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    El comandante en jefe de la Fuerza Aérea afirma que la Dinacia “flexibilizó todo lo que pudo” para certificar a Alas Uruguay

    Pasaron dos temporadas de verano, un mundial de fútbol en Brasil y una Copa América en Chile. Iberia volvió a operar la ruta Montevideo-Madrid, Amaszonas comenzó a unir Asunción y Montevideo, BQB dejó de volar y unos meses después Amaszonas concretó su compra. Todo eso sucedió mientras Alas Uruguay, la aerolínea impulsada por los ex trabajadores de Pluna, recorría su proceso de certificación en la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), que finalizó en octubre de 2015.

    En enero de este año la empresa por fin logró iniciar sus operaciones. Pasado el entusiasmo inaugural la compañía comenzó a enfrentar sus primeras dificultades y la Dinacia quedó en el centro de las críticas. Los responsables de Alas Uruguay, algunos legisladores frenteamplistas, representantes del gobierno y del PIT-CNT le atribuyeron a ese organismo toda la responsabilidad de la situación.

    El argumento era unánime: las demoras de la Dinacia en la certificación habían hecho que a Alas Uruguay se le fueran gran parte de los U$S 15 millones prestados por el Fondo para el Desarrollo (Fondes) sin poder volar ni vender pasajes.

    Tras meses de silencio, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea dio su versión sobre el proceso. En declaraciones a Búsqueda, Alberto Zanelli afirmó que se siente “muy satisfecho” con el trabajo realizado por la autoridad aeronáutica.

    “Se hizo un proceso de certificación en tiempos adecuados que insumió 16 meses en total. La Dinacia hizo un esfuerzo muy grande con los recursos que tiene disponibles y fue un proceso adecuado. Me siento orgulloso de sus funcionarios, que permitieron a la empresa tener su certificado en octubre del año pasado”, dijo.

    Zanelli aseguró que siguió “muy de cerca” el proceso y que “además de la energía en el contralor”, la Dinacia debió ejercer “un esfuerzo muy grande” en “docencia, guía y asesoramiento” a la empresa. “Hizo todo lo que pudo, flexibilizó todo lo que pudo para que el proyecto de Alas Uruguay saliera adelante. Esto me consta así y estoy más que satisfecho de ello. El resto de la situación es opinable, pero la parte que corresponde a la Dinacia fue una cuestión que estuvo bien hecha”, concluyó.

    “Casi el doble”.

    El 23 de mayo en una entrevista con Radio Carve, el vicepresidente de Alas Uruguay, Nicolás de los Santos, detalló los perjuicios generados por las demoras que atribuyen a la Dinacia. “Teníamos una inversión prevista que evidentemente no fue esa sino casi el doble por el excesivo tiempo de demora en la certificación por parte de la autoridad aeronáutica del Estado”, indicó.

    Según dijo, la empresa gastó U$S 5 millones más de lo previsto en ese período. A su vez, los retrasos implicaron no poder volar en la temporada de verano y perder la facturación que esperaban tener por esos días. Si bien aceptó que la empresa podía tener parte de responsabilidad en las demoras, De los Santos apuntó principalmente a la actuación de la Dinacia.

    “Hay cinco meses comprobables, demostrables, que tienen que ver con la falta de gente en Dinacia, la falta de personal, la forma de trabajo por parte de Dinacia. Hemos venido peleando con eso todos estos años”, afirmó. “Está todo documentado, acá no hay nada que inventar”, insistió.

    Según dijo en la entrevista, Alas Uruguay registró en mayo el nivel más alto de pasajeros transportados y de facturación. Explicó que se estaban acercando al equilibrio con ingresos cercanos a los U$S 1,2 millones y costos operativos de U$S 1,5 millones.

    Además, adelantó que estaban cercanos a abrir las rutas a Santiago de Chile y San Pablo y que apostaban a un acuerdo con la boliviana BoA para lograr un “aporte económico necesario” para reforzar la operativa a futuro.

    “Lo perdieron ellos”.

    Fuentes de la Dinacia dijeron a Búsqueda que la principal responsable de los retrasos en el proceso de certificación fue Alas Uruguay. La empresa, según informaron, tuvo problemas importantes con la presentación de manuales.

    “Cada vez que presentaban un manual lo presentaban mal”, indicó un informante. En ese sentido el personal de Dinacia tuvo que hacer un intenso trabajo de guía a la empresa.

    Otro de los principales motivos del retraso en la certificación fue el estado de los aviones de Alas Uruguay. Uno de ellos fue presentado con un motor sin “trazabilidad”, un requisito fundamental en la aviación.

    “El motor izquierdo no tenía papeles ni registro ni nada. Entonces, no sabés si voló una hora o un millón de horas. No sabés si cuando lo arranques va a explotar o no. Mientras no consiguieron otro motor debidamente trazable no se le autorizó a volar”, contó una fuente.

    Otro de los aviones perdió “mucho tiempo” en tareas de inspección y mantenimiento de “corrosión”. Las fuentes señalaron que una muestra de la “flexibilidad” del organismo son las “dispensas” que se otorgaron a los aviones para que pudieran empezar a volar sin haber cumplido con todos los pasos de certificación. Luego la empresa se puso al día con todos los ítems pendientes. “No se les hizo perder tiempo, lo perdieron ellos”, enfatizó un informante.