Quedan solo dos fines de semana para ver este pequeño recital actoral en el sótano de este nuevo teatro enclavado en el límite entre Parque Rodó y Palermo.
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La conversación surge aleatoria, casi improvisada, y es ahí donde emerge el talento y la virtud de esta obra. Los dos jóvenes actores sostienen con sobriedad y aplomo esta espera que también lo es para el espectador. Y, más allá de algún bajón circunstancial, logran el cometido de meter al público dentro de esa cocina mugrienta. Poco importa lo que dicen. Avatares del mundo digital o discusiones improcedentes sobre el arte. De hecho, resulta demasiado forzada la introducción del sicariato en el universo artístico a través de la pregunta ¿se puede ser un sicario del arte?
Lo que vale en términos teatrales es el clima que instalan. Con sus silencios, sus momentos de calma y la explosión de una violencia auténtica, de esa que hace mover a más de uno en la butaca. Cuando un decorado se ensucia de verdad como aquí, o cuando suena una sinfonía chatarrera como esta, una potente descarga de energía corre por la sala. Aunque en su retórica jueguen con la mentira y la verdad, Adrián Prego, Nicolás Suárez y María Dodera entregan un modesto pero verdadero juego teatral.
“Botón azul”. Autores e intérpretes: Adrián Prego y Nicolás Suárez. Dirección: María Dodera. Dirección de arte: Fernando Scorsela, Florencia Rivas y Matías Vizcaíno. Audiovisual y fotografía: Alejandro Persichetti. Centro Cultural Bosch (Gonzalo Ramírez 1826). Viernes 13 y 20, 21 h.