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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl domingo pasado se consolidó la dictadura en Venezuela. Una parodia electoral dentro de un proceso plagado de irregularidades y atropellos, con candidatos presos y otros proscriptos, con compra de votos por parte del oficialismo y resultados totalmente ajenos a la realidad de lo que vive el pueblo hermano de Venezuela.
La última elección democrática fue en el año 2015. En esa oportunidad concurrieron a las urnas más de 14 millones de ciudadanos consolidando el triunfo de la oposición, que obtuvo 112 de los 167 escaños en juego. Ante este panorama, el presidente Nicolás Maduro comenzó su camino para convertirse en dictador y realizó en 2017 una nueva elección donde algo más de 8 millones de personas (42%) votaron la Asamblea Nacional Constituyente que eliminó de sus funciones a la electa democráticamente. De ahí en adelante se cometieron todas las violaciones posibles por parte del régimen chapista, con nuevos presos políticos, violaciones a los derechos humanos, expulsión de diplomáticos de países opuestos al gobierno, hasta llegar a este nuevo show que sigue llamándose revolución bolivariana.
La abstención fue mayoritaria (53%) y nunca antes el chavismo sacó tan pocos votos. Pero, como era de esperar, Maduro se proclamó “rey de Venezuela” y nada frena su voraz carrera de poder.
Desde aquí asistimos con tristeza y preocupación por el futuro de un pueblo que ya no encuentra sustento para obtener los más mínimos y vitales recursos, donde las familias se dividen por la inmigración y donde la impotencia es la moneda común.
La comunidad internacional, en su inmensa mayoría, rechaza todo lo que está ocurriendo en Venezuela. En nuestro país lamentablemente jugamos a dos puntas, o quizá a tres. La oposición rechaza todo lo que está ocurriendo con esta dictadura; el gobierno es muy tibio en sus manifestaciones y se “esconde” amparado en la búsqueda del diálogo y el no aislamiento; el PIT-CNT, el Partido Comunista y algunos del MPP dan por bueno todo lo que pasa.
Representantes del FA se han olvidado que cuando en nuestro país gobernaba la dictadura militar salían al exterior a pedir el aislamiento de Uruguay y ese fue uno de los tantos ingredientes que facilitaron nuestra vuelta a la democracia.
Lo que sigue siendo incomprensible es que el PIT-CNT siga manifestándose en representación de nadie. Los trabajadores uruguayos están totalmente en contra de Maduro y sus secuaces, en contra de todas las dictaduras, sean donde sean, y en contra de estos comunicados que realiza la cúpula del PIT-CNT dejando por el camino su verdadero cometido y acumulando puntaje en sus carreras políticas.
No vemos una salida en el corto plazo para el país caribeño, no sabemos cuán comprometido está nuestro gobierno para seguir parado a su lado y no sabemos cuál será el nuevo disparate de la central obrera.
Sergio Barrenechea
CI 1.978.723-5