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Cuando el jueves 8 se supo que la bielorrusa Svetlana Alexiévich había ganado el Premio Nobel de Literatura, la sorpresa fue doble: primero por el desconocimiento que se tiene de su obra, por lo menos en el ámbito hispanoamericano, y después porque el grueso de su producción lo constituyen investigaciones periodísticas, que no suelen ser las favoritas en los premios literarios.
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Alexiévich tiene 67 años. Es periodista, novelista y ensayista. Nació en un pueblo de Ucrania occidental en 1948, pero cuando era muy pequeña sus padres se trasladaron a Bielorrusia para trabajar como maestros. La II Guerra Mundial había dejado dos millones de bielorrusos muertos. Las consecuencias de ese enfrentamiento serán, precisamente, uno de los temas en sus libros.
En La guerra no tiene rostro femenino, cuya versión en español se publicará en diciembre en el sello Debate, reunió testimonios de cientos de mujeres que colaboraron con las fuerzas militares soviéticas para derrotar la invasión alemana, pero nunca tuvieron el reconocimiento social y político de la URSS. La investigación la llevó a cabo durante años, mientras trabajaba en un periódico de Minsk, pero el libro solo lo pudo publicar al final del régimen.
En su obra, Alexiévich muestra una visión crítica de la URSS y se enfoca en las secuelas que el régimen dejó en sus habitantes. Por su espíritu contestatario, durante mucho tiempo sufrió censura y hostigamiento y se exilió en Suecia. Luego vivió en Alemania, Italia y Francia, y recién hace pocos años regresó a su país.
Sus libros los escribe en ruso y cultiva un género que ella llama “novelas de voces”, en el que intercala su narración con los testimonios de sus entrevistados, que son los que llevan adelante la trama. Así escribió Voces de Chernóbil, que se encuentra en español en versión digital, Los chicos de latón y Los últimos testigos, que se publicarán en español en 2016 y 2017.
“Por sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y el coraje en nuestros tiempos”, fue uno de los juicios del comité del Premio Nobel al otorgarle el reconocimiento a la obra de Alexiévich.