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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl TISA y los dos “Caetano”. Es un hecho consumado que nuestro país se ha retirado de las negociaciones previas al eventual tratado de servicios, conocido por TISA.
Mucho se ha escrito y opinado en favor y en contra de esta decisión del Ejecutivo, por lo que no es mi intención en esta carta abundar.
Sí reflexionar sobre las visiones que sobre el particular han brindado dos destacados compatriotas, que casualmente comparten su apellido: Gerardo Caetano y Carlos Caetano.
Gerardo Caetano es uno de los intelectuales más destacados de la generación a la que pertenezco. Profesor y doctorado en Historia, ha contribuido al acervo cultural e historiográfico nacional con una vasta obra, que va desde el análisis del Uruguay del primer batllismo hasta la historia reciente, entre otras temáticas. Politólogo y reconocido hombre de izquierda, lejos está de posturas radicales y también de aspiraciones políticas. Baste para quien no lo conozca dos ejemplos; signó junto a otros intelectuales una carta publicada en este semanario denunciando los abusos de poder del régimen de Nicolás Maduro, ciertamente a contrapelo de la posición prevalente en la izquierda. Por otra parte, fue propuesto en su momento por el ex presidente Mujica y otras personalidades del Frente Amplio para presidir dicha fuerza política, postulación que rechazó, así como seguramente varias otras de ocupar cargos políticos.
Otro hombre de nuestra generación, Carlos Caetano, ha ganado visibilidad pública como presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información(CUTI), donde se ha transformado en activo líder y vocero de la gremial de uno de los sectores más dinámicos y prometedores para el desarrollo del país. Ex gerente de sistemas de la Bolsa de Valores, es un referente en reingeniería de procesos y planificación de negocios en el área informática. Exitoso emprendedor, es cofundador de la plataforma pagosweb.com.uy y dirige hoy su propia empresa. Hasta donde me consta, no ha manifestado definición político-partidaria pública.
Ambos fijaron posición en el tema del TISA, a saber:
Gerardo Caetano y el TISA: Adhirió a una carta de fecha 22 de mayo de 2015, que junto a distintas personalidades del ámbito sindical, político y académico, rechazaba la continuidad en las negociaciones, señalando entre otros conceptos su “fuerte preocupación” por la “concesión de trato nacional a las empresas extranjeras (salvo casos de excepción expresa) con la consiguiente eliminación de las prioridades a las empresas nacionales en general, públicas o privadas, y a las pequeñas y micro empresas”. Esto, opinan, traerá como consecuencia un perjuicio a la protección de los trabajadores uruguayos y “el retroceso del Estado —con el menoscabo de sus empresas públicas— como motor del desarrollo”. El tratado, ahonda la nota, “no reconoce las profundas asimetrías entre los países”. Esto reconociendo que se disponía de “información fragmentaria y tardía” y criticando el “secretismo” con el cual las autoridades se habían manejado en el tema.
Carlos Caetano y el TISA: La CUTI, a la cual representa, se pronunció a favor de continuar negociando, coincidiendo con figuras políticas tanto del gobierno como de la oposición. Señalan que la meta proyectada de exportar U$S 1.000 millones en tecnologías de la información en el año 2020 “podría verse comprometida si Uruguay no participa en un tratado de estas características, dado que otros países competidores en nuestra industria quedarían en mejor situación de comercialización en la mayoría de nuestros mercados consolidados”. Agregan que esta posición, sumada a las “desventajas de tipo estructural de nuestro país respecto a nuestros competidores directos y principales socios comerciales”, generaría un perjuicio que se entiende necesario evitar. Concluyen por último: “Las TICs son una industria global en la que nuestro país compite con el mundo al más alto nivel de sofisticación, motivo por el cual debemos estar atentos a las políticas de promoción aplicadas por otros países, las cuales buscan apalancar el desarrollo de un sector considerado estratégico”.
Obviamente mi posición al respecto poco importa; soy un simple ciudadano. Lo que sí me mueve a reflexión es que sobre un tema innegablemente estratégico de cara al futuro como lo es la inserción del país en el mundo, estas valiosas personalidades tengan puntos de vista tan divergentes, cada uno desde su legítima óptica y creo yo con absoluta honestidad intelectual. Esto denota un problema profundo y poco atendido, cual es el notorio divorcio entre los mundos académico y empresarial, sobre todo con los sectores mas dinámicos y emprendedores, vitales en la generación de puestos laborales bien pagos y que están de cara al mundo solo con su talento como arma. Y no me refiero solo a las tecnologías informáticas, sino a todos los que se juegan por exportar conocimiento, no solo materias primas.
Estoy plenamente convencido de que ambos “Caetano” desean lo mejor para el Uruguay, sus propios hijos y nietos. Lo que no puedo comprender y por lo cual estimo que pagamos un gran costo como sociedad, es cómo estos compatriotas junto a otros igualmente valiosos de cada una de las áreas que representan, no se sientan a una mesa a fin de intercambiar ideas, posiciones y elaborar estrategias y propuestas de cara al presente y el futuro. Desde sus posturas en el tema TISA, pareciera que ven dos países diferentes y hasta ahora sin vasos comunicantes, limitados más a una puja por hacer prevalecer sus posturas en la toma de decisiones del gobierno, que de buscar puntos de encuentro y comprensión mutua.
Alguien podría señalar que, en efecto, sus posiciones son irreconciliables. Personalmente me resisto a creerlo, tal vez porque me ha tocado participar en los dos ámbitos. Siempre entre uruguayos honestos, inteligentes y valiosos, sin apearse ninguno de sus convicciones, será bueno, útil y productivo el intercambio, sobre todo si se fijan temáticas alejadas de decisiones políticas puntuales, tal como ocurrió con el caso del TISA.
Actualmente, varios de los hechos políticos cotidianos y los debates asociados carecen a mi juicio de sustancia y hasta provocan rechazo, enmarcados generalmente en circos mediáticos muy poco nutritivos para la sociedad. Como expresión de deseos, imagino presenciar un intercambio amplio y profundo entre Gerardo Caetano y Carlos Caetano a propósito de estrategias y visión del país a futuro, inserción internacional, educación para el desarrollo, oportunidades para los jóvenes, etc. Y por extensión, mesas de trabajo y debates similares entre nuestros compatriotas mas capaces, sin prejuicios político-ideológicos paralizantes.
En un país de tres millones y poco de habitantes, inserto en un mundo cada vez más agresivo, complejo y cambiante, necesitamos imperiosamente que los uruguayos más formados y experientes le brinden a la sociedad elementos que nos ayuden a pensar y decidir las mejores opciones, aportando visiones y propuestas integradoras desde todos los ámbitos; académico, empresarial y gremial. En un momento en que se oye a menudo hablar de “ruptura social”, si no empezamos por aquí, ¿qué nos queda?
Ing. Gabriel Vitar
CI 1.557.573-1