“Estoy aquí en Dolores porque la sequía les pegó fuerte a los agricultores, los cultivos de verano se perdieron o rindieron muy poco, hay gente que no va a poder pagar sus cuentas”, dijo el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, durante una reunión con integrantes de la Cooperativa Agraria de Dolores (Cadol) el viernes 13.
Cada año, los agricultores tienen la soja como la principal fuente de capital para sus negocios y así solventar además los costos de los cultivos de invierno (trigo, cebada y colza), pero en 2018 la situación se complicó, debido a los rendimientos bajos de la presente cosecha sojera por la escasez de lluvias.
El ministro llegó con esa idea que los agricultores tenían previsto plantearle y además se trató la posibilidad de conformar un fideicomiso o un fondo de reserva, que pueda operar en forma similar a los fondos arrocero y lechero, señaló a Búsqueda el presidente de Cadol, Marcelo Gauthier.
En los campos doloreños los primeros resultados de las trillas marcan diferentes rendimientos, que están muy por debajo de lo que fue el promedio del año pasado, cuando el sector registró un récord de 2.951 kilos por hectárea. Hay zonas de 1.200 kilos y otras de 800 kilos y en el mejor de los casos se obtienen 1.500 kilos, comentó. Y pronosticó que dejarán de ingresar unos US$ 600 millones por la pérdida de granos de soja, lo que afectará a la economía uruguaya.
El área sembrada de soja es de poco más de un millón de hectáreas, por lo que con un promedio de unos 1.500 kilos por hectárea, la cosecha resultará cercana a los 1,5 millones de toneladas. En la anterior fueron cosechados 3,2 millones de toneladas. Es que así como este año el déficit hídrico mermó la producción de granos, en 2017 la abundancia de lluvias distribuidas en las zonas agrícolas y en las etapas del llenado del grano favoreció esa actividad.
El precio de la soja repuntó en los últimos días y llegó a un valor de entre US$ 400 y US$ 410 por tonelada en los puertos de Montevideo y Nueva Palmira.
El estado actual de las plantaciones pudo ser constatado por Benech, que realizó una recorrida por algunas chacras del lugar acompañado por técnicos y productores.
“No elegimos Cadol y Dolores por casualidad, es el corazón agrícola y está pasando por una situación de déficit hídrico muy importante”, dijo el ministro de Ganadería durante su visita a esa zona.
Comentó: “Vi sojas de primera que prácticamente no tienen nada, vi cultivos de segunda que tienen algo, más que los de primera, vi cultivos con riego que están mejor, no sé cuánto van a rendir”.
“Un productor que no sabe cómo va a pagar la renta, cómo va a pagar la cuota del banco, que no sabe cómo va a seguir, puede pensar: este viejo qué me viene a hablar acá si yo no sé cómo salgo”, señaló Benech.
Por eso reconoció la necesidad de “ser muy prudente” respecto a las medidas que el Poder Ejecutivo pueda resolver en esos casos.
Es un “problema grave”, pero “no es parejo”, acotó, en el entendido de que la falta de lluvias pudo haber perjudicado más ciertas actividades, como la agrícola o ganadera, y zonas puntuales del territorio.
“Ni que sí, ni que no”.
Para Cadol, “el problema crítico es financiero” y por eso se llegó a hablar de conformar un fideicomiso o un fondo de reserva, que funcione de manera similar a la de los fondos lechero o arrocero, aunque el propio ministro reconoció la existencia de dificultades para aplicar un mecanismo parecido en el sector sojero, dijo Gauthier.
El fondo lechero se financia con retenciones que realizan las industrias lácteas a parte de la leche que remiten los tamberos a las plantas procesadoras; mientras que en el caso del fondo arrocero hay una retención de 5% del valor FOB (libre de costos de fletes y seguros) de las exportaciones de ese grano.
Benech marcó algunas diferencias en las producciones lechera, arrocera y sojera, específicamente en lo que respecta a los productos finales, ya que los tambos remiten leche diariamente, y a las características zafrales de la producción agrícola.
“No digo que sí, ni que no”, respondió el ministro a una consulta de periodistas sobre esa eventual medida.
En cuanto a la posibilidad de aplazar el pago de deudas, el titular del MGAP indicó que es más fácil hacer las gestiones con el BROU que con los bancos privados, contó el directivo de Cadol.
En ese sentido, el ministro se comprometió a realizar las gestiones ante el Banco República y la banca privada para obtener una reprogramación del pago de las deudas de los productores agrícolas, principalmente los dedicados a la plantación de soja. Admitió además el impacto negativo que tendrá la baja de ingresos por la menor exportación de grano en la economía local.
El objetivo es lograr que los vencimientos de cuotas de deudas, previstos para el trimestre junio, julio, pasen para 2019, según Gauthier.
“No se va a poder pagar, porque no hay producción” para hacerlo, “la soja no va a dar ganancias, a no ser en algún lugar puntual, como puede ser en el sur de Colonia, y depende de si el productor tiene que pagar rentas por la tierra o no”, recalcó.
Los productores plantearon al ministro de Ganadería la preocupación por el desmejoramiento de la calificación que tienen en los bancos, debido a la imposibilidad de pagar el pasivo pendiente. En ese caso, Benech comentó las dificultades que hay para considerar esos aspectos, considerando que los bancos se rigen por algunas normativas vigentes del Banco Central.
Agregó que en Dolores la mayoría de los productores operan con la banca pública, que hay de todo tipo de productores, algunos que plantan 20 hectáreas, 50 hectáreas y otros por encima de las 1.000 hectáreas. Eso mencionó en alusión a la idea que está instalada en la sociedad en cuanto a que los productores de soja son solamente grandes empresas extranjeras o terratenientes.
Cadol tiene entre 160 y 165 socios, de los cuales unos 60 están activos, que siguen comercializando productos, y esa baja de socios es por fallecimiento o por abandono de la actividad. También hay casos de productores que arriendan su campo o hacen una parte de huerta o tienen unas pocas vacas lecheras.
En marzo, el Ministerio de Ganadería extendió la declaratoria de emergencia agropecuaria a ciertos departamentos agrícolas, como Colonia, Soriano y Río Negro, pero esa medida está enfocada en la posibilidad de dar asistencia a los productores ganaderos y lecheros mediante la entrega de raciones para alimentar al ganado.
“Acá lo que se necesita es asistencia financiera, el problema no se arregla con raciones”, enfatizó Gauthier.