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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáVengo acompañando el enfoque del gobierno a través del Ministerio de Energía en materia de energías renovables para la movilidad y considero que su punto de vista es cuestionable.
El énfasis en el hidrógeno verde parece una moda global y podemos ver que muchos países se posicionan como futuros abastecedores del mundo, pensando que se transformarán en grandes productores y exportadores. Hay mucha desinformación y una gran confusión creada por el hidrógeno verde generado por electrólisis a partir del agua con energías renovables. No hay duda de que es el sistema más limpio pero altamente ineficiente y costoso.
La actual crisis energética ha puesto el foco en la necesidad de ser eficiente y autosuficiente. Para tener una idea, el costo del hidrógeno verde es más de tres veces que el hidrógeno gris (a partir de fósiles). Para ser competitivo, el costo de producción debería estar a US$ 3,00 el kg, hoy el precio está alrededor de US$ 9,00 el kg. Para que el H2 verde sea competitivo se necesita que la energía eléctrica renovable (eólica, solar, hidráulica) no exceda los US$ 20,00 el megawatt (hoy está por encima de lo US$ 50). Otro punto es el costo de los electrizadores, estos deberían caer entre 50% y 70% del valor que tienen hoy y al mismo tiempo mejorar su eficiencia.
La llamada economía del hidrógeno verde no es la solución ante el cambio climático. Si generamos una demanda de hidrógeno sin la suficiente capacidad de producir energía eléctrica a precios competitivos, al final acabaremos recurriendo al hidrógeno gris con un impacto ambiental mayor. Muchos analistas se ponen de acuerdo en que el hidrógeno verde podrá ser interesante recién para el 2050.
Entonces, ¿no sería mejor y más razonable aspirar a electrificar el máximo todo el sistema, transporte incluido, evitando la dependencia de la importación de combustibles fósiles?
En cuanto al transporte hay que distinguir claramente entre el transporte en ciudades y el transporte pesado (camiones, tractores).
En el transporte en ciudades la electrificación se está produciendo muy rápido. En 10 años podría estar electrificado entre otras cosas porque la recarga es más fácil.
La otra opción a desarrollar es el biogás. En Europa como también en Brasil el crecimiento es exponencial. Es una fuente de energía que contribuye para la conservación del medio ambiente. Es un ejemplo de energía descentralizada con beneficios económicos y sustentables.
El biogás tiene su origen en la descomposición de la materia orgánica, como restos de alimentos, residuos vegetales, etc. Este proceso en ausencia de oxígeno y en presencia de microorganismos lo transforman casi totalmente en gases y un porcentual en energía térmica. Este gas está compuesto entre 50% y 75% en metano. Una vez purificado se comporta igual al gas natural fósil. Por esta razón puede ser comercializado para uso vehicular (GNV), utilizarse para generar energía eléctrica y térmica o aprovecharse como fuente de hidrógeno (verde).
El biogás puede transformarse en el punto de partida en el salto tecnológico necesario y el camino a seguir para crear un escenario libre de combustibles fósiles en toda la matriz tecnológica inclusive la movilidad. La industria automotriz viene evolucionando en la implementación de este tipo de tecnología basada en la utilización de biogás en sustitución del gas natural porque son alternativas presentes hoy en el mercado que pueden suplantar el uso de combustibles fósiles. A título de información, empresas fabricantes de tractores y camiones en Brasil vienen ofreciendo modelos que utilizan biometano y, en el caso de los camiones, con autonomía de más de 1.000 km. A diferencia de la infraestructura para la distribución del hidrógeno, que es sumamente cara, con el biogás o la electricidad no son necesarios grandes cambios.
Cada país definirá su camino de transición basado en sus capacidades y oportunidades. En Uruguay, país agropecuario, tenemos que hacer uso de productos y subproductos generados y aprovechar toda la tecnología existente en la región y el mundo y adaptarla a nuestra realidad. En Alemania, la adaptación de las estaciones de servicio para la distribución del hidrógeno demanda un monto de 2 millones de euros en cada establecimiento.
De esta forma se debe estimular el uso del biogás y biometano en línea con el movimiento global de promoción de nuevas fuentes de energía que viabilicen para una economía de bajo carbono y llevar a agentes privados y entes públicos al desarrollo de proyectos de biogás y biometano. El incentivo al uso sustentable de estas energías colaborará en fomentar programas y acciones para reducir las emisiones de carbono y contribuir con el cumplimiento de compromisos climáticos asumidos por el país.
Ing. Agr. Gabriel Pérez Morgan
CI 1.103.598-9