En el tablado 1º de Mayo, mientras los padres se acomodan en la tribuna, los niños corren a pintarse la cara con la ilusión de ser murguistas. Ahí cerca, también pintada pero en un muro, la cara de una mujer de lentes redondos y mirada interrogante reclama todavía, por “Verdad, Justicia y Nunca Más”: frente a los puestos de hamburguesas del tablado, alguien pintó un mural de Luisa Cuesta. Y en esa mezcla insólita de plaza de comidas, memoria y brillantina, en breve comienza el festival de Doña Bastarda, uno de los últimos antes del desfile inaugural del Carnaval, y la platea se empieza a llenar.
Entre los seguidores de la categoría la expectativa es grande. El año electoral, con la derrota del Frente Amplio (FA) después de tres períodos, ha dejado “tema en pila” para el salpicón, según pone en voz de una vecina el letrista de Cayó la Cabra. Este bloque del espectáculo, también conocido como popurrí, es un repaso en tono “picantón y sabrozón” de los principales hechos acontecidos durante el año.
Frente al Palacio Legislativo los conjuntos no escatiman en críticas y reparten “palos” contra diputados, senadores y demás políticos. Aunque ahora que la coalición de izquierda dejará el gobierno nacional, en sus espectáculos para el año 2020, las murgas se enfocan en hechos como la aparición de Cabildo Abierto (CA) y las propuestas del gobierno de Luis Lacalle Pou, mientras reclaman el urgente retorno del FA a sus bases.
Democracia y Derechos
Las críticas se concentran mayoritariamente en el futuro presidente y en el ex comandante en jefe y líder de CA, Guido Manini Ríos. “Los culpables no se hacen cargo / el poder militar mintió / y como no pasó en Venezuela / Lacalle Pou no se indignó”, cuestiona uno de los conjuntos al rememorar el hallazgo de los restos de Eduardo Bleier, desaparecido durante la dictadura militar. “El futuro es vital”, le concede otra murga al líder del gobierno entrante, pero le sugiere que “tampoco se olvide / de lo que ha pasado”. Y le anuncia: “Vamos a reclamar / por los que ya no están / y no existen noticias / seguiremos cantando / pidiendo al Estado ‘verdad y justicia’”. “Ni olvido ni perdón”, se hace eco un coro de jóvenes, mientras que una retirada dibuja en el aire el diluvio del último 20 de Mayo: “Por 18 / va la memoria en tropel / Grita el silencio / de mil paraguas un mar”.
Además de unos cuantos golpes, Lacalle Pou también se lleva algunas recomendaciones de la “Carta al Presidente”, de Doña Bastarda. “Ya sabemos no es fácil / señor presidente / su nueva tarea / pero tenga cuidado / que cuando se sube / las luces marean”. A su vez, anuncios del futuro gobierno sobre la eliminación del decreto que regula el derecho a huelga (Decreto 165 / 006) y las reformas a los consejos de salarios también le valen críticas y sugerencias al presidente electo: “Que los trabajadores / serán su desvelo / lo damos por hecho / y queremos pedirle / que las minorías / no pierdan derechos”. Otro de los temas candentes de la campaña fue la seguridad, y la Bastarda también lo incluye en su lista de advertencias: “Más con la represión / hay que ser cuidadoso / no sé si me explico / ya le temo a los chorros / no quiero temerle / también a un milico”. La salud y la educación cierran los temas tocados en la “carta”. Mientras que La Guardia Vieja sigue pidiendo por el “6+1%” para la enseñanza, la murga anfitriona asegura al “señor” presidente que “no tendremos nación / por más cosas que (él) logre / si los ricos se educan / pero no se educan / los que son más pobres”. La carta termina recordándole que, fiel a su tradición, la murga estará siempre “en la vereda de enfrente”. “Saludamos sin más / gracias por escuchar / señor presidente”.
En relación a la inclusión de CA en la coalición, La Guardia Vieja —un conjunto formado por jóvenes murguistas que debutará este año en el Concurso Oficial— llama a tener memoria sobre la conducta de su líder, el ex comandante en jefe del Ejército, mientras que otras murgas le dedican incluso un cuplé entero a su partido.
“Volverá la alegría / junto a Guido, al país”, cantan las Cabras cual si fueran cabildantes, antes de entrar en una seguidilla de furcios en los que confunden “imponer” con “proponer”, “voltear” con “acompañar” (al presidente) y “luchar contra” con “luchar por la democracia”. “¿La Constitución? ¿Todavía se usa eso?”, se pregunta un supuesto diputado electo cuando le explican en qué consistirá su trabajo. En el cuplé también se tocan temas como el reglamento que Manini Ríos le impuso a sus diputados, así como los comentarios de uno de los legisladores, Martín Sodano, sobre la interrupción involuntaria del embarazo (Búsqueda Nº 2.045): “Ahhhh, ta”, responde un murguista, luego de que otro —en la piel de Sodano— justificara sus dichos por ser “mecánico”.
Un Título Viejo, otra murga que debutará este año —aunque sus integrantes ya tienen experiencia en el ruedo—, también dedica un cuplé especial para el nuevo partido político. “Hay quien no se hace cargo de lavar / otros de sus acciones egoístas / y Manini Ríos / no se hace cargo de que atrae fascistas”, cantan en relación a las sucesivas “coincidencias” que se registraron durante el año. Además, con un guiño a la paradoja de Popper —no hay que tolerar al intolerante— los cupleteros Fabricio Speranza (en el rol de militante de CA) y Maximiliano Tuala (su amigo izquierdista) discuten sobre si se debe aceptar a los votantes de CA. En uno de los cuplés, los murguistas cabildantes se quejan de no poder “ni parar el bondi” sin que se los tilde de “fachos”. Mientras tanto, levantando el brazo algo más de lo normal, Speranza transforma el típico gesto de estirar la mano, en el saludo nazi. Se quejan incluso, con ironía, de que se haya “instalado” el prejuicio de que “si proponés escuadrones de la muerte” es porque “querés que se implementen”. Sobre las acusaciones que recibió Manini Ríos de haber violado la veda electoral, los cabildantes cantan que “a él no le importa”, y que hay que decir también que la veda usaba “pollera corta”.
Algunas murgas son menos delicadas en sus críticas. Tomando prestada la melodía de La Calle Durazno, de Jaime Ross, Queso Magro modifica la letra y canta Lacalle Durango, en referencia al consumo de cocaína del presidente electo durante su juventud. Por otra parte, uno de los superhéroes del espectáculo de Doña Bastarda (Súper Manini) adquirió aparentemente sus poderes luego de ser picado por un “milico hijo de pu…”.
Volver a las bases tras la batalla perdida
Perdida la elección, son muchas las murgas que apuntan sus gargantas hacia filas frenteamplistas y disparan contra sus dirigentes, pero también son muchas las que critican a los medios —televisivos, pero también escritos—porque dicen que no fueron imparciales e incidieron en la batalla cultural.
La Mojigata, por ejemplo, hace un relato al estilo partido de fútbol de cómo se daría dicho enfrentamiento: “Comienza nuestra batalla cultural. Por un lado los talleres de la intendencia, un montón de Caif, profesores de música, políticas sociales, el Mides, la Udelar, y VTV. Por otro lado Búsqueda, El País, Canal 12, A mis hijos no los tocan, Eduy 21, el servicio militar obligatorio y VTV. Bueno, complicado el partido Doctor”. “El campo no está bien delimitado”, responde el comentarista. Y, de paso, vuelven a pegarle a dirigentes frenteamplistas. “Intercepta muy bien el movimiento feminista, pero la pierde hablando del capitalismo, la agarra Mujica y ningunea al feminismo: hay jugadores que no saben bien para donde patean”.
Algunas murgas son menos delicadas en sus críticas. Tomando prestada la melodía de “La Calle Durazno”, de Jaime Ross, Queso Magro modifica la letra y canta “Lacalle Durango”, en referencia al consumo de cocaína del presidente electo durante su juventud. Por otra parte, uno de los superhéroes del espectáculo de Doña Bastarda (Súper Manini) adquirió aparentemente sus poderes luego de ser picado por un “milico hijo de pu…”.
Cayó la Cabra, por otra parte, le da una vuelta de tuerca más, y engancha el tema de los medios con el episodio de los médicos cubanos, a quienes “se les complica para revalidar” por no saber “de geografía”: “Si precisas una mano / y te querés operar / háblate con Canal 12 / que ellos te operan igual”. Curtidores de Hongos, también en esta línea, rememora un balotaje que “era fácil”: “Después de la primera vuelta / Canal 12 proyectaba una enorme diferencia / Pero pasaban las horas y el margen se le achicaba / les quedaron atorados / los indecisos en la garganta”.
En el caso de Doña Bastarda, la crítica a los altos cargos del FA es más evidente que en el caso de La Mojigata. “El Frente fue derrotado / perdió el gobierno en esta elección / y hay pila de dirigentes / que se quedaron en el sillón”, canta la murga que sorprende por su potencia y les aconseja volver “al comité de base”, arrancando aplausos entre los presentes.
Por su parte, Un Título Viejo se centra más bien en intentar averiguar por qué el FA perdió parte de su electorado. Algunas de las hipótesis que manejan son haberse olvidado del interior, o el intento fallido por “ser paritario” al armar la fórmula: “…solo la mostré / y sin querer un poco me parece que / la cosifiqué”. Además, sugieren que el descontento pueda deberse a un alejamiento de la gente y a haber abandonado los comités.
Además, sobre el final y con vistas al futuro, la murga dedica su retirada a aquellos que saben “más que nadie / que la lucha es día a día”, a “los anónimos que vuelven / con la cara anochecida”. En sus últimos versos, el coro rescata la lucha de “los que se hacen / cargo de hacer / de su ideal la trinchera”, en los diferentes espacios en los que se dé la batalla cultural: en “la facultad / el comité / la red sindical” y en la calle a “grito y cartel”.
Y antes de irse, los vuelve a alentar: “Vivan los que se hacen cargo / los de hoy y los de antes / y si vienen tiempos duros / más que nunca militantes”.
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