16 de julio de 2012. En su edición del 12 de julio del corriente, aparece una carta titulada “El gobierno de Pacheco Areco”, donde se hacen una serie de consideraciones que a mi juicio están equivocadas y me gustaría clarificar.
16 de julio de 2012. En su edición del 12 de julio del corriente, aparece una carta titulada “El gobierno de Pacheco Areco”, donde se hacen una serie de consideraciones que a mi juicio están equivocadas y me gustaría clarificar.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn primer lugar, hay que poner las cosas en contexto. Pacheco Areco asume la Presidencia de la República en diciembre de 1967 tras la muerte del entonces presidente Oscar Gestido. Esa madrugada, lo primero que hizo Pacheco fue acudir al velorio del presidente Gestido. Obviamente estaba muy abatido por la muerte del presidente, a quien quería y respetaba mucho, razón por la cual, me imagino estaría muy conmovido. Tengo fotos de la época y se lo ve muy afectado. Estando en el velorio, se le aproximó Carlos Manini Ríos, quien le preguntó “Qué estás haciendo acá?” Luego le dijo “Andá ya mismo a Casa de Gobierno antes que otro ocupe el sillón presidencial” (palabras más o menos, se puede consultar el libro “Pacheco: La Trama Oculta del Poder,” de Chagas y Trullen, Editorial Rumbo, 2006, página 135). El primer militar con quien Pacheco Areco habló luego de asumir la Presidencia, fue el general Líber Seregni (entonces jefe de la región militar número 1), quien inmediatamente se puso a sus órdenes (ídem, página 136). Así asumió la Presidencia de la República Jorge Pacheco Areco, a los 47 años de edad, el 6 de diciembre de 1967.
En segundo lugar, a Pacheco le toca estrenar una nueva Constitución de la República, fruto del triunfo de la reforma naranja en el plebiscito de 1966, que deja de lado el Poder Ejecutivo colegiado y acoge un Poder Ejecutivo unipersonal, encabezado por el presidente de la República. Por lo tanto, desde entonces, la responsabilidad del gobierno recae solo en el presidente, que es el responsable de la conducción de los destinos de la nación. Con anterioridad al gobierno de Pacheco, el gobierno del Partido Nacional había utilizado, en más de una oportunidad, las medidas prontas de seguridad (que existen en la Constitución uruguaya desde la primera Constitución de 1830), para disolver huelgas de los funcionarios de UTE (1962). En el año 1963 ocurre la primera acción armada conocida del MLN Tupamaros, con el robo de armas al Club de Tiro Suizo, en Nueva Helvecia. Es obvio que, si la primera acción sediciosa ocurrió en 1963, el movimiento debería haberse organizado bastante antes. En agosto de 1967, la Organización Latinoamericana de Solidaridad (“OLAS”) había resuelto en La Habana la socialización del continente americano por medios violentos. El ex ministro del Interior José Díaz fue representante del Partido Socialista uruguayo en esa reunión donde se tomó esa decisión tan infame y trascendente, de la cual también participaron Rodney Arismendi por el Partido Comunista del Uruguay (PCU) y Ariel Collazo por el Movimiento Revolucionario Oriental (MRO).
En tercer lugar, Pacheco Areco asume la Presidencia prácticamente en el año 1968, que fue un año de efervescencia mundial, marcado por el fuerte conflicto bélico en Vietnam, donde el año 68 vio las peores ofensivas del Vietcong (cuya bandera flameaba en la Universidad de la República en lugar de la uruguaya) y el ejército de Vietnam del Norte, unas de las cuales, tal vez la más famosa, fue la ofensiva del Tet, en lo que vendría a ser la Navidad vietnamita. También los estudiantes se manifestaban violentamente contra el gobierno francés, con incendios y destrozos. La Unión Soviética invadió Checoslovaquia en la penosa e infame Primavera de Praga y puso a ese país detrás de la cortina de hierro. La Guerra Fría estaba en pleno y Uruguay no fue la excepción.
En cuarto lugar, Pacheco asume la Presidencia en un momento en que el país atravesaba una situación económica grave, con una inflación del 139% anual. Los especuladores escondían las mercaderías que integraba la canasta básica familiar y reetiquetaban los precios constantemente. La CNT, como el actual PIT-CNT, estaba en manos del Partido Comunista del Uruguay y estaba abocada a una lucha inmisericorde e intransigente contra el gobierno legítimo y democráticamente electo, con huelgas y manifestaciones violentas que no obedecían a otra cosa más que a designios políticos. Y para colmo, como si fuera poco, a Pacheco le toca enfrentar la violencia sediciosa, inédita en la historia del país, que, como ya dijimos, se había organizado mucho antes de que Pacheco llegara a la Presidencia de la República. En ese marco histórico le toca gobernar a Pacheco Areco.
Es injusto decir, como dice la carta, que “Pacheco dijo no al diálogo, prefirió la mano dura y comenzó un período de detenciones de dirigentes sindicales …,” como si fuera un caballo desbocado. Lo primero que hizo Pacheco cuando asumió el poder fue resolver un conflicto de la FUS, que luchaba por la jornada de las 6 horas para la Salud. Y Pacheco, que era amigo de Rodney Arismendi, secretario del Partido Comunista del Uruguay, lo arregló con él. De ahí para adelante lo único que encontró fue la intolerancia y la intransigencia de un movimiento sindical politizado que lo único que quería era la desestabilización de la democracia uruguaya para instalar un Estado comunista en el país. Después se comprobaría que los comunistas contaban con un ejército más poderoso y mejor armado que el MLN Tupamaros. Además, estaba el movimiento sedicioso, que tampoco daba tregua e infundía el terror en todo el país, a sangre y fuego, asesinando y secuestrando civiles inocentes, algunos de ellos diplomáticos extranjeros. Entonces no es justo lo que se asevera en la carta. A Pacheco no le dieron alternativa. Lo llevaron a una lucha que él no pidió y tuvo que combatir para defender la democracia con los elementos que el régimen jurídico le permitía. Y Pacheco ejerció la autoridad del Estado dentro de la ley y la Constitución, hecho este reconocido hasta por el propio Seregni en el libro de Samuel Blixen “Seregni: La mañana siguiente (1977)”. La intransigencia fue de la CNT, el Partido Comunista y los Tupamaros. Pacheco Areco los enfrentó y los derrotó. Si esa es la acusación, me siento muy orgulloso de la intransigencia de Pacheco Areco. No se podía, ni se puede, transar con quienes querían instalar en el país, por la fuerza, un régimen ajeno a nuestras tradiciones, insuflado desde el exterior. Quienes dicen que fue autoritario, comparándolo con un dictador, son unos flojos. ¿En qué país vivían? No se podía buscar consensos con los delincuentes. ¿Es tan difícil darse cuenta? Solo un pusilánime puede decir que Pacheco fue malo y autoritario cuando el país ardía.
Muy a su pesar, a Pacheco Areco le tocó recurrir a las medidas prontas de seguridad (artículo 168, inciso 17 de la Constitución de la República). Estas pueden adoptarse por el Poder Ejecutivo en casos de invasión externa o conmoción interior y ¡vaya que había conmoción interior en el país, insuflada desde Cuba y Moscú para voltear las instituciones democráticas! Pero el dueño de las medidas prontas de seguridad es el Parlamento, que las vota y puede levantarlas cuando quiera. El estado de excepción reinante requería su uso, pero no por capricho de Pacheco, sino con la aprobación del Parlamento. Es bueno que, al menos, el escritor de la carta diga en la misma que había senadores que denunciaban abusos de los derechos humanos, porque había un Parlamento y un Poder Judicial independientes en el país. Tan independiente era la Justicia uruguaya, que los tupamaros capturados eran conducidos a los despachos de los jueces sin esposas, ni custodia y los sediciosos se escapaban por las ventanas para volver a la clandestinidad y el delito. Había separación de poderes y el senador Ferreira Aldunate se lucía en las interpelaciones haciendo caer a los ministros. Además, “El Popular” y “La Hora”, medios periodísticos del Partido Comunista, publicaban lo que querían. Ni hablar de “Marcha” y “La Escoba”. Es cierto que en determinados momentos el Poder Ejecutivo, con la anuencia del Parlamento, utilizando medidas prontas de seguridad, clausuró algunos pasquines y suspendió las ediciones de algunos periódicos, cuando estos operaban al servicio de la sedición o la desestabilización del país e incitaban a la violencia. Pero Pacheco nunca hizo ni propuso nada parecido a lo que propone el gobierno actual del presidente Mujica con la ley de medios. Eso sí que es de tono dictatorial. La nómina de derechos y garantías que consagra la Constitución en sus artículos 7 y 72 pueden dejarse de lado a través de las leyes que se establezcan por razones de interés general y ¡vaya si entre 1968 y 1972 había razones para hacerlo, con el país en llamas como estaba! Naturalmente que esto no fue fácil y hubo que padecer momentos dolorosos, pero no con la simpleza con que los describe el redactor de la carta. Lo que sucedió fue producto de una agresión a las instituciones democráticas y al país. Me alegra mucho y me llena de orgullo que Pacheco Areco se haya plantado de punta contra todos los que querían derrocar las instituciones democráticas. Celebro que las instituciones que Pacheco defendió de los Tupamaros les hayan permitido a estos llegar al gobierno por el voto popular y no por las armas, como quisieron.
Pero para continuar con el gobierno de Pacheco Areco, digamos que durante el mismo se fundó el Frente Amplio y el Movimiento 26 de Marzo, brazo político del MLN Tupamaros, integró el Frente y participó de las elecciones nacionales de noviembre de 1971. Hubo elecciones democráticas, se estiró el horario de votación y no se quedó ni un uruguayo sin votar, pese a que los militares le sugerían a Pacheco que no podía dar elecciones con diplomáticos secuestrados y la sedición suelta. Pacheco ganó las elecciones y no se quedó en el poder ni un minuto más de lo que marca la Constitución de la República. Hoy, entre el ex presidente Vázquez, que dice que las mayorías no siempre tienen la razón y el presidente Mujica, que dice que lo político prima sobre lo jurídico, no sé si el Frente Amplio entregaría el gobierno como lo hizo Pacheco Areco. Pacheco aceptó su no reelección y se fue. El Frente y el PIT-CNT desoyeron dos veces el mandato del soberano respecto de la “ley de caducidad”. No sé qué nos hace pensar que hay garantías para una elección nacional.
El artículo dice que en junio de 1968 Pacheco se dedicó a visitar cuarteles. Eso es una falacia temeraria. Pacheco les dio entrada a los militares en la lucha contra la subversión en setiembre de 1971, dos meses antes de las elecciones y a raíz de la fuga de los Tupamaros del penal de Punta Carretas. Se volvió a fojas cero en la lucha contra la sedición y quedó demostrado que el fenómeno subversivo desbordaba la actuación policial. Los únicos internados en cuarteles antes de 1971 fueron los empleados bancarios, a raíz de una huelga en el momento en que el país atravesaba por el momento económico más difícil. La operación la dirigió el general Seregni y se hizo en el marco de las medidas prontas de seguridad, que no permite recluir a los civiles en centros de detención para delincuentes. Por eso fueron a los cuarteles. Y quienes no quisieron hacerlo, se fueron del país, como dice el inciso 17 del artículo 168 de la Constitución. Nadie de la izquierda sugirió la posibilidad de enmendar el inciso 17 del artículo 168 de la Constitución, cuando la reforma constitucional de 1996. Tal vez hubiera sido una buena oportunidad de hacer alguna propuesta en ese sentido, ya que su utilización les causa tanta alergia.
Pacheco Areco fue el campeón de la democracia en el Uruguay. Con una mano le dijo no a la subversión y a los que querían instalar un régimen marxista-leninista en el país. Con la otra mano detuvo a los militares golpistas que insistían que no podía haber elecciones en 1971. Pero no se quedó solo en “una zona más resueltamente autoritaria y empobrecedora: la política es el orden, solo la construcción del orden,” como dice el historiador José Rilla en la página 13 de la obra citada de Chagas y Trullen, como si el orden fuera una brutalidad empobrecedora (¡por Dios, nos querían robar el país y nuestras tradiciones a las patadas!). El gobierno de Pacheco Areco abatió la inflación del 139% al 18% anual, congeló precios y salarios generando el mejor salario real de la historia del país, reclamado aún hoy por el PIT-CNT, que quiere volver a los niveles salariales de 1968. También se creó la Coprin para terminar con la especulación y el desabastecimiento. Se extendió la soberanía uruguaya en 200 millas de mar territorial, se creó el plan nacional de vivienda, el plan citrícola, el plan arrocero. Se inició el tratado de límites del Río de la Plata, después mal culminado en la administración subsiguiente con la pérdida de la isla Martín García. Se hicieron los tratados internacionales para la construcción de la represa de Salto Grande y los puentes internacionales sobre el río Uruguay: Paysandú - Colón y Fray Bentos - Puerto Unzué.
El pueblo uruguayo lo apoyó abrumadoramente y con sus votos avaló su gestión. No se llevó ni un peso al bolsillo. Ejerció la autoridad del Estado dentro de la ley y la Constitución, preocupándose siempre por los más humildes. Si eso es ser autoritario y arbitrario, bienvenido sea y ojalá algún día tengamos otro presidente de la República que se ponga los pantalones como él.
Jorge Pacheco Klein