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El alemán Martin Kaymer entró en la historia grande del golf mundial al ganar de punta a punta con un rendimiento extraordinario el domingo 15 el US Open, segundo Major de la temporada. Kaymer empleó 271 golpes, nueve bajo el par de la espectacular cancha del Pinehurst Golf Club, uno de los mejores campos de golf de los Estados Unidos. En segundo lugar, con ocho golpes más, finalizaron los norteamericanos Rickie Fowler y Erik Compton.
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A los 29 años, Kaymer obtiene así el segundo Major de su carrera luego de su victoria en el PGA Championship del año 2010, convirtiéndose además en el primer golfista alemán en obtener el Abierto de los Estados Unidos.
Por su triunfo, el ganador recibió un cheque por 1,6 millones de dólares, de los nueve millones que repartió el campeonato en premios. Además, dada la importancia del torneo, Kaymer ascendió varios lugares en el ranking mundial, ocupando actualmente el undécimo lugar de acuerdo al último listado.
En cuanto al Grand Slam de golf, el cual comprende a los cuatro Majors del año, tampoco este año tendrá un ganador debido a los triunfos de Bubba Watson en el Masters de Augusta en abril y ahora el de Kaymer en el US Open. Vale recordar que para obtener este logro, un golfista debe ganar los cuatro “grandes” en una misma temporada.
Por otra parte, los ocho golpes de ventaja con los que ganó Kaymer sobre sus perseguidores no es algo común, mucho menos en un Major. La enorme presión que encierran estos torneos desde la preparación previa de los jugadores hasta afrontar luego los cuatro días de competencia, confirman una vez más que estos campeonatos han adquirido en los últimos tiempos un significado especial para el mundo del golf. Por ello, todo golfista profesional es consciente que un triunfo en un Major, significa automáticamente un cambio radical en su vida como deportista.
Y, siguiendo con el joven golfista alemán, sus 130 golpes en un rendimiento formidable logrados en los primeros 36 hoyos son un nuevo récord para el Abierto de los Estados Unidos en su largo y rico historial, con más de un siglo de disputa. “A partir de la segunda vuelta de Kaymer, todos pasamos a jugar por el segundo puesto”, ironizó su escolta, el estadounidense Erik Compton.
Otro hecho destacable es que se vuelve a dar el triunfo de un golfista no estadounidense en el principal torneo de ese país, siendo al momento siete los logros de jugadores “extranjeros” en las últimas diez disputas del certamen.
Claro dominio
desde el principio
La disputa del segundo Major del año se inició el jueves 12, con la participación de 156 golfistas soñando con la gloria. Desde la ronda inicial, Kaymer comenzó a marcar el camino jugando “a otra cosa”. Una espectacular tarjeta de 65 golpes, cinco bajo el par de la cancha, lo dejaban en lo más alto del tablero. En la segunda vuelta, el alemán confirmó su liderazgo con otro registro de 65 impactos y un asombroso total de 130 golpes para los 36 hoyos, estableciendo un nuevo récord para la competencia. El corte clasificatorio quedó marcado en 144 golpes, quedando fuera de la competencia el argentino Ángel Cabrera y el colombiano Andrés Echevarría, los dos únicos golfistas sudamericanos en formar parte del torneo.
A mitad del campeonato solamente doce jugadores mostraban scores bajo el par, lo cual dejaba por demás satisfechas a las autoridades de la United States Golf Association, la entidad organizadora del abierto de ese país. Es que las difíciles condiciones en que la USGA busca presentar para sus competencias oficiales con fairways angostos, un denso rough y superficies de greens duras, representan en general un verdadero desafío, incluso para los mejores golfistas del mundo.
La definición
En la tercera jornada, una vez más quedó demostrada la enorme presión que sienten los golfistas en un Major. Kaymer no fue el mismo, pero con gran jerarquía logró presentar una tarjeta con 72 golpes, la única sobre el par que hizo en las cuatro rondas.
Sin embargo, ese día ninguno de los perseguidores logró acercarse al alemán a pesar de su traspié. En un día de un fuerte viento cruzado, el campo de Pinehurst fue presentado en condiciones sumamente complicadas, con posiciones de banderas realmente difíciles, donde los jugadores sufrían para poder dejar la pelota cerca del hoyo. Todo ello se reflejó al final de la jornada en scores muy altos en la mayoría de los competidores, donde solamente dos jugadores bajaron el par del campo. El acumulado de 202 golpes de Kaymer para los 54 hoyos le daba una ventaja de cinco golpes sobre Erik Compton.
La ronda definitoria disputada el domingo 15 fue un trámite para el ganador. Los grandes tableros mostraban los 34 golpes con los cuales Kaymer recorrió los primeros nueve hoyos, evitando así cualquier “ataque” por parte de sus perseguidores. Acertando fairways y greens evitando cometer grandes errores, el alemán puso el piloto automático sabiendo en todo momento a través de su caddie de la actuación de sus rivales.
Así llegó al hoyo final de Pinehurst, donde una multitud le brindó la mayor ovación de su carrera, ante lo cual Kaymer no pudo evitar emocionarse. Terminaba así sin grandes sobresaltos la vuelta final de manera muy cómoda ante la caída estrepitosa de sus perseguidores y ratificando lo que se convirtió para el alemán en su mejor temporada.
Atrás quedaron los malos momentos luego de llegar tras su consagración en el PGA Championship en Whistling Straits al número uno del ranking mundial, posición que ocupó por ocho semanas. Fue en ese momento que Kaymer decidió hacer cambios en su swing buscando mayor distancia en sus golpes, algo que con frecuencia ocurre con algunos golfistas que llegan a lo máximo y no están conformes con su movimiento. Pero Tiger Woods hay uno solo, capaz de modificar su swing y volver a ganar al poco tiempo. Llegó el momento de la frustración para el alemán, quien descendió más allá del puesto 60 del ranking mundial, sin lograr una victoria entre los años 2012 y 2013 en ningún tour.
En mayo de este año finalmente llegó la recuperación y ganó también de punta a punta el Players Championship, torneo que los propios jugadores lo consideran como el “quinto Major”.
La explicación la dio el propio Kaymer en la conferencia de prensa, con el hermoso trofeo del abierto estadounidense entre sus manos. “Simplemente dejé de pensar en los cambios y volví a confiar y respetar mi swing, eso fue todo”. Una lección que parece simple pero que puede ayudar a muchos golfistas del mundo.
Las principales
posiciones
Los primeros diez ubicados en la 114ª edición del US Open disputado en la cancha de Pinehurst (Carolina del Norte) clasificaron directamente para la próxima edición del torneo.