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Hay que reconocer que fue una de las noticias más trascendentes de la semana. El ingreso por la fuerza de la policía ecuatoriana en la Embajada de México en Quito para secuestrar y trasladar a una cárcel de máxima seguridad a un exvicepresidente no puede pasar desapercibido.
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La argumentación del gobierno ecuatoriano de que se trataba de un convicto de corrupción y cohecho no justifica la alcaldada. Así el tipo hubiera matado a su madre, las convenciones internacionales y la inviolabilidad de las embajadas están por encima de cualquier delito y hay que respetarlas.
Durante la cena, Fortunato y su familia habían hablado del tema, barajando todos los argumentos que se manejaron en la prensa. Que el tipo no era ningún santito, que México había encendido la mecha por la lengua floja de su presidente, experto en metidas de pata y al que no se le pega nada, con sus temerarias declaraciones sobre la muerte de un candidato a presidente en Ecuador, que el presidente Durán es un imberbe sin experiencia y medio atropellador, que lo que quieras decir. La violación de la inmunidad de las embajadas es inaceptable.
Fortunato se plantó frente a la tele con la esperanza de que la ruptura de relaciones entre los dos países —condimentada con la sabrosa ruptura de relaciones de Nicaragua con Ecuador, porque Ortega no puede aceptar que no se hable de él por la razón que sea— siguiera dando jugo informativo.
El noticiero de cierre arrancó como de costumbre con las noticias más importantes del día, como la trascendente visita de Laura Raffo al pueblo Carancho Tuerto en el departamento de Lavalleja, las declaraciones de Carolina Cosse en un acto en la plaza Cuba, donde afirma que el gobierno carece de rumbo, las clarísimas aseveraciones de Yamandú Orsi, quien dice que, claro, la cosa hay que repensarla y, bueno, después ver si agarramos para allá o, si no, bueno, ya veremos si vamos o si nos quedamos.
Fortunato ya empezaba a pestañear peligrosamente cuando aparecieron las internacionales. El locutor afirmaba que la OEA hace gestiones para aproximar a las partes, las Naciones Unidas han puesto el tema en la agenda del Consejo de Seguridad y al pobre Fortu ya se le cerraban los ojos.
Alcanzó a escuchar algo así como las inesperadas reacciones que el fenómeno había generado en Venezuela, pero no entendía bien. Creyó escuchar —¿o ya estaba durmiendo?— que Maduro había felicitado al presidente ecuatoriano por la decisión tomada, afirmando que cuando se cuela una rata en algún rincón de la casa hay que ir a matarla, así la casa sea la embajada de otro país.
“Este tipo está loco”, pensó Fortunato para sus adentros, y prestó atención a lo que seguía, o lo que él pensaba que seguía.
“El presidente Maduro, tras las inesperadas declaraciones formuladas a la prensa internacional —dijo el informativista—, informó que los seis asilados opositores que se encuentran en la embajada argentina pueden ir haciendo sus maletas porque los muchachos del Sebin, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, ya habían salido del cuartel para recogerlos a la brevedad. Y agregó que a María Corina Machado, que no está asilada en ninguna embajada sino que se encuentra en su domicilio, le recomendaba que también armara un bolsito con unas mudas de ropa, porque si el Sebin era capaz de arrasar los portones de la embajada argentina y de ingresar a capturar a los antichavistas refugiados, mucho menos trabajo le iba a dar tirar la puerta abajo y arrastrarla de los pelos a una cárcel de máxima seguridad. ‘Al fin de cuentas —expresó Maduro a la prensa—, esa bruja es la embajadora de la mentira y el complot para asesinarme, y su residencia es la embajada del mal y la traición’”.
Fortunato se refregaba los ojos, porque estaba seguro de que estaba soñando, pero la tele siguió dando más datos.
“El gobierno venezolano expresó asimismo —siguió el informativista— que el número dos del régimen, Diosdado Cabello, había preparado un decreto, que el presidente Maduro firmaría en estas horas, que designa como embajadas extranjeras los domicilios de los principales políticos de la oposición. El texto del decreto es algo confuso, porque no detalla los nombres de los países a los cuales se les imputará la calidad de embajadas, entre otras razones porque hay muchos países que ya tienen su propia embajada en Venezuela, pero se estima que posteriormente se elegirán nombres de países que no mantienen relaciones diplomáticas con Caracas, como Azerbaiyán, Chechenia, Abjasia y las Islas Feroe. El gobierno venezolano colocará carteles con esos nombres en las fachadas de las residencias de los políticos opositores, las que luego serán violadas a punta de fusil y se secuestrará a los ocupantes para trasladarlos de inmediato a la Máxima de Carabobo, que es la principal cárcel de Caracas”.
Fortunato roncaba hacía rato. Tanto ruido hacía que su esposa lo vino a despertar para recomendarle que se fuera a dormir a su cama.
—No sabés lo que creí escuchar y ver —le dijo Fortunato a su mujer—, pero en fija que lo estaba soñando…, que Maduro aplaudía al gobierno ecuatoriano por la violación de la embajada mexicana… ¡Qué animal ese tipo!
—Ese bruto es capaz de cualquier cosa —dijo la señora—, pero no creo que llegue tan lejos…
—Mirá, yo creo que sí… —dijo Fortunato mientras entraba al baño a lavarse los dientes.