• Cotizaciones
    sábado 02 de mayo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Haciendo boca

    ¡MOZO DE BAR MONTEVIDEANO TAMBIÉN LE ESCUPE SUS DISCREPANCIAS IDEOLÓGICAS A VARGAS LLOSA!

    En las últimas visitas de Vargas Llosa a Montevideo se desató una fiebre ciudadana por expresarle el rechazo político, tanto mejor si es en su propia cara. El fenómeno, que también atravesó la intrincada discusión en la Udelar sobre el doctorado Honoris Causa para el peruano (el cual finalmente le concedieron, pero con un recelo delator de la presunción de importancia que ostentan nuestras filas universitarias), alcanzó su cenit en un mozo del Mercado del Puerto que le sirvió un cordero con boniatos glaseados y un agua mineral sin gas, acompañado de la ya clásica hostilidad ideológica montevideana para con el escritor.

    “Le aclaré que me parecía una buena elección la del cordero, pero que discrepo con su postura económica neoliberal. Si lo hizo hasta un edil en la IM cuando le dieron el Visitante Ilustre, y ahora la Universidad, y cualquiera que tenga un micrófono cerca, ¿por qué no me voy a dar el gusto yo también?”, argumentó el mozo con cierta lógica. “Es buen escritor, pero tendría que ser más humilde y pensar antes de criticar a la izquierda latinoamericana para hacerle el mandado a sus amigos capitalistas”, analizó el camarero, que humildemente sintió la necesidad de derramar líquido moralizante sobre un premio Nobel de literatura que había ido a parar a su mesa.

    La escena no terminó ahí, y el garzón siguió expresando sus discrepancias a medida que le traía el pedido al escritor peruano: “Acá está el agua, un recurso invaluable para la humanidad, que si lo dejamos en manos de esbirros liberales como usted terminará siendo propiedad de alguna multinacional imperialista. Gracias a que el pueblo prohibió su privatización, el agua en Uruguay está en manos del Estado, ese que usted denosta para quedar bien con la burguesía millonaria y explotadora”, le dijo el mesero al momento de llevar la bebida, siempre con el mayor de los respetos.

    Según comensales cercanos, Vargas Llosa le preguntó a un hombre que tenía al lado si en Uruguay es habitual que los camareros discutan de política con los clientes mientras les sirven la comida, incluso en los casos en que los clientes no emiten palabra. El acompañante le explicó, con mucha paciencia, que parte de la humildad del uruguayo consiste en creerse con un sobrepiso de dignidad que lo coloca un par de escalones arriba del nivel moral del resto de la población mundial, y por eso se siente apto para estamparle a cualquiera en la frente todas las verdades que atesore acerca del Universo.

    “Sírvase su cordero. Está bien tierno, como la carne de los niños que mueren por inanición gracias al asqueroso capitalismo extranjerizante que usted defiende con uñas y dientes. Buen provecho”, se despidió el asistente gastronómico.

    Más allá de que Varguitas un poco merezca este castigo infernal por andar haciéndose el hombre libre-intelectual-comprometido que fiscaliza cada una de las democracias del planeta, queda la pregunta establecida: ¿tan seguros estamos de nuestras propias ideas como para sentirnos en la obligación de hacer pública la discrepancia ideológica con el Nobel de Literatura? Y otra pregunta: ¿le interesan a alguien nuestros cuestionamientos?

    Por las dudas de que la respuesta sea “sí”, sepan que a este ciudadano el Vargas Llosa columnista le parece un alcahuete lineal y aburrido de Milton Friedman, que pa’peor perdió las elecciones de su país con un japonés.