¡Llega el porno-social, un nuevo género con conciencia social y mucha mina en bolas! “Las Nenas Abiertas de América Latina”, un libro que renueva el espíritu latinoamericanista desde otra óptica, más tendiente al relajo y la chanchada.
¡Llega el porno-social, un nuevo género con conciencia social y mucha mina en bolas! “Las Nenas Abiertas de América Latina”, un libro que renueva el espíritu latinoamericanista desde otra óptica, más tendiente al relajo y la chanchada.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáReinaldo Benavides Hughes es un autor polémico, rupturista, vanguardista, y ladelmonoteísta. Su libro “Las Nenas Abiertas de América Latina” mezcla la dura crítica antiimperialista con unas minas torteando que están divinas.
Reinaldo trabaja en una oficina antropocéntrica repleta de íconos sesentistas (un verdadero museo de los años 60), que van desde una tapa de “El Popular” de 1961 cuyo titular dice: “La perra Laika, heroína espacial, vuelve a la URSS después de cuatro años de andar por el espacio y dice que la ve mejor que nunca, que Estados Unidos es una mentira y que Lassie es un títere lamebotas” (se ve que “El Popular” venía en formato sábana), hasta una bandera de Fidel, pasando por un consolador de plástico con la inscripción 69lover, una cortina de hierro, un póster de Alberto Spencer (o Mandela), un cartel de un ómnibus de Cutcsa que dice “60 Portones”, y una foto del acto del 71 del Frente Amplio, que como todos saben fue en la década de los 60, más precisamente en 1971.
¿Pornografía con contenido político izquierdista o panfleto con tetas a troche y moche? ¿Revolución erótica o masturbación antihegemónica? “Soy el hijo artístico de Linda Lovelace (la trágica protagonista de “Garganta profunda” que murió sin cuerdas vocales), Germán Araújo y Eduardo Galeano”, asegura Benavides Hughes, sin alterarse por el número impar de sus progenitores. Hughes asegura que el mensaje de Latinoamérica unida y la conciencia social entran mejor después de una buena sacudida. Una cosa no quita la otra, por el contrario, Reinaldo sostiene que “una muchacha puede estar siendo becerreada con sumo placer y acto seguido pensar en el sufrimiento indígena… ¿Qué se piensan, que el Che nunca se bajó una mano? ¿Simón Bolívar no la ponía entre liberteada y liberteada de país? Preguntale a Artigas, que ni a la prima perdonó”.
Ante la pregunta de cómo nace la idea de hacer un libro así, con la que el periodista de Búsqueda decidió ir a la segura, Benavides Hughes no duda: “Un día, mirando una Eroticón y escuchando ‘A redoblar’, me di cuenta de que a la Eroticón le faltaba más mensaje, y al clip de ‘A redoblar’ le faltaban unas minas chuponeándose y afeitándose el pubis mutuamente… uno a veces se da cuenta de cosas reveladoras cuando menos lo espera”, se entusiasma Reinaldo, agarrando un pene de goma negra que reza en la parte del glande: “Sionistas asesinos salgan de Palestina”, y que agita todo el tiempo, e incluso da con él unos golpecitos en el hombro al periodista de Búsqueda para marcarle un acierto en alguna pregunta o acotación.
Benavides Hughes está convencido de que “el porno tradicional es parte del plan del imperialismo para instalarnos su mirada capitalista del mundo, de la explotación del hombre por el hombre, “¿no viste con la frecuencia que se empernan a las mucamas? Es indignante que le den entre el patrón y sus amigos con la cofia puesta, pobrecita, y ella es la que después se queda limpiando el piso de la orgía con las uñas pintadas y el batido de peluquería; ¡me subleva!”, dice indignado.
Ese es Reinaldo Benavides Hughes, el de las ojeras prominentes que marcan su cansancio y profundizan las cuencas de sus ojos, mientras su mirada se posa en la réplica tamaño natural de las tetas de Rigoberta Menchú que descansan sobre un estante de la biblioteca.
“Las Nenas Abiertas de América Latina”, Editorial Santillíanal, 214 páginas (que después serán menos por la tendencia mimética que tienen las páginas con fotos de mujeres desnudas).