Los empresarios asocian épocas de inflación alta con “malas noticias para el nivel de actividad”, según un estudio que se presentará la semana próxima en las Jornadas anuales de Economía del Banco Central (BCU).
Los empresarios asocian épocas de inflación alta con “malas noticias para el nivel de actividad”, según un estudio que se presentará la semana próxima en las Jornadas anuales de Economía del Banco Central (BCU).
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáGerardo Licandro y Miguel Mello, sus autores, procuraron determinar si las expectativas de inflación responden a señales que emanan de la formulación de la política monetaria.
Un hallazgo que les sorprendió fue que el efecto de la devaluación en la inflación esperada es prácticamente imperceptible. “Dada la larga historia de indexación al dólar, en la cual las empresas uruguayas tenían fórmulas de ajuste automático de sus precios a los cambios en esa moneda, llama la atención que el valor del coeficiente de la devaluación sea tan bajo”, afirman en el trabajo. Teniendo en cuenta otros estudios, señalan que esta conclusión puede indicar que las empresas uruguayas “han aprendido que en flotación cambiaria los movimientos del tipo de cambio pueden ser mayormente transitorios (...)”.
La investigación de Licandro y Mello —ambos funcionarios bancocentralistas— se basó en encuestas de expectativas entre empresarios hechas por el Instituto Nacional de Estadística y por entidades privadas. El BCU hace un sondeo entre economistas del sector privado que, según los autores, “tiene algunos defectos objetivos que dificultan la lectura de sus resultados”, como que la muestra “ha sido y es pequeña” y que se modificó “varias veces de criterio de recolección, siendo grandemente afectada por los cambios de gobierno, por las condiciones de publicidad de los resultados” y en el “criterio en materia de universo de agentes consultados”. Además dicen que “no está claro que las respuestas de los agentes que participan usen completamente la información disponible en la formación de pronósticos. En la práctica, la mayor parte del tiempo la mediana de las expectativas (...) se ha mantenido por debajo de la inflación efectiva, en un sesgo de predicción difícil de explicar”.
Los análisis econométricos realizados por Licandro y Mello en base a las encuestas entre empresarios mostraron que los cambios previstos en la instancia de política monetaria afectan la expectativa de inflación a 12 meses con el signo esperado. Asimismo, las expectativas registran un “comportamiento inercial marcado y una influencia notoria a los shocks de inflación pasada”.
Hay —dicen— una relación negativa entre la inflación esperada y observada, y las expectativas económicas de los ejecutivos. Su interpretación primaria es que los empresarios asocian un “aumento de la inflación con crisis económica, a partir de la larga historia de inflaciones crónicas que tuvo el país y la región. Parece que los empresarios identifican la inflación como un fenómeno claramente monetario, o de pérdida de valor de la moneda, y no como un fenómeno asociado a la demanda agregada”, añaden.