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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde que estoy en el ambiente universitario las bases sociopolíticas de los gobernantes de la única Universidad no han cambiado un ápice. Los mandatarios que ocupan los cargos directrices, desde hace más de 50 años se mantienen en sus trece, custodios a ultranza de minorías de ideas dictadas para y por un mundo inexistente, regimentado, al mejor estilo dictatorial, fenecido en el mundo. Existe y es seguido por grupos a los que solo les interesa mantenerse sin otorgar un ápice al progreso y la competencia.
Ni la dictadura militar pudo con ellos ya que nada cambió para mejor.
El hecho de crear una universidad autónoma (1958), elaboró una dictadura, un satélite extraño a los ideales nacionales, con afiliación de los gobernantes actuales. Un castillo inexpugnable y sin el mínimo atisbo de competir. Pero, ¿con la anuencia de toda la población, partícipes de lo que ocurre? ¿Qué ocurrió desde que gobierno nacional y universitario transitan por las mismas aguas? El barco universitario, si hacía agua, ahora se va a pique, pero, que nadie lo toque. ¿Por qué? Ese dislate lo pagamos todos y las generaciones venideras pagarán peor los platos rotos en lo más elemental, la formación.
Los resultados de las elecciones universitarias de este mes muestran realidades: los votos en blanco son mayoría y ¿qué va a ocurrir?
Repetir que el mundo universitario uruguayo fue descuartizado, no es ninguna noticia nueva y ahora comprobada. Por lo tanto llegó el momento de decir: hay que cambiar y quitar los ocupantes del poder.
El mundo entero arrolla, nosotros esperamos algún milagro. Nadie nos espera. Por lo tanto a todos los que piensan, den un poquito de lo nuestro para cambiar. Miren a los ojos a hijos y demás familiares: el deterioro es en todos los órdenes y se agrava exponencialmente.
No tolerar lo que ocurre, cambiar el orden universitario, hecho del que nadie se anima a hablar. Me pregunto ¿por qué?, ¿hay miedo? O ¿el sistema ya carcomió el poder de opinión de la población?
Carlos Sarroca