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    Haciendo boca

    Compatriotas, hemos vivido otro hito en nuestra histórica, equitativa e igualitaria educación vareliana, que venimos desarrollando con la ineficiencia que nos caracteriza (por suerte la eficiencia es un veneno neoliberal al que somos inmunes casi todos los uruguayos). Hablamos a menudo en este espacio de la ineficiencia como parte esencial de nuestra identidad, pero en el asunto de la educación se muestra más evidente. Parece mentira que este mismo ciclo glorioso educativo en el que el director de Educación del MEC fue obligado a renunciar por deslealtad metafórica, después de profanar una metáfora del presidente (no cualquier metáfora, una de sus predilectas) que nadie sabe exactamente lo que quiere decir, al expresar en un congreso que no iba a ser posible “cambiar el ADN de la educación” y con suerte se iba a conseguir una “transfusión”, nos obsequie esta nueva página de gloria a través de los resultados de las pruebas PISA y sus lecturas inmediatas.

    Disculpen si estas palabras están teñidas de una euforia triunfalista, pero como todos en este baile, he decidido confirmar mis ideas sin reparar en la información. Eso fue más o menos lo que le pasó a la gente de “El País” al publicar una tapa anticipatoria el mismo día que, a las 6 de la mañana, la OCDE daría los resultados oficialmente a nivel mundial. El diario más importante de Uruguay decide arriesgar su prestigio por una tapa que tendría una hora de vida, siendo generoso; despojados de la impostada benevolencia, podríamos decir que las tapas de papel están muertas antes de nacer. De hecho, la mencionada (cuyo principal titular era: “Uruguay obtuvo los peores resultados de su historia en la Pruebas Pisa), tuvo un éxito masivo circulando por celulares en forma digital después de ser fotografiada. “El País” estaba seguro de lo que sucedería en las pruebas, sus fuentes se lo confirmaron, ¿para qué esperar a la realidad? El error volcó la atención y la consiguiente discusión política sobre la tapa del diario, lo cual nos retrotrajo a todos a 1991, más o menos la época en la que pensábamos que la tapa de los diarios era la realidad, con actores políticos y referentes de las redes morales deseosos de corroborar sus propias ideas (del año 1970) acerca de la Agenda Setting y el funcionamiento de las sociedades bajo el imperio manipulador de los medios masivos; actores políticos (que al día de hoy siguen creyendo que la realidad es la tapa de los diarios y están en permanente diálogo con ellas) se pusieron a hablar de las intenciones malévolas para favorecer a la dominante clase oligárquica y ese tipo de discursos encendidos tan estimulantes que no repetiremos en esta columna para que no les dé positivo el control antidopaje de los inspectores de tránsito. Esa reacción es, básicamente, la misma que provocó el error en la tapa de “El País”: gente ansiosa, embriagada en la confirmación de sus propias ideas, sin reparar en un agujero del mentado razonamiento: ¿cómo pueden convivir el ejercicio maquiavélico del poder mediático constituido, y la torpeza explícita de querer generar un engaño que como mucho puede durar 60 minutos, para después volverse en contra de su creador y revolcarlo en el escarnio? El propio Kim Jong-un de la Educación uruguaya, el Oscar Dourado del aula: Wilson Netto (el mismo que prohibió decir “marco curricular común” en su presencia), máximo triunfador de las pruebas PISA, dedicó el 75% de su discurso victorioso a narrar la tristeza que le generaba la tergiversación de la verdad por parte de… y ahí me dormí. Sepan disculpar. Así pasamos la mitad del día enfrascados en una discusión con unos 30 años de anacronismo, sin hacer foco en lo sustancial de la temática, que es prácticamente lo mismo que les pasa al 40% de nuestros jóvenes en las pruebas PISA.

    Los resultados de las pruebas, que no son los peores de la historia, son más o menos los mejores, pero quien mire la gráfica desde el 2003 (el otro pico de rendimiento de Uruguay en las pruebas) podrá atestiguar una chatura desoladora, es el electrocardiograma de una babosa, un documental sobre la anorexia es menos triste y languideciente. Nunca una gráfica reflejó tanto el poder de la inercia en un sistema. Pero la euforia de las autoridades no se dejó domar por una línea de tiempo y dos ejes cardinales. Así, los mismos que describían las pruebas PISA como un instrumento mercantilista de la educación cuyo objetivo ulterior era transformar a nuestros jóvenes en soldados del capital y por eso no reparaba en la riqueza en valores insuperable de nuestra educación, celebraron las mieles de la victoria como si fuera la clasificación a la final de la Libertadores o la eliminación a la final de la Sudamericana (que ya sabemos es más peligrosa que ir ganando 2 a 0), olvidándose de postulados tan nobles como “serán burritos, pero son felices, eso no hay prueba PISA que te lo mida, y un poco deben ser felices porque son burritos también, se complementan ambas cosas”.

    Así como no se nos dan los laterales izquierdos, los corredores garzones, la industria, la recolección de la basura, la sincronización de los semáforos, las veredas homogéneas, etc., tampoco se nos da esto de la educación, ni siquiera las discusiones sobre la educación. Lo positivo es que, por suerte, esos jóvenes tienen en sus casas, al retornar de la experiencia educativa, algo peor aún de lo que se les da en el liceo, más desestimulante y miserable: nosotros, los adultos, sus padres, prontos para pegarles nuestros vicios conductuales y enterrar cualquier brote de inquietud que haya sobrevivido al sistema educativo. Y como último complemento para su formación encontrarán en las redes morales, reino de la manija y el simplismo, el flambeado que termine de rostizar ese cerebro en construcción. No hay chance de que algún joven salga medianamente bien en este contexto, por suerte en Uruguay tampoco hay muchos jóvenes. Aún así, deberían agradecer la posibilidad de seguir gozando de esta fantástica educación igualitaria que les brindamos. Fantástica en el sentido estricto de la expresión, e igualitaria solamente en nuestra cabeza.

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