El Banco Central (BCU) se transformó en los últimos días en un jugador fundamental del mercado cambiario, ya que al comprar divisas fijó en los hechos un “piso” al precio del dólar.
El Banco Central (BCU) se transformó en los últimos días en un jugador fundamental del mercado cambiario, ya que al comprar divisas fijó en los hechos un “piso” al precio del dólar.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSus intervenciones, por montos abultados, no tuvieron una intencionalidad explicitada (que puede ser la de sostener el tipo de cambio ante la preocupación por defender la competitividad exportadora o simplemente aprovechar el dólar barato para fortalecer su posición de reservas, por ejemplo). Pero lo cierto es que con esa acción se atenuó el descenso del precio de la divisa.
El BCU había vuelto a comprar dólares el 26 de abril pasado, y volvió a hacerlo en los días siguientes (U$S 197 millones sumados, dos tercios de la operativa total y el mayor volumen en cinco días desde la primera semana del 2013), salvo ayer miércoles 3.
La ausencia de la autoridad monetaria en la plaza cambiaria en la víspera sorprendió a algunos operadores. “El mercado descontaba que iba a estar presente”, dijo a Búsqueda una fuente bancaria. “Nadie sabe por qué no estuvo” comprando, comentó otro.
De esta forma las transacciones entre los agentes financieros se realizaron ayer a $ 27,993 en promedio, informó el BCU. Este valor, unos 10 centésimos más bajo que el del martes 2, es el menor desde el 22 de julio de 2015.
Desde una mesa de cambios valoraron como positivo que el BCU no interviniera ayer: “También está bueno que el mercado vaya encontrando su número. Es más cómodo trabajar con un piso, porque hay menos riesgo, pero la volatilidad genera oportunidades” de negocios.
Más allá de las compras que realiza el BCU, la tendencia del tipo de cambio en la plaza uruguaya viene siendo a bajar. Las explicaciones que encuentran los operadores a eso apuntan a factores como cierta necesidad de pesos por parte de los agentes económicos, cambios de portafolio de los inversores producto de la estabilidad de las tasas de interés en las Letras de Regulación Monetaria en niveles más bajos que hace algunos meses, así como un cambio en las expectativas sobre la economía local y la evolución del tipo de cambio (que bajó 1,45% en abril, comparando con el cierre de marzo). Se trata, además, de un fenómeno con alcance global: las monedas nacionales se están valorizando respecto al dólar.
De hecho, según el ranking de monedas elaborado por Búsqueda, solo cuatro de los 29 países relevados mostraron un aumento de la cotización de la divisa estadounidense frente a sus propias monedas en los primeros cuatro meses del año. En Uruguay la baja del tipo de cambio fue de 3,9% en ese período, menor a la que se dio en Argentina y Brasil.
En los 12 meses a marzo se dio un aumento de 10,7% en el M1’ (la variable que utiliza el BCU como referencia para su política monetaria), informó el 28 de abril. Eso es el doble del objetivo indicativo establecido por el organismo (3%*5%).
El M1’ incluye los billetes y monedas fuera de los banco más los depósitos a la vista en pesos y las cajas de ahorro en esa moneda; son los medios de pago que la población tiene más fácilmente disponibles. Cuando aumentan ejercen una presión sobre los precios al consumo al haber más dinero circulando en la economía.
Tras su último Comité de Política Monetaria, el BCU había señalado que la demanda de dinero venía creciendo “fruto de un nivel de actividad mayor al esperado y del cambio de portafolio de los agentes”.