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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn “El País Cultural” del 14 de marzo ppdo. hay un interesante artículo de Patricio Pront que nos revela algunos aspectos desconocidos de Augusto Pinochet.
Parece haber sido un estudiante mediocre, que pudo entrar a la Academia Militar recién en el tercer intento.
Una vez en ella, estuvo siempre entre los últimos de su promoción y su inteligencia fue juzgada por los profesores como “solamente satisfactoria”.
Además era feo, con cuello corto y expresión bovina, siempre según el recuerdo de quienes estudiaron con él.
Quizás por esas mismas carencias ambicionaba reconocimiento y escribió varios libros, enteramente olvidables.
Publicó obras antes del golpe de Estado y siguió publicándolas después.
Acumuló una enorme biblioteca, creó premios literarios y deseó rodearse de intelectuales importantes.
Invitó repetidas veces a Jorge Luis Borges para que lo visitara y finalmente lo consiguió el 22 de setiembre de 1976. Pront, que hace este relato, escribe luego de consignar la fecha del único viaje de Borges a Santiago: “A Borges esto le costó el Premio Nobel de Literatura, como se sabe”.
Ahora, yo me pregunto: ¿qué diferencias existen entre Pinochet y Castro? Ambos dictadores, ambos sanguinarios asesinos. Uno usa el paredón y las cárceles colmadas; el otro prefería fusilamientos y el Estadio Nacional. Se practicaba la tortura y se ignoraban los derechos humanos en Chile. También entonces y ahora en Cuba, donde nada ha cambiado en más de medio siglo.
Los que admiran su obra hacen muy bien en elogiarla. Lo que no entiendo es que sean entusiastas de su vida y de su obra, por igual.
Se publican fotos de Gabo con su amigote, a las risas, tomando mojitos, fumando habanos, disfrutando de una amistad nunca negada, repetidamente ostentada como mérito del colombiano.
Cambió mucho la Academia, que negó siempre el premio a Borges con lo cual perdió brillo el premio y no el escritor.
Resalta ahora el doble criterio de muchos, que no se animan a criticar la obra de Borges pero se ensañan con su vida privada. Detestó al peronismo y fue objeto de ataques mezquinos, él y su familia, en Argentina. Hasta lo sacaron como director de la Biblioteca Nacional. Reverenciado en el mundo entero, excepto en su país. No le interesaba la política; la sentía ajena y no le gustaban los alineados, por lo que se dedicó a veces a proclamar cosas que sabía iban a molestar. Lo que nunca hizo fue la peregrinación a La Habana.
Inteligente García Márquez, que quemó incienso en el altar apropiado; equivocado Borges que fue a Santiago una vez, luego de recibir innumerables invitaciones. Ni fotos se sacó, ni se hizo íntimo de Pinochet.
Es curioso que la cercanía del colombiano con Castro se anote en su haber y la visita de Borges a Pinochet en su debe.
El tiempo, ese gentilhombre, se encargará de juzgar a ambos por su obra y no por sus vidas.
Anamaría Balparda
CI 746.628-9