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    El gobierno reconocerá a Temer como presidente, aunque el Frente Amplio califica como un “golpe de Estado” la destitución de Rousseff

    Cuando Dilma Rousseff­ se paró este lunes 29 frente a los senadores federales de Brasil lo primero que dijo es que iba a luchar. No por ella, sino por la democracia. Y así, durante 11 horas, les respondió a 48 legisladores que le realizaron preguntas durante el juicio para destituirla como presidenta del país.

    Este miércoles, en el tercer día de sesión que siguió a una investigación que generó 72 tomos con 27.400 páginas, 61 senadores en 81 votaron por destituir a Rousseff­ (alcanzaba con 54 para sacarla del cargo). Michel Temer gobernará hasta diciembre de 2018.

    El hecho generó reacciones en la región.

    Bolivia, Ecuador y Venezuela retiraron a sus embajadores en señal de desaprobación a la destitución de la mandataria. La Cancillería argentina dijo que “respeta el proceso institucional” en torno a la destitución de Rousseff, quien había sido separada de la presidencia el 12 de mayo.

    Nuevos “autoritarismos”.

    En Uruguay, el gobierno de Tabaré Vázquez resolvió que reconocerá a la administración que desde este miércoles encabeza formalmente Michele Temer —quien fue vicepresidente de Rousseff­ y la suplantó interinamente en la presidencia durante el impeachment—, dijeron a Búsqueda fuentes oficiales.

    Pero desde el Frente Amplio no se dudó en señalar que lo sucedido fue un golpe de Estado.

    “Me estoy haciendo la pregunta de si América Latina se empieza a desviar hacia nuevas formas de autoritarismos”, reflexionó el ex presidente y actual senador José Mujica. “La herida que tiene Brasil, la única forma que puede solucionarla es con elecciones generales”, comentó a Búsqueda.

    Mujica afirmó que el proceso al que fue sometida Rousseff “es algo que puede tener la apariencia de legalidad, pero la legalidad puede ser utilizada con intenciones claramente políticas. Este es el caso, porque acá no había ninguna clase de delito y lo que le están endilgando a Dilma lo han tenido todos los gobiernos, creo que en el mundo entero. Si se aplican las mismas reglas en el resto de los países, no queda casi ningún presidente en pie, sean del signo que sean”. Rousseff­ fue juzgada en el Congreso porque violó normas fiscales, maquillando el déficit.

    Al participar en un acto organizado por el PIT-CNT “contra el neoliberalismo y por la democracia”, el líder del Movimiento de Participación Popular dijo que lo que sucedió en Brasil fue “un golpe de Estado”. Y agregó: “Pónganle el nombre que quieran pero es así”.

    Mujica evaluó que el proceso dejó “muchas enseñanzas”. Opinó que Rousseff “no tuvo cancha” para negociar y “desconcertó” con algunas medidas, en especial económicas, a gente de su propio partido.

    Para el ex mandatario, todo esta situación en Brasil hay que tenerla “muy en cuenta” porque aunque se gane una elección no se tiene “todo el mango de la sartén”.

    Luego planteó: “Hay que defender a Brasil no solo por generosidad sino por tremendo interés, porque sin Brasil no tendremos jamás masa crítica para negociar en el mundo que se viene”.

    “Solo cabe llorar por Brasil”, escribió en Twitter la senadora Constanza Moreira (Casa Grande). A su juicio, Rousseff fue la “primera presidenta de Brasil depuesta por una conspiración de hombres blancos y adinerados que no designaron a mujer alguna en su gabinete”.

    El Partido Socialista también rechazó lo que sucedió en el Senado brasileño. En especial, expresó su “repudio a un proceso parlamentario irregular, cuyo resultado determina que, en el día de hoy (por ayer), tome la presidencia un ciudadano sobre quien una amplia mayoría de la población brasileña considera debe ser sometido a juicio político, y que cuenta con bajísimos niveles de aprobación ciudadana”.

    Asimismo, la “Bancada Progresista” del Parlamento del Mercosur rechazó el “golpe de Estado” contra Rousseff. “No hay más democracia en Brasil. La misma fue sustraída por un grupo de parlamentarios corruptos y de jueces que no están del lado de la Justicia”. Señaló, además, que este es un “golpe político contra el Mercosur, como proceso de integración regional que se ha pospuesto lograr el desarrollo de nuestros países. Desmantelar la integración será sin duda un objetivo central de los golpistas y gobiernos de derecha en la región”.

    Luego de conocer el resultado de la votación, Rousseff dijo que el de ayer fue el “segundo golpe de Estado” que le tocó enfrentar en su vida. “Primero fue el militar (1964), que me afectó cuando era una joven militante; el segundo fue el parlamentario, que me derriba del cargo para el que fui elegida”. Y agregó que el Senado “tomó una decisión que entra a la historia de las grandes injusticias: escogieron rasgar la Constitución; decidieron interrumpir el mandato de una presidente que no cometió ningún crimen; condenaron a una inocente y consumaron un golpe parlamentario”.

    Dentro de la Constitución.

    Entre los partidos de oposición uruguayos, en cambio, no se habló de golpe de Estado.

    El senador Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) escribió en Twitter que “no es bueno para ningún país pasar por estas situaciones. Sin perjuicio de ello, la Constitución brasileña prevé este mecanismo. El PT (Partido de los Trabajadores) y su aparato ha llevado a esta crisis política, social y económica. Que sea lo mejor para Brasil y para la región”.

    El senador colorado Pedro Bordaberry dijo que se completó un “proceso que está dentro de la Constitución, lográndose las mayorías correspondientes. La Constitución brasileña es clara en cuanto a que hay  dos fundamentos para la destitución y claramente la acción de Rousseff ingresa dentro de uno de ellos. Los competentes para juzgarlo (los senadores), con las mayorías requeridas así lo decidieron”, declaró a Búsqueda.

    Para Bordaberry, Uruguay “debe reconocer” a Temer, más allá de si le gusta o no. “Si nuestro gobierno o sus legisladores entienden que no es un presidente constitucional deberían solicitar la aplicación de la cláusula democrática del Mercosur; pero no lo harán, sencillamente porque no aplica; lo que es raro es que digan que no es un presidente constitucional pero no pidan la aplicación de la cláusula, lo que en definitiva es un reconocimiento en los hechos de que no hubo golpe de Estado sino aplicación de la Constitución”, evaluó.

    [ACTUALIZACIÓN] Bonomi opina que Temer “no tiene ninguna legitimidad” para gobernar Brasil y afirma que Rousseff sufrió un “golpe de Estado”. Léalo AQUÍ

    Información Nacional
    2016-09-01T00:00:00