Mirar la inteligencia artificial con miedo, mirarla como una amenaza, es un problema. Hay que mirarla con cabeza abierta, queriendo aprender y queriendo saber más”, afirmó.
Rodríguez dijo que la tecnología puede facilitar el acceso al aprendizaje y comparó el fenómeno con el impacto que tuvo el Plan Ceibal. “Antes para aprender un idioma había que tener dinero para pagar un instituto de idiomas o un colegio de horario extracurricular. Ahora no. Ahora se puede aprender lo que se quiera a través del acceso a la tecnología”, señaló.
También defendió la regulación, aunque aclaró que eso no significa censura. “Regular es poner reglas, no es prohibir, no es la cancelación”, afirmó.
La senadora sostuvo que Uruguay todavía no tiene capacidad suficiente para controlar todo el fenómeno, por lo cual sería bueno avanzar “por sectores y tratar de trabajar primero sobre los riesgos”.
El presidente de Diputados, Rodrigo Goñi, aseguró que Uruguay viene construyendo desde hace años una política de Estado en temas digitales y destacó que el país fue pionero en protección de datos. “El faro europeo sigue siendo un faro por los derechos humanos. Nosotros tenemos la oportunidad de aprovechar los aprendizajes de Europa y avanzar con prudencia”, afirmó.
También dijo que ignorar los problemas vinculados a la IA sería un error. “Si un parlamento o una sociedad no abordan cómo mitigar esos daños, entonces volvemos a la ley de la selva”, dijo.
El diputado planteó además que la discusión no puede quedar encerrada solo dentro del sistema político y recordó que el Parlamento lanzará una consulta pública, que él impulsa, sobre el impacto de las plataformas digitales y la IA en menores.
En el final del intercambio, la discusión se movió hacia el impacto económico que tendrá el desarrollo de la IA. Gili advirtió que el avance de esta tecnología no solo plantea desafíos regulatorios, sino también presupuestales, debido al fuerte aumento de los costos de infraestructura y equipamiento. “Hoy se multiplicaron los precios de los equipos para inteligencia artificial por la demanda y el Parlamento se va a enfrentar con demandas presupuestales porque la tecnología hoy sale más cara que hace seis meses”, señaló.
Gili dijo que Uruguay necesita fortalecer varias áreas al mismo tiempo. “Necesitamos investigar más, producir más doctores, desarrollar talento y construir infraestructura”, afirmó.
Según explicó, el gobierno trabaja en la creación de un centro nacional de IA y en acuerdos internacionales para que Uruguay “no pierda esta carrera” tecnológica. También señaló que empresas internacionales ya comenzaron a conversar con Uruguay sobre posibles desarrollos en el área. “Queremos ser un hub de innovación”, sostuvo.