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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Entrando a saco” —como dicen en España— el gobierno central uruguayo, debería tener razones suficientes para que al cine de este país se le destinen anualmente el equivalente a un tercio del valor de cada producción (ficción o documental) y un total de no más de tres títulos, para igual lapso. Con el Presupuesto asignado dentro de la Rendición de Cuentas no se llega a lo expresado.
En el conjunto de las artes comparativamente, el cine es cierto que es caro. Barato no se puede hacer, no existe, como por ejemplo muchas cosas del Fondo Nacional de Recursos, por citar algo caro y necesario. De todas maneras, si sumásemos los costos de funcionamiento anual, reitero, solo en el funcionamiento, de las dos grandes salas de propiedad pública, Solís y Sodre debemos estar un poco más, un poco menos en lo que necesita el cine de subvención de acuerdo a lo dicho más arriba.
1. Entonces hay otras cosas que son más caras que el apoyo al cine uruguayo, pues los equipamientos referidos realizan producciones, algunas de ellas muy caras, como óperas de hasta 300.000 dólares.
2. Cada uno de los tres grandes elencos estables Filarmónica, Ossodre y Comedia Nacional, insumen más que el monto anual de tres películas por año siendo un tercio del presupuesto público de cada una.
3. Es que las artes escénicas están “acomodadas” o sobrevaloradas políticamente y esto debería repensarse y aplicar una reestructura, una reforma. Filarmónica y Ossodre actúan solo en Montevideo y tienen un porcentaje de ocupación de las salas de alrededor de 30%. Esto es bajo, claramente bajo.
4. Una película uruguaya en su derrotero de exhibiciones en Uruguay y fuera no baja de 30.000 espectadores y puede llegar a más de 100.000. ¿Mucho, no?
5. Sobre la calidad del cine y la calidad de las artes escénicas oficiales, se puede decir que en ambos hay cosas buenas y malas.
6. Las artes escénicas oficiales no representan al Uruguay en lugar alguno extranjero. El cine sí, y mucho.
7. El número de personas empleadas en las artes escénicas oficiales tiene un costo para el sector público promedialmente mayor que las del cine.
8. El número de personas que emplea el cine por título es muchísimamente mayor que el de las artes escénicas oficiales.
9. También se podría atacar ese canal de televisión underground que es TV Ciudad. Parafraseando a Tabaré Vázquez, “¿vecina, vecino, conoce usted un canal de televisión que se llama TV Ciudad?”. Imaginemos la desaparición de TV Ciudad —no se pierde nada— y que esos recursos se vuelcan al cine. Sería un gran envión y Montevideo se solidarizaría con el interior que:
– Tiene mucho menos dinero.
– Paga junto con Montevideo todo el Sodre (edificio, orquesta y ballet) y casi no recibe de ahí.
10. De hacer cine no vive nadie, sí cobra, pero no logra “para la olla” de forma permanente. Tienen otros desempeños, como la publicidad. Todos los trabajadores integrantes del complejo público de artes escénicas y también TV Ciudad son personas a sueldo fijo, presupuestadas o contratadas de forma permanente.
11. Por último, el cine recibe una subvención pública la cual equivale a un tercio y eso es lo que le permite acceder tras arduos trabajos, idas y venidas, los restantes dos tercios. Que decir, que en las artes escénicas oficiales todo se lleva adelante con 100% de presupuesto público.
12. ¿El desequilibrio planteado es un invento?
Manuel Esmoris
CI 1.530.424-3