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    miércoles 12 de junio de 2024

    FMI resalta la “admirable” recuperación económica de Uruguay y la “muy prudente” gestión fiscal, pero señala reformas pendientes

    A la salida de la pandemia de Covid-19, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hace un juicio elogioso de la gestión en Uruguay: la recuperación de la economía es “admirable” y mejor de lo que esperaba; hubo un manejo “muy prudente de las cuentas fiscales”; y la política monetaria ha sido “clave para contener” la inflación.

    Pero, en una etapa con nuevos shocks para el país y otras economías emergentes, queda mucho por hacer. Entre otras cosas, Uruguay debe mejorar la eficiencia del gasto público y avanzar con diversas reformas —en la seguridad social, la educación, el área laboral y las empresas públicas— para poder crecer a un ritmo mayor a largo plazo y “construir margen de maniobra fiscal a futuro”, afirma a Búsqueda el director para el Hemisferio Occidental del FMI, el brasileño Ilan Goldfajn.

    En tiempo de elecciones en Brasil y de precalentamiento de cara a los comicios en Argentina (2023) y Uruguay (2024), la recomendación que hace a los gobiernos de la región es “fortalecer las cuentas fiscales, pero protegiendo a los más vulnerables, a través de resguardar el gasto social y mejorar la progresividad de los sistemas impositivos. Es importante construir consenso político sobre esto. Mejoras fiscales que no sean inclusivas seguramente no serán duraderas. Y gasto social sin responsabilidad fiscal tampoco mejorará la cohesión social en forma perdurable”.

    Goldfajn asumió en enero el máximo cargo hemisférico en el organismo financiero multilateral después de haber sido economista jefe de Itaú Unibanco y gobernador del Banco Central de Brasil (entre mayo de 2016 y febrero de 2019). En el marco de la presentación del informe de perspectivas económicas para la región en la reciente asamblea semestral del FMI, el funcionario respondió el jueves 20 un cuestionario por escrito.

    —Como parte de lo que describe como un “tercer shock” —tras la pandemia y la guerra en Europa del Este—, el FMI alertó en su asamblea que los flujos de capitales a los mercados emergentes están desacelerándose y que aumentan los costos de financiamiento externo. ¿Cuál debería ser la estrategia de los gobiernos y el sector privado de la región ante ese contexto? 

    —Con el endurecimiento de las condiciones financieras y la acentuada incertidumbre global, el contexto externo para América Latina se está tornando menos favorable y más volátil. Con inflación elevada y niveles de deuda altos, las políticas deben enfocarse en restaurar la estabilidad de precios y fortalecer las cuentas fiscales para reconstruir margen de maniobra para afrontar el futuro. La política monetaria debe mantener su curso y no aflojar prematuramente. La política fiscal debe enfocarse en reducir los déficits y con ello también acompañar a la política monetaria en controlar la demanda interna para contener el aumento de precios. Pero es fundamental que esta consolidación fiscal sea “inclusiva”, es decir, que proteja a los más vulnerables para garantizar la cohesión social y la durabilidad de las mejoras fiscales. Con costos de financiamiento en alza y menor apetito inversor, será clave que los planes fiscales sean creíbles. Reforzar las reglas y los marcos fiscales sería muy útil en este sentido.

    —Dado este nuevo shock, el FMI aconseja recomponer el margen de maniobra fiscal por la vía de reducir gastos y mejorar el diseño de los sistemas tributarios. En ese último punto, ¿qué aspectos debería considerar Uruguay? 

    —En Uruguay, el gobierno hizo un manejo muy prudente de las cuentas fiscales durante la pandemia, aunque la deuda pública naturalmente subió. Bajar la deuda permitiría aumentar el margen de maniobra para responder a lo que puede venir más adelante. Y en este sentido, la adopción de la nueva institucionalidad fiscal en 2020 fue un paso muy importante. Mejorar la eficiencia del gasto, avanzar con la reforma del sistema de seguridad social y de las empresas públicas y llevar adelante reformas estructurales para potenciar el crecimiento de la economía son algunas prioridades para construir margen de maniobra fiscal a futuro.

    —Se prevé un cambio en los “vientos” para la región, a raíz de una desaceleración económica global, precios de materias primas más débiles y subas adicionales en las tasas de interés, entre otros factores. ¿Cuál es el consejo para los timoneles ante este mar más turbulento? 

    —En este contexto más turbulento, en general, nuestro consejo a los gobiernos es que se enfoquen en proteger la estabilidad macroeconómica mediante la previsibilidad de la política económica.

    En materia monetaria, en este momento, esto significa mantener su curso y no aflojar prematuramente, pero también comunicar eficazmente las intenciones de política.

    En materia fiscal, significa trazar planes de consolidación fiscal inclusiva que sean creíbles y apoyados por marcos o reglas fiscales sólidas.

    Luis Lacalle Pou y Azucena Arbeleche en conferencia de prensa en la Torre Ejecutiva. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

    —Se proyecta que la economía uruguaya se expandirá este año a un ritmo cercano a 5% —según el consenso de los analistas—, aunque la tasa de crecimiento de largo plazo se mantiene en poco más de 2% anual. ¿Qué debe hacer Uruguay para superar ese ritmo relativamente pobre?

    —Uruguay ha tenido una recuperación admirable, por encima de nuestras expectativas, lo que nos llevó a revisar el crecimiento de 3,9% a 5,3% para este año y de 3,0% a 3,6% para el 2023, con respecto a nuestras proyecciones de abril.

    En el mediano plazo, estimamos que la economía crecerá al 2,2% anual. Elevar este crecimiento potencial requerirá implementar reformas estructurales para aprovechar las ventajas comparativas del país. Una reforma educativa amplia es clave para aumentar el capital humano, que se viene erosionando en la región incluso antes de la pandemia. Reducir rigideces del mercado laboral también será importante para alinear salarios con productividad y mejorar la competitividad de la economía. La reforma de las empresas públicas, para limitar subsidios cruzados y aumentar su eficiencia, es otra tarea pendiente. Uruguay es un país de vanguardia en algunos frentes como por ejemplo su compromiso con el medio ambiente, y esto abre nuevas oportunidades para potenciar su crecimiento.

    —¿Qué perspectivas trazan para Argentina y Brasil, los vecinos de Uruguay?

    —Para Brasil, proyectamos un crecimiento de 2,8% en 2022, basado en el sólido desempeño de la economía hasta ahora, pero se prevé que las condiciones financieras más restrictivas y los vientos mundiales que soplan en contra frenen el crecimiento hasta alrededor del 1% en el 2023.

    Para Argentina, se proyecta que el crecimiento del PIB real se modere a 4% este año y 2% en 2023, reflejando el contexto externo y la implementación de políticas para moderar la demanda doméstica y reducir gradualmente la inflación.

    —Varios países de la región están enfrentando situaciones fiscales y de deuda deterioradas, así como problemas sociales agravados por la crisis del Covid-19. ¿Cómo salir de esta fase desafiante en algunos casos con gobiernos débiles o en procesos electorales o preelectorales, como en Uruguay?  

    —En este contexto social y político de América Latina, recomendamos a los países de la región fortalecer las cuentas fiscales, pero protegiendo a los más vulnerables —a través de resguardar el gasto social y mejorar la progresividad de los sistemas impositivos—. Es importante construir consenso político sobre esto. Mejoras fiscales que no sean inclusivas seguramente no serán duraderas. Y gasto social sin responsabilidad fiscal tampoco mejorará la cohesión social en forma perdurable.

    • Recuadro de la entrevista

    “Combatir la inflación es la prioridad” actual

    Contratapa
    2022-10-26T17:11:00