Ante la muerte del Dr. Eduardo J. Corso, deseo recordar su digna actuación cívica durante la extraordinaria jornada de 1980.
Ante la muerte del Dr. Eduardo J. Corso, deseo recordar su digna actuación cívica durante la extraordinaria jornada de 1980.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSu memoria será sin duda evocada porque fue un formidable periodista agropecuario, quizás el más importante que tuvo el país en el último medio siglo. Muchos uruguayos hemos escuchado su voz ronca y sincera en sus audiciones, en las que transmitía convicción y certeza, valores muy ausentes en estos tiempos de liviandad.
Pero agrego que en una época muy difícil, el Dr. Corso tuvo una resolución cívica muy importante, al decidirse públicamente en contra del proyecto de Constitución que los militares impulsaron en 1980. Así lo transmitió en sus audiciones y así lo escribió en “Opinar”.
La posición de Corso fue muy importante, porque era un ciudadano vinculado a la Unión Cívica, de fe católica, supuestamente conservador —digo supuestamente, porque es cada vez más confusa la definición entre los campos conservadores y progresistas— y que había defendido y justificado la acción de las Fuerzas Armadas contra la subversión. Pero Corso dijo, con la rotundidad que le caracterizaba: una cosa es lo que hicieron cumpliendo con su deber y otra cosa es que deseen perpetuarse en el poder.
A mí, como a Tarigo y como a muchos otros ciudadanos, aquella actitud nos pareció admirable —por lo que lo invitamos a escribir en “Opinar”— porque Corso pudo haberse callado para mantener sus audiciones y sus actividades profesionales por fuera de la discusión política y de las muy posibles represalias oficiales.
Sin embargo, salió a la cancha y jugó fuerte. Con su estilo frontal y sincero justificó las razones para votar por NO.
Por ello la República debe recordarlo con admiración y respeto.
Luis Hierro López