En la antesala del Anfiteatro Artigas de la Cancillería, la secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores, Teresa Aishemberg, respondía a un racimo de periodistas sobre las trabas para ciertas exportaciones uruguayas y la baja de la rentabilidad de los negocios comerciales, minutos antes del lanzamiento, el viernes 28, del segundo Foro Empresarial del Mercosur.
Ese día “El Observador” publicó el relato de un empresario molinero argentino que pretendía embarcar a su país 25.000 toneladas de trigo desde Uruguay que en el marco de la tramitación de la habilitación del negocio recibió del secretario de Comercio Interior de Argentina, Guillermo Moreno, el siguiente comentario: “Ni en pedo te dejo importar trigo”.
Aishemberg terminó de responder casi al mismo tiempo que llegaba el canciller Luis Almagro y todos entraron al Anfiteatro. En la presentación se escuchó de integrantes de la mesa una crítica más o menos directa a aspectos del Mercosur y una visión optimista sobre el bloque. Con la sala semivacía, se informó que el segundo Foro Empresarial se hará el próximo martes 11, un día antes de la cumbre de presidentes, en Montevideo y con las cadenas de valor, el turismo y las tecnologías como ejes temáticos.
Luis Porto, subsecretario de Relaciones Exteriores, dijo en la conferencia que “es bastante sorpresivo que sea la segunda vez de un encuentro de empresarios en un proceso de integración de tantos años. Pero no deja de ser alentador, al mismo tiempo”. El Mercosur se creó hace 22 años.
Luego resaltó la importancia de haber elegido las cadenas de valor como un tema del Foro: “Todos nuestros países han pasado por procesos económicos en los últimos años que han generado agujeros en el aparato y las cadenas productivas, que han desintegrado a nivel interno a los agentes económicos. Y si nosotros queremos utilizar el Mercosur como plataforma de lanzamiento hacia el resto del mundo, es necesario la complementación de esas cadenas productivas (...)”.
El concepto de cadena de valor alude a un trabajo asociativo entre empresas —en este caso de distintos países— ya sea por especialización o complementación en su producción. Algunas investigaciones, como la desarrollada por los argentinos Jésica De Angelis y Fernando Porta, sugieren que hasta ahora se dieron modestos avances en la integración productiva en el Mercosur, y que donde hubo fue en unos pocos sectores y al amparo de regímenes especiales temporarios.
El brasileño Ivan Ramalho, alto representante general del Mercosur, consideró valiosa la realización del Foro en días en que “las personas se quieren hacer oír”. También porque, a su juicio, es un “momento muy importante” del Mercosur por la incorporación de Venezuela como socio pleno.
Ramalho —que como alto representante general tiene entre sus funciones participar en eventos en nombre del Mercosur, promocionarlo y presentar propuestas a los gobiernos acerca del proceso de integración— se explayó sobre esa visión optimista acerca del bloque y el acercamiento de Uruguay a la Alianza del Pacífico en la siguiente conversación con Búsqueda.
—¿Cuál es su diagnóstico acerca del Mercosur?
—Lo veo hoy de una manera muy positiva.
Tenemos una extensión territorial extraordinaria y una cantidad enorme de riquezas, minerales, de producción industrial y una diversificación económica importante. Un mercado consumidor de cerca de 270 millones de personas, un Producto Bruto Interno de 3,3 trillones de dólares que corresponde a la quinta economía del mundo y el 83% de todo el Producto de América del Sur.
Siempre recuerdo que Brasil es muy grande, y que ahora con el ingreso de Venezuela empieza a haber una integración todavía mayor de otras regiones brasileñas en relación al Mercosur. La región Norte y Centro este de Brasil, pasan a ser vecinas de socios del Mercosur; el bloque ya no es sólo el Cono Sur, como fue en sus inicios.
Hice visitas a algunos países y soy optimista de que además de Bolivia, que ya decidió su ingreso como socio pleno del Mercosur, también Ecuador, Surinam y Guyana van a integrarse como asociados. Esto supondrá una amplicación todavía mayor.
El Mercosur empezó como mercado, como inversiones y como comercio. Hoy no es solo eso; tenemos una agenda social y ciudadana muy grande.
En relación al comercio, no me canso de repetir que teníamos un intercambio intrarregional de U$S 5.000 millones y hoy supera los U$S 60 billones. Y ciertamente, este comercio ha sido muy importante en la generación de empleos en todos los países del Mercosur, además de los efectos en el área de los servicios.
Soy optimista; el Mercosur está creciendo y consolidándose, si bien existen dificultades. Dificultades tienen que existir: Uruguay o Brasil no tienen problemas con los países que casi no tienen comercio o inversiones; es natural que las dificultades surjan con aquellas economías con las que tienen vínculos estrechos. Mi experiencia es que no hay nada que no se pueda resolver sentados en torno a una mesa.
—En Uruguay hay visiones críticas. Sienten fatiga en torno al Mercosur por la aparición de trabas al comercio y debido a que no operó como se esperaba como un puente en la apertura de mercados de extrazona.
—No estoy de acuerdo con quienes hablan de fatiga. Creciendo, recibiendo nuevos países importantes que supondrán una ampliación del mercado consumidor... Un mercado ampliado es muy importante para los inversores. He recibido empresas que quieren invertir para producir en Uruguay, y lo hacen mirando ese mercado ampliado de 270 millones de habitantes y que tuvo un gran crecimiento con la incorporación de Venezuela, y seguirá haciéndolo con la de otros países.
Por eso no tengo la visión de un Mercosur paralizado. Por el contrario, veo un bloque con nuevos socios y con comercio e inversiones creciendo.
La prensa informa sobre problemas que surgieron en empresas que invirtieron en otro socio. ¿Por qué sucede eso? Porque existe, verdaderamente existe intercambio de inversiones.
El Mercosur siempre es el primer paso para una empresa que quiere tener una experiencia inicial de comercio internacional o de inversión. Esto es especialmente para las de pequeño y mediano porte.
El bloque continúa siendo ciertamente un mercado muy importante, importante para la atracción de inversiones extranjeras, que llegan a Brasil o Uruguay. ¡Están invirtiendo en el Mercosur! Esta es la prueba de que no hay parálisis ni fatiga.
—Hay miembros del gobierno que aspiran a que Uruguay estreche su vínculo con la Alianza del Pacífico. ¿Eso puede ser contradictorio con su pertenencia al Mercosur?
—No veo a la Alianza del Pacífico como un foro opuesto al Mercosur. Por el contrario, podemos sumar esfuerzos en conjunto.
En la práctica, en virtud de varias decisiones e iniciativas del Mercosur, principalmente, América del Sur ya es hoy una zona de libre comercio. El Mercosur ya mantiene acuerdos con Chile, Perú y Colombia —tres de los países de esa Alianza—, que son también asociados del bloque. Por tanto, el comercio que esos países tienen con el Mercosur es de U$S 20 billones, que en la práctica equivale al intercambio que tienen entre ellos mismos.
Por esto no veo que exista una contraposición; estamos todos juntos, si bien puede haber en ciertos aspectos puntos de vista diferentes.
Economía
2013-07-04T00:00:00
2013-07-04T00:00:00