El general del aire retirado José Bonilla asumirá como nuevo coordinador de los servicios de Inteligencia del Estado, según lo resolvió el presidente José Mujica.
El general del aire retirado José Bonilla asumirá como nuevo coordinador de los servicios de Inteligencia del Estado, según lo resolvió el presidente José Mujica.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa designación de Bonilla cubre la vacante que dejó su antecesor en el cargo, el ex guerrillero tupamaro Augusto Grégori, quien fue despedido por Mujica días atrás luego de una larga sucesión de diferencias. (Búsqueda Nº 1.718)
Bonilla ejerció como comandante en jefe de la Fuerza Aérea primero y como jefe del Estado Mayor de la Defensa (Esmade) después. Cumplidos sus períodos de ejercicio legalmente previstos, el militar quedó sin actividad. De todos modos, mantuvo siempre contacto con el presidente Mujica, informaron a Búsqueda fuentes del Poder Ejecutivo.
Si bien las autoridades frenteamplistas saben que Bonilla es un hombre afín al Partido Colorado (fue edecán del ex presidente Julio María Sanguinetti), al mismo tiempo lo reconocen como un profesional que actúa con independencia de sus posiciones políticas y que tiene una alta capacidad de articulación.
Un hito en la relación entre Mujica y Bonilla se produjo en 2010, cuando como jefe de la Fuerza Aérea, el militar recibió al presidente en la sede de su institución y le entregó una antigua bandera de la guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros que permanecía incautada. Tiempo después, Mujica, Bonilla e incluso el ahora ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, coincidieron en sus posiciones públicas en cuanto a que es virtualmente incompatible conseguir información sobre el destino de los desaparecidos en dictadura y al mismo tiempo encarcelar a los responsables.
La coordinación de los servicios de Inteligencia del Estado es una función complicada: es de reciente creación, carece de facultades directrices e implica lidiar con los diferentes servicios de inteligencia estatales, algunos de los cuales mantienen una histórica relación de desconfianza.