• Cotizaciones
    martes 14 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Gustavo Magariños

    Sr. Director:

    En un país en el que a menudo se olvida o pasa desapercibida la desaparición física de ilustrados ciudadanos que en su vida fecunda honraron a la patria, me consuela comprobar que, en el caso del fallecimiento del embajador Gustavo Magariños, ocurrido el 17 de enero próximo pasado, a la edad de 91 años, se hayan producido pronunciamientos públicos y recuerdos de quienes le conocieron bien, lo respetaron y admiraron.

    Dos expresidentes de la República, los Dres. Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle Ibáñez y un exvicepresidente, el Dr. Gonzalo Aguirre Ramírez, escribieron y publicaron conceptos que seguramente son compartidos por todos los ciudadanos por los que el embajador Magariños trabajó desde muy importantes cargos, en el plano nacional e internacional, durante más de la mitad del siglo XX y en los primeros años del presente siglo.

    Los mensajes en cuestión describen pormenorizadamente un copioso y extraordinario “curriculum vitae” de un hombre singularmente capaz, con gran vocación de servicio, con amplias y firmes convicciones técnicas y con una experiencia que lo constituyó —a la postre— en un actor de gran trascendencia en la reciente historia del desarrollo de Latinoamérica.

    Comparto, por ende, los conceptos vertidos por los mencionados exgobernantes y modestamente quisiera agregar que, quienes en la década de los años sesenta integramos una generación de profesionales jóvenes que creíamos en las bondades de la integración económica de América Latina como un instrumento de progreso económico y social, tuvimos en Gustavo Magariños un verdadero conductor. Tanto en el desempeño de cargos de la mayor importancia en el ámbito de la Alalc, como en el de otras funciones públicas vinculadas al comercio exterior y a la integración, siempre mantuvo un comportamiento ejemplar, una actitud de generosa colaboración brindada en forma inteligente y eficaz y una enorme voluntad para realizar docencia en la materia.

    Esperanzas juveniles que lamentablemente no fructificaron, como se pudo comprobar después, ni en aquellos organismos que fracasaron en el cumplimiento de la misión para la cual fueron creados, ni en el actual, insuficiente y carente del apoyo político de nuestros poderosos vecinos.

    Por supuesto que ello no es culpa de quienes, como Magariños, lucharon como verdaderos patriotas, esperanzados en el logro de ambiciosas metas, en procura del bien común y asistidos por fundamentos técnicos que muchos compartimos y apoyamos en su momento.

    Como bien expresaba el Dr. Gonzalo Aguirre en su antes referida carta, motivos políticos torpes y egoístas de algunos países llevaron a la indeseada situación actual.

    Pero al recordar y homenajear la brillante figura del embajador Magariños, no quisiera tampoco olvidarme de otras personalidades que en aquellos tiempos de expectativas y esperanzas acompañaron la idea renovadora de la integración. Mencionaré, sin agotar la lista por lo que desde ya me disculpo, a funcionarios y empresarios de la talla del Cr. Roberto González Casal —fallecido hace menos de dos años— quien también proporcionó en el ámbito público y aun en el privado, un aporte muy positivo, inteligente e intelectualmente bien fundamentado al desarrollo de nuestro país y de la región, que pienso que debería ser reconocido y agradecido por todos nosotros.

    Otros muchos buenos uruguayos, empresarios en sectores de productos exportables no tradicionales y distinguidos asesores en comercio exterior que los apoyaban, como el embajador Mateo Magariños de Mello, el Dr. Alfredo Silvera Lima, el Dr. Luciano Labaure Casaravilla, los contadores Perrone, Sangiovani y Julio Baldriz y el Sr. Eduardo Potrie Casal (asesor de industriales y comerciantes). También corresponde recordar la labor del Instituto Uruguayo de Comercio Exterior, formado por más de treinta empresas del país, así como la contribución del Sr. Oscar Kaplan —a cargo de industrias exportadoras en Uruguay y en Perú—, del Ing. Cándido Mario López, de los Sres. Néstor Cosentino, Danilo di Segni y Luis Lebed.

    Todos ellos y algunos más que escapan a mi recuerdo de más de cuarenta años atrás, reconocieron y agradecieron en su momento al embajador Gustavo Magariños por su aporte decidido y permanente al progreso de nuestro comercio exterior.

    Coadyuvantemente, resultan conmovedoras las expresiones vertidas por el Sr. Jorge Ciasullo (también en la edición de Búsqueda del 23/01/14), que traducen admiración, fidelidad y amistad indeleble para con su maestro.

    Quienes conocimos y tratamos al embajador Gustavo Magariños, las comprendemos, aplaudimos y compartimos plenamente.

    Atentamente,

    Dr. Ángel Mario Scelza