—Usted destaca en el libro que recuperaron la vocación de alcanzar el poder en el partido, en el que había una “épica de la derrota”.
—Usted destaca en el libro que recuperaron la vocación de alcanzar el poder en el partido, en el que había una “épica de la derrota”.
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El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—Desde el principio, este grupo joven que empezaba en el partido se fijó la llegada al poder como un destino posible y natural del Partido Nacional, rompiendo esa especie de encierro de que el Partido Nacional es la oposición y el Partido Colorado es el gobierno. Recuerdo que cuando hacíamos las giras, les llamábamos giras de gobierno, pensando en que íbamos a llegar al poder. Eso le devolvió al partido la vocación de gobierno, de que el poder no le era ajeno ni le debía ser ajeno.
—¿Esa épica de la derrota no les permitió a los blancos sobrevivir a la intemperie?
—Eso por supuesto. Es una historia única la de 93 años en el poder uno y 93 años en la oposición el otro. Pero eso se había fijado como unos roles. Esto lo he conversado con el doctor Sanguinetti, y estábamos de acuerdo, de que el Partido Colorado se mimetizó con el poder y el Partido Nacional con la oposición, con el no llegar al poder. Y creo que nuestro movimiento, desde el principio, se fijó la idea de llegar al gobierno y a que eso era posible.
—¿Quedó atrás esa épica de la derrota en el Partido Nacional?
—Ahora ya se sabe que cualquiera de los dos partidos o la coalición pueden llegar, porque ha habido toda la alternancia posible. Pero en aquel momento, logramos cambiarlo para bien, mostrando que era un partido que no tenía por qué sentir que el poder le era ajeno.