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    Haciendo boca

    Permítanme hacerle un pequeño agregado a la máxima (a esta altura lugar común exasperante) de Jossep Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, sobre todo para el que la repitió esas mil veces”. En negrita y cursiva va mi aporte invalorable —entiéndase: sin ningún valor.

    Así como el adivino termina creyendo que ve el futuro en sus cartas, y el predicador pentecostal que puede comunicarse con Dios mediante su Wi-Fi espiritual siempre que la donación popular sea generosa, o el periodista deportivo termina convenciéndose a sí mismo de que es capaz de imponerle su alineación preferida al DT o predecir los penales que van afuera, Sendic está convencido de que es licenciado porque repitió mil veces que era licenciado. Punto. Fin de la discusión. Basta de este flagelo colectivo sin sentido en el que quedamos atrapados: Sendic defendiendo su licenciatura ficticia y todo el resto de nosotros (pocas veces estuvimos tan unánimemente de acuerdo en no creerle a alguien) reclamándole que admita que no es licenciado. Estamos esperando que Fabio Zerpa nos diga que nunca vio un OVNI y no conoce Ganímedes; vayan a pedirle a J.R. Carrasco que asuma que es un DT del montón y no le ha ido bien en su carrera, capaz que lo conseguimos antes.

    Cuando la jueza le pregunta si “se considera licenciado”, Sendic responde: “Sí, me considero licenciado porque terminé los estudios de la Licenciatura en Genética Humana”, que él mismo describió después como un “curso que no daba ningún título”. No tiene sentido seguir exigiéndole que diga lo que queremos escuchar porque él es el primero en creerse su mentira, no lo acosemos más; ha llegado a un punto del autoengaño que, de alguna manera muy sofisticada, o muy rudimentaria (me inclino más por esta última), se domina su propio cerebro y se instala recuerdos inducidos y títulos terciarios que nunca tuvo y que ni siquiera existen como si fuera un agente de la CIA (algo que le habrán enseñado en Cuba). Se autohackeó el cerebro y lo mismo se convence de que es revolucionario, licenciado, empresario petrolero, economista, lateral derecho, parodista o samurai. Si lo forzamos a seguir girando en esta ruedita de hámster termina convencido de que estuvo nominado al Nobel de Biología y lo perdió injustamente porque la prensa y los grandes medios hegemónicos lo boicotearon por ser de izquierda.

    ¿Saben lo que es Sendic? Un licenciado atrapado en el cuerpo de un bachiller, y si a quienes declaran ser mujeres atrapadas en cuerpo de hombres las amparamos como sociedad y les ponemos Jessica en la cédula, ¿por qué no ponerle Lic. a Sendic? Seamos más tolerantes y open minded. El problema no es aceptarlo socialmente, el drama sería creerlo.

    Transcribo otro pasaje revelador de su declaración del martes ante la jueza: “Más allá del título, lo puse en el currículum para que se sepa que la licenciatura es parte de mis conocimientos”. ¿Se dan cuenta de lo que les digo? Él piensa que tiene conocimientos en genética humana por haber hecho un curso rápido y unas prácticas treinta (¡30!) años atrás, en la década del 80, tiempo en el que de genética humana a nivel mundial se sabía lo mismo que de páginas web. El proyecto del genoma humano empezó a nivel internacional en 1990, antes de eso en cuestiones de genética humana el conocimiento era nulo, y Raúl terminó sus estudios en la Licenciatura en Genética Humana que nunca hizo como tal porque en esa época no había más que un curso rápido que salvó con medalla de honor aunque no se daba ningún título, en 1984; por lo tanto tiene el mismo conocimiento de Genética Humana que Liber Seregni de conexiones con fibra óptica. Así y todo insiste en que quiso/quiere dar cuenta de sus conocimientos. ¿Entienden? ¡Cree que tiene conocimientos de Genética Humana por un curso en las Escuelas Mapá cubanas a principio de los 80! Es como si yo creyera que tengo conocimientos de computación por haber hecho un curso de Logo y Basic en 1986, y lo pusiera en mi currículum, y firmara “Operador PC con Licenciatura en Basic y Logo”. Nadie en su sano juicio discutiría conmigo, está claramente fuera de la realidad.

    Decir que Sendic es nuestro chivo expiatorio nacional predilecto no es ninguna novedad, en el ranking ATP (Atractivo Recipiente de la Puteada General y Popular, por sus siglas en bosnio herzegovino) del 2016 sacó una ventaja indescontable para sus inmediatos perseguidores: Bonomi, Victoria Rodríguez, Astori, Polilla Da Silva, Fernández Huidobro (que se retiró del circuito), Damiani, La Familia del Taxi y Cavani. Va a terminar como líder absoluto, es el Djokovic del ranking de uruguayo de puchinbol popular. Pero una cosa es el efecto de catarsis colectiva unánime que produce su sola mención, y otra muy distinta esperar seriamente que diga lo que queremos escuchar, ahí el problema pasa a ser nuestro.

    Contratapa
    2016-09-29T00:00:00