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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSolicito la publicación de la siguiente carta abierta al presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez.
Ricardo Juan Lombardo
Presidente Vázquez: defienda los derechos humanos en Venezuela. Señor Presidente:le escribo por este medio, porque como ciudadano estoy indignado. Que nuestro país, más allá de esbozar tímidas declaraciones, no tome la iniciativa respecto a los atropellos que está cometiendo el gobierno venezolano frente a la oposición política, es motivo de irritación.
Todavía confío en que usted impulse la cláusula democrática del Mercosur. Usted es el presidente de todos los uruguayos y no solo del Frente Amplio que en este tema parece ser víctima de sus propias contradicciones.
La organización política por la cual usted ha resultado elegido no entendió debidamente lo que ha ocurrido en el país y en el mundo en las últimas décadas. Sigue cometiendo los mismos errores que en el pasado.
En febrero de 1973, con el imaginario de la lucha de clases, el Frente Amplio apoyó abiertamente a los militares golpistas, creyendo que la revolución estaba cerca si podía captar a parte de ellos para sus filas. No repararon en lo que significaba la pérdida de las garantías constitucionales. Debieron pagar muy cara esa omisión. Lo que algunos calificaban despectivamente como “libertades formales”, no eran otra cosa que los derechos humanos y los resguardos de la república. Lo comprobaron cuando, decepcionados, advirtieron que el golpe era de signo opuesto al que querían.
Desde entonces, su organización política se dedicó a lamerse las heridas y a poner en evidencia los excesos de los militares. Pero parece que no tomaron conciencia todavía de la necesidad de defender las garantías constitucionales y el imperio de la ley en todas las circunstancias. No solamente cuando conviene desde el punto de vista de la oportunidad política, sino como principio irrenunciable.
Hemos oído con insistencia desde el Frente Amplio las duras críticas a regímenes autoritarios como los de Pinochet, Videla o Stroessner y a la pérdida de los derechos humanos ocurridos en ellos. Las hemos compartido. Pero no hemos visto nunca similares condenas al régimen castrista que lleva casi 60 años de férrea dictadura, ni a Stalin, ni a Pol Pot, ni a ningún otro de los bárbaros dictadores de izquierda.
¿Es que los derechos humanos no hay que defenderlos en todos lados? ¿Solo son motivo de preocupación cuando los que usurpan el poder están en las antípodas de su pensamiento político?
Ahora aparece la flagrante violación ejercida en Venezuela. Quedan claras las vinculaciones ideológicas, comerciales y hasta personales del gobierno anterior del Sr. Mujica con el régimen de Chávez primero, y más recientemente con Maduro. No me extraña que ellos se aferren a esos borrosos vínculos, pues nunca he creído demasiado en sus convicciones republicanas.
Pero en usted, señor presidente, aún confío. A pesar de discrepar en muchos temas, siempre pensé que tenía vocación por la vigencia de las instituciones. Lo mismo que su canciller y su ministro de Economía. Aunque sus silencios son descorazonadores.
Demuéstrenos que es capaz de defender los derechos humanos en cualquier lugar del planeta donde estos sean violados, y no solamente cuando le conviene políticamente. Condene como corresponde, con toda energía, al régimen venezolano, que ha devenido en una dictadura al peor estilo.
Sin otro particular, lo saluda atentamente
Ricardo Juan Lombardo