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Al filósofo Aaron James le gusta indagar sobre los imbéciles. En 2012 escribió un libro, Assholes: A Theory, en el que caracteriza a la imbecilidad y le pone el rostro de algunas figuras públicas. Este año, la campaña electoral norteamericana, especialmente la contienda entre los dos presidenciables republicanos, Donald Trump y Ted Cruz, le brindó sobrados ejemplos para ahondar en el concepto. Así surgió Trump. Ensayo sobre la imbecilidad (Malpaso, 2016).
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Doctor en filosofía por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad de California, James le dedica este libro a la familia Gratteri, “y a los Gratteri que apoyan a Trump”. Cuando se llega al final del libro, se entiende esta dedicatoria: “El padre de mi prometida, Ken Gratteri, es un italoamericano católico que cuida con cariño de su familia, disfruta reconstruyendo su Chevrolet y sirve en el comedor social de la iglesia (…) un verdadero dechado de bondad y ciudadanía”. El señor Gratteri es un votante de Trump y piensa que “podría hacer muchas cosas”, como solucionar la corrupción y “hacer más sencillas las leyes tributarias”.
La conversación con este hombre común hace reflexionar a James sobre lo que ha hecho mal el sistema político norteamericano, y a ese tema le dedica algo de su último capítulo. Pero el grueso del libro gira en torno a la figura de Trump y en general sobre una misma idea que puede resumirse en esta cita: “En mi opinión no existe un Trump ‘real’. Lo que sugiero aquí es una modesta teoría sobre su persona: es a la vez un hombre espectáculo, un maestro del menosprecio, un payaso bobo sin ninguna consideración cívica, sexista, racista, xenófobo, aquejado de ignorancia selectiva, autoritario, demagogo, una amenaza para la república y un imbécil”.
Entonces James se pregunta algo lógico: “¿por qué hay tantos dispuestos a probar suerte con él?”. Una de sus respuestas es: “Para quienes desprecian el sistema establecido, supone la esperanza de la implantación del orden por parte de un déspota”. Otra de sus respuestas: “Los empresarios que ocupan cargos públicos o actúan en torno a ellos siembran la discordia entre el electorado a fin de indignarlo, motivarlo y exprimir toda ocasión de aumentar su poder o sus beneficios”.
James explica con claridad sus ideas y elabora una narración ágil, que tiene más de “desahogo” que de análisis filosófico. ¿Qué le falta?: Centrarse menos en Trump y ahondar en la degradación de la clase política norteamericana.