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    El puerto de La Paloma y el puente sobre la laguna Garzón

    No al puerto de La Paloma, ni al puente en laguna Garzón.

    “¡Ojalá vivas una época interesante!”, decía Lewis Mumford al comienzo de una de sus conferencias sobre “Arte y Técnica” en 1951. Tal alusión corresponde a la tradición china, según la cual, cuando un sabio chino quería lanzar sobre alguien una “maldición fulminante”, le espetaba dicha frase como ofensa. Para el interés de la época, radicaba en las enormes contradicciones y paradojas existentes entonces, todas ellas atribuibles a la actualidad de nuestro país, como repetidas en la historia, o, en otros estados de intolerancia, caso Cuba, Venezuela, y Medio Oriente, por citar algunos. Me refiero a la miseria y el hambre en medio de la abundancia; el autoritarismo en nombre de una supuesta libertad, así como el culto a quienes se consideran los amos de la conducción estatal bajo una ideología determinada (de “izquierda” o de “derecha”). Hablo de los rumbos que, según estos, debe seguir la educación, el trabajo, la salud, la economía, etc. Más, y en especial para el caso que nos ocupa, una de las mayores contradicciones observadas por Mumford es que “el desarrollo tecnológico fue acompañado de un vaciamiento espiritual”.

    En efecto; y aquí el punto. Hace siete años, todo el Frente Amplio —incluyendo el actual Sr. Intendente y allegados ideológicos de Rocha— firmó (y firmamos quienes no integramos tal fracción e ideología política) contra la decisión del presidente Dr. Jorge Batlle de construir un puerto en La Paloma, dado el desastre e impacto ecológico ambiental que tal construcción provocaría, al punto tal de considerarlo “Un atentado terrorista”. En el mismo tenor, el también desastre ecológico que producirá el puente en laguna Garzón, Proyecto Las Garzas, atendiendo a los intereses privados del Sr. Alejandro Constantini, quien posee 500 hectáreas en tal zona, y que, recientemente, la Asociación de Arquitectos dio su impresión negativa a la construcción de tal puente.

    Veamos algunos efectos catastróficos que tales construcciones implicarán:

    1) Infectado de playas en un radio de cinco quilómetros a ambos lados, afectando la “Laguna de Rocha”, considerado pulmón ecológico de la zona:

    2) Destrucción de la naturaleza en alrededores (talado de árboles), llenándolo de ratas y polución propia de todo puerto, así como la polución que se volcará a la laguna, dadas las más de “cinco mil construcciones” que, según el propio Sr. Intendente de Rocha, se construirán de aquí a 50 años.

    3) El principal, menospreciar “la industria sin chimeneas”, el turismo, una de las actividades más importantes en aras de generar divisas, tal como lo demuestran los países que apostaron a su desarrollo, caso Mallorca en España, por citar uno, donde su crecimiento le ha permitido elevar el nivel de vida de sus habitantes, tanto educativo (prioridad uno de todo gobierno, en cuarto o quinto lugar para el actual uruguayo), como también intelectual-cultural, y, por supuesto, económico. Es decir, creando innumerables fuentes de trabajo relativo al turismo, incluyendo ámbitos educativos y culturales.

    Hoy, en cambio, y como antinomia, asistimos con asombro inenarrable a ese mismo Frente Amplio aceptando la decisión de su cúpula dirigente, de construir un puerto de aguas profundas (y ahora, como “frutilla a la torta”, el puente en Laguna Garzón) atendiendo a intereses de empresas privadas y particulares. En efecto, antes de la Semana de Turismo, se reunió en Rocha (a puertas cerradas) el Sr. ministro Pintado con dirigentes del MPP y Frente Amplio, respectivamente, para comunicarles que la decisión del Sr. Presidente era “construir sí o sí el puerto de aguas profundas en La Paloma”, dado, por un lado, la urgencia que presentan las fábricas de celulosa, por el excesivo costo que implica trasladar por el río Uruguay sus mercancías para mandarlas a Europa, y, por otro, responder a intereses particulares, bajo el concepto de “apostar a un país productivo”, relegando y desatendiendo (como ya señalé) la premisa número uno que todo Estado debe preservar: educación.

    Tal decisión y actitud —en mi concepto, autoritaria, y, donde primó el “verticalazo” derivado en la impoluta “disciplina partidaria”, de la misma forma que ordenaron a los diputados del sector no votar contra la “ley de caducidad”— no fue discutida ni consultada, ni debatida por ni ante nadie; lo cual no debería asombrar ya que en este país, ni siquiera los candidatos a presidente debaten. Es decir, no les importa el citado desastre ecológico, en una zona mundialmente conocida por la bondad y excelencia de sus playas y aguas. En tal sentido, sabido es (aunque ocultado solapadamente) que debido a las corrientes existentes en La Paloma, en aguas y playas desde Arachania hasta la Laguna de Rocha, deambulará la mugre, materias fecales y todas las pestilencias que cualquier puerto produce, incluyendo los olores nauseabundos. Un claro ejemplo, y sin ir muy lejos: ¿qué quedó de la playa Capurro, donde se bañaban nuestros abuelos? Sin olvidarnos de toda la Bahía y playas del Cerro de Montevideo, incluyendo playa Ramírez hasta Pocitos en la punta de Trouville. Como dijo una “tertuliana” española el lunes pasado: “es lamentable ver las marrones aguas de las playas montevideanas”.

    Ahora bien, pregunto:

    1) ¿Es este el futuro de tan nefasta decisión, que no tiene en cuenta el respeto ecológico, no sólo a la naturaleza, sino hacia el futuro de nuestros hijos, nietos y demás ciudadanos, del Uruguay o de otros lugares?

    2) ¿Es viable que tales opacas visiones —despojadas de altruismos y promisorios futuros— apuesten a la inmediatez chauvinista, entregando (mediante el doble discurso y borrando con el codo lo que escriben con la mano y “como te digo una cosa, te digo la otra”) el tan mentado “rico patrimonio de los orientales”?

    3) ¿Qué quedó —y dónde, señores frenteamplistas— de las firmas de quienes nos opusimos a la construcción de tal nefasto puerto, más allá de las ideologías que profesásemos?

    4) ¿Por qué no se apuesta a hacer de La Paloma un balneario de excelencia cultural y no de pestilencia y vaciamiento espiritual, dando a sus habitantes cotidianos verdaderas fuentes de trabajo afines al turismo y, lo más importante: creando centros educativos caso cocina, hotelería y derivados, como universitarios, y, de cultura general: artes teatrales, pintura, danza, musicales, etc., etc.?

    5) ¿Por qué tiene que ser “sí o sí” el puerto en La Paloma y no en otro lugar de la costa rochense? ¿O no se quiere decir que es en Angostura, como fruto de una inversión de ¡doce mil quinientos millones de dólares! que insume la constitución del “Proyecto Aurora”?

    6) ¿Sabía usted que dicho emprendimiento generaría en el futuro exiguos puestos de trabajo, contra los cientos que genera la temporada turística que es imperecedera y aumenta año a año, tal como lo atestigua el reciente informe del Ministerio de Turismo, donde hubo un millón doscientos mil turistas más que el año pasado, generando por tal concepto un incremento del 47% en las divisas del país?

    7) ¿Sabía usted que se entregaron (dicen que compró el Estado) 27 hectáreas aledañas al puerto, lo cual eliminará una de las zonas turísticas más importantes de La Paloma, caso La Aguada, Costa Azul, Antoniópolis y Arachania y, ni que hablar, de la Bahía Chica, El Faro, La Balconada y Los Botes, así como los campings? Ni que decir de aquellos que, incluso a nivel internacional, practican el deporte del surf —aunque ello sería (aparentemente) lo de menos.

    8) ¿Sabía usted que en tal zona, luego de ser totalmente desforestada, se almacenarán durante la temporada turística un enorme depósito de troncos, de una altura aproximada de 4 pisos, incluyendo una enorme máquina trituradora de madera, todo lo cual, obviamente, aparte de los ruidos molestos, redundará en la creación de ratas y otras alimañas?

    9) ¿Sabía usted que se calcula un ingreso de 200 camiones diarios (un camión cada 3 minutos), insumiendo ello el destrozo de accesos a La Paloma?

    10) ¿Habrán pensado el gobierno, el Estado, el Ministerio de Turismo, los militantes frenteamplistas y la empresa privada que se beneficiará por 50 años de tal puerto, del impacto ecológico-ambiental que producirán tan desastrosas construcciones, lo cual terminaría con La Paloma turística, que con tanto esfuerzo hemos ido construyendo quienes, de ella, en mayor o menor medida, vivimos y disfrutamos?

    11) ¿A qué viajó a España —precisamente La Coruña— el Sr. ministro de Economía? ¿A finiquitar el “Proyecto Aurora” y asignar a la empresa privada que se hará cargo de tal emprendimiento? ¿Cuál es dicha empresa? ¿Tienen que ver sus integrantes del Directorio con el Sr. Ministro?

    Más, muchas más preguntas rondan por la mente y espíritu de este humilde ciudadano, por cuyo ánimo solo transcurre el deseo de que me pueda equivocar…

    Finalmente, y antes que el vaciado del tintero seque mi pluma, permítame, Sr. Director, una reflexión más:

    Si yo no ensucio “chacras”, ni “campos”, ni “fábricas”, ni “cuarteles”, etc., etc., por tanto, ¿por qué infectarán las arenas y aguas, y campos de pasturas (caso Aratirí en Cerro Chato, recomiendo informarse de la reunión con el responsable de la Comisión de Medio Ambiente en Punta del Diablo) donde los amantes de la naturaleza disfrutamos de sus bondades?

    Muchas gracias, Sr. Director.

    Prof. y Licenciado Armando “Marrón” Silva Ramírez

    CI 1.080.584-4