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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl sistema electoral de Uruguay es de los mejores del mundo. Cada partido puede presentar varias listas, y el Parlamento es estrictamente proporcional, lo que garantiza una perfecta representación. Asimismo, el sistema de balotaje facilita que la gente vote por partidos chicos al Parlamento. Sin embargo, el sistema tiene algunos defectos, y pienso que deberíamos resolverlos.
Primero que nada, las campañas electorales duran dos años, lo que entorpece la gestión del gobierno y del Parlamento. Al mismo tiempo, la gente no tolera tener que ir a votar cuatro veces en dicho período. Para resolver esto, pienso que habría que eliminar las elecciones internas y dejar que los partidos presenten múltiples candidatos a presidente e intendente. Además, habría que posponer las elecciones departamentales y municipales a 24 meses después de las elecciones nacionales (es decir, en octubre de 2026-2031).
Otro problema que ya he planteado en otra carta (Nº 1.991) es que debería haber hojas de votación separadas para senadores y diputados, ya que la hoja combinada reduce la variedad de opciones. También es obvio que el partido del intendente electo no debería tener mayoría automática de ediles.
Por otra parte, la ley de cuotas actual ha sido insuficiente para equilibrar la representación femenina en el parlamento. En distintas partes del mundo se han hecho propuestas más ambiciosas, en ocasiones excesivas. Mi propuesta es la siguiente: cada hoja de votación tendría dos listas, una de varones y una de mujeres. La que aparezca a la izquierda de la hoja tendría prioridad sobre la otra (a libre elección del sublema).
En cada circunscripción (sea nacional o departamental), la primera banca del partido más votado se asignaría a la primera persona de la lista a la izquierda. La segunda banca de la circunscripción (sin importar el lema o sublema al que corresponda) se asignaría al género opuesto, y así sucesivamente para las demás bancas. De este modo, un departamento con cinco diputados tendría al menos dos personas de cada género como titulares.
Por último, se mantendría la regla actual de que, si se renuncia un titular de banca del género con menor representación (presumiblemente, el femenino), debería reemplazarse por otra persona del mismo género.
Ignacio Bettosini