N° 2056 - 23 al 29 de Enero de 2020
N° 2056 - 23 al 29 de Enero de 2020
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl 2020 empieza con un tono de optimismo para la agricultura. Los precios bajos del 2019 quedaron atrás y tenemos por delante un año que permitirá sin dudas recomponer la delicada matriz agrícola.
Empecemos por la soja, el cultivo donde están centradas todas las esperanzas de los cultivos de verano. Los futuros de soja, si bien no están en los máximos, han logrado resistir bastante bien los embates del mercado. Con la fase I del acuerdo entre Estados Unidos (EE.UU.) y China ya firmado, entramos en una etapa de espera a ver qué tanto compran los chinos y cuándo formalizan esas operaciones. Sigue habiendo mucha soja en el mundo, y pende la amenaza de una rebote de la producción de los EE.UU. como un posible factor bajista en el mediano plazo.
En general los cultivos de soja lograron una gran recuperación con las últimas lluvias, pero tienen por delante febrero, donde se espera que haya una mejor lluvia y sobre todo más regulares. La soja debería poder pagar sus cuentas.
El panorama para los cultivos de invierno es bien diferente. En particular los futuros de trigo a diciembre en la Bolsa de Chicago (que es la referencia para la cebada cervecera) está en los niveles más altos de los últimos años. Si las malterías no cambian sus planes de producción, el precio al cual puede fijar hoy un agricultor su cebada para entrega en noviembre es de unos nada despreciables US$ 214 por tonelada. Son valores muy buenos que los agricultores uruguayos deberían poder fijar cuanto antes (así sea haciendo ellos mismos la cobertura). El trigo seguramente captará algo del optimismo de precios del mercado, pero le cuesta un poco alcanzar a la cebada. La colza, en tanto, tiene también un buen panorama de mercados y seguramente sume área este invierno.
En general, luego de vaivenes seguramente la agricultura invernal aumentará en este 2020. Naturalmente que hay que resolver el acceso al financiamiento, pero al menos los precios apuntan a que habrá oportunidades claras para captar (de ahí a hacerlo es otra historia).
No es fácil crecer en Uruguay. El sector agrícola no la viene pasando bien desde hace tiempo y el clima, si bien no ha sido muy dañino con la producción, tampoco colabora con que los rindes sean los mejores. Los pronósticos de largo plazo para este año hablan de una cierta amenaza de tener una primavera seca. Hay que tomarlo como lo que es, pero la eventualidad de un riesgo de la naturaleza que represente una pérdida potencial de rendimiento obliga a ser más que cuidadoso con los precios y los volúmenes de venta anticipada. Es en los años complicados donde el agricultor debe desplegar todo su arsenal de herramientas para una correcta gestión del riesgo.
El contexto regional no parece especialmente desafiante para la agricultura. Tenemos una modesta recuperación de la capacidad de colocar más arroz en Brasil y a mejores precios, que no es un tema menor para una producción muy golpeada. Los granos forrajeros deberán adaptarse a unos números no tan felices en la ganadería (luego del frenazo de las compras chinas), pero el flujo de colocación está garantizado.
En general el panorama para nuestra agricultura es al menos mejor que el que teníamos un año atrás. El poder capitalizar este resultado depende de una feliz conjunción de precios y volúmenes producidos. Por suerte los precios (salvo en soja) están de nuestro lado y hay que captar esa oportunidad. El nuevo gobierno debería hacer cuanto esté a su alcance para poder captar de la mejor forma posible este envión de precios de corto plazo y tomar recaudos en caso que se complique el panorama climático el próximo verano. La agricultura de invierno rara vez es la que mueve el fiel de la balanza, pero da oxígeno a las empresas agrícolas hasta la llegada de los cultivos de verano que son el plato fuerte.
Los precios del trigo han subido mucho y de la mano de argumentos dudosos. Hay mucho trigo en el mundo y es un cereal que suele responder mucho a precios altos. Ante la duda, asegure, dice el refrán. En soja tenemos que esperar. Lamentablemente todos los analistas de mercados están convencidos de que el acuerdo entre China y EE.UU. es extremadamente difícil de cumplir por parte de los chinos y tiene en la soja un capítulo especial. Habrá que ver lo que nos deparan los mercados en las próximas semanas.
(*) El autor es ingeniero agrónomo (Dr.), asesor privado y profesor de Agronegocios en la Universidad ORT.