• Cotizaciones
    viernes 24 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Hay que “flexibilizar” las leyes laborales en el campo y evitar “confrontación”

    El ex ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca durante el gobierno de Jorge Batlle, Martín Aguirrezabala, es uno de los principales referentes en temas agropecuarios del Partido Colorado (PC).

    En las elecciones internas ocupó una lista al Senado, apoyando al entonces precandidato presidencial de esa fuerza política, Pedro Bordaberry, quien resultó electo con el 74% .

    Desde esta colectividad plantean distintas propuestas para el campo uruguayo. En este sentido, Aguirrezabala, aunque dijo no ser contrario a la venta de tierras a extranjeros, sí se mostró partidario de buscar evitarla a través del fomento a la inversión nacional. Valoró que la política de Estado basada en otorgar tierras resulta “ineficiente” y sugirió arrendar la tierra a los colonos.

    A su vez, reclamó mayor flexibilidad en torno a las leyes laborales, como, por ejemplo, la que pauta la jornada laboral de ocho horas para el sector agropecuario.

    A continuación, un resumen de la entrevista que Campo mantuvo con el dirigente colorado.

    —En 2005 se instalaron por primera vez los Consejos de Salarios en el sector rural. ¿Cuál es la posición del Partido Colorado respecto a este punto?

    —A mí me parecen bien. Lo más importante es cambiar la lógica de las relaciones laborales en Uruguay, en donde existe un problema muy grande, que es la escasa relación del salario con la productividad. El Foro Económico Mundial hizo un ranking de los distintos países en función de la relación entre la competitividad y el salario, y Uruguay quedó en el puesto 178, en el último lugar de la lista. Es decir que es el país que menos reconoce a un buen trabajador. Creo que eso se tiene que cambiar, y de repente se puede empezar por el sector agropecuario. Entonces, tendríamos que generar lógicas de cooperación entre trabajo, capital y tierra que permitan mejorar los niveles de remuneración.

    —¿Pero, por ejemplo, cómo se hace para medir la productividad de alguien cuya tarea es subirse a un caballo y cuidar el ganado?

    — En todos los lugares hay formas de medir la productividad. Un buen operario del sector ganadero es alguien que tiene un montón de conocimiento. Una persona que no es del medio no se da cuenta de todo lo que implica su tarea. Hoy en el sector ovino hay operarios que, con cinco perros, pueden manejar 5.000 ovejas. Pero hay otros que no pueden operar 200. ¿Se tiene que remunerar a los dos por igual? No se debería. Lo que me parece a mí, es que dentro del trabajo hay que recorrer un camino distinto en el desarrollo de recursos humanos. Lo mismo en otros sectores. Últimamente tenemos una relación entre los empresarios, los trabajadores y el Estado que está basada en la confrontación. De nuevo, acá hay una oportunidad de que el sector agropecuario dé el ejemplo.

    —¿Qué valoración hace de la ley que establece la jornada laboral de ocho horas para el campo?

    —Me parece bien. El tema es que lo importante es la flexibilidad que corresponda al tipo de actividad. Si en julio se quiere trabajar ocho horas, por ejemplo, no se podría. Es muy poco probable, porque no hay horas de luz. Y, de repente, en verano se pueden trabajar 16. Creo que lo que se tiene que hacer es discutir la rigidez, no puede ser la misma que la que se aplica en una imprenta, por ejemplo. Eso siempre y cuando no se transforme en explotación. Tiene que haber una relación laboral de cooperación, que crezca. Si mirás Australia o Nueva Zelanda, ahí existen ejemplos distintos de relaciones laborales. Y ganan y viven mucho mejor. Producen mucho más y de esa manera gana toda la economía. Uruguay tiene que hacer un esfuerzo grande para mejorar la productividad, y sobre todo la de la mano de obra, porque eso es lo que permite mejorar los salarios sistemáticamente y en el largo plazo. El sector tiene que meterse de lleno en una discusión del desarrollo de los recursos humanos. Si vos mirás, hay empresarios rurales que dicen que falta capacitación. Pero la gente no se va a capacitar si le pagan $ 8.000 por mes.

    —¿La falta de capacitación, entonces, es responsabilidad de los productores?

    —Es responsabilidad de todos, de los operarios y del Estado también. Se pueden utilizar las instancias de discusión, como los Consejos de Salarios, por ejemplo, para plantear soluciones. Hasta ahora el diálogo solo ha sido: yo te pido más y vos me das menos. Por supuesto que eso tiene que existir. Pero lo que pasa es que cuando las negociaciones se concentran en quien se queda con el pedazo de la torta, se pierde de vista el objetivo principal, que es agrandar esa torta al tiempo que se reparte. Eso es una tarea de todos.

    —¿Qué papel tendrían los productores familiares en un eventual gobierno del Partido Colorado?

    —En realidad, el que han tenido siempre. Este gobierno, el del Frente Amplio, ha equivocado el camino y está yendo justamente por el lugar que dice que no quiere ir. Nunca ha habido tanta concentración de tierra, de trabajo, de empresa y de actividad económica en el sector agropecuario como en los últimos años. Lo que pasa es que en vez de ponerles obstáculos a las empresas grandes, hay que fomentar y darles instrumentos para que se desarrollen las empresas chicas. El gobierno se ha olvidado de las cooperativas. No hay una sola medida que impulse eso. Los mecanismos de apoyo al pequeño y mediano productor deben de ser darles estímulos para que tengan capacidad de acceder a los factores como el riego y la tecnología. Hay que hacer una política granjera en serio, que hoy está totalmente ausente. Tratar de que el sector granjero se inserte en el mercado internacional, como se hizo alguna vez con Conaprole.

    —Usted ha sido muy crítico con las políticas de tierra que se promueven desde el gobierno ¿Cuál es el enfoque que le daría en un eventual gobierno colorado?

    —Lo que tendría que hacer Uruguay no es que el Estado compre tierras para repartirlas, que es muy ineficiente, sino establecer un mecanismo por el cual fondos privados compren tierras y se las arrienden a los productores, y que el Estado ponga un fondo de garantía. Que garantice el cobro del privado por la renta. Este fondo privado pueden ser las AFAP, por ejemplo. Quizás esto lo puede administrar el Instituto Nacional de Colonización, para no generar una estructura más. Si se les arrienda a un productor bueno, institucionalizado, a un productor lechero, por ejemplo, se puede multiplicar la capacidad productiva. De esa manera, con la inversión privada, se le puede dar acceso a muchísima gente. Porque la inversión pública, además de tener límites, es muy competitiva con otros aspectos que son mucho más prioritarios que comprar tierra.

    —¿Pero cómo haría un productor de bajos recursos para poder arrendar la tierra?

    —Igual que se presenta ahora en Colonización, va y presenta su proyecto. Si es viable, hace un convenio con el fondo de inversión de tierras privadas.

    —¿Hay que frenar la tendencia a la concentración de la tierra en manos de extranjeros?

    —Estoy en contra de la extranjerización de la tierra, pero estoy más en contra de prohibirla. Porque el problema central del Uruguay es que la tierra produzca, no de quién sea. Pero sí creo que hay que implementar medidas para que los productores uruguayos se queden.

    —¿Es posible seguir gravando la actividad agropecuaria?

    —La recaudación que se puede hacer del agro es poca. Toda la actividad agropecuaria representa el 6% de la economía uruguaya. Se le puede poner más impuestos, pero bajaría la inversión, que en este sector se multiplica entre seis y siete dentro de la economía. Me parece que lo más conveniente para el Uruguay es que el sector agropecuario tenga un impuesto a la renta y un muy buen nivel de deducción de las inversiones. En cuanto al Impuesto al Patrimonio, lo pondría muy bajo, a los efectos de tener una especie de test pata evitar la evasión, pero eso es algo más bien técnico.

    —¿Propone alguna solución para el conflicto que existe entre los productores y los representantes de la industria frigorífica en cuanto a los precios de la carne?

    —Lo mejor que se puede hacer es gestionar muy fuertemente la posibilidad de aumentar las exportaciones en pie. Es decir, hacer lo que no se hizo. Pero después no hay que meter la mano en el mercado. ¿Por qué no seguimos haciendo lo que nos dio resultado durante mucho tiempo, que es alinear los intereses de la cadena? Nosotros dejamos que se desaliñen porque metimos la mano prohibiendo que se exportara en pie. Lo que lográs con eso es que los agentes miren en el corto plazo. Esto también se genera por la base de incertidumbre que se ha ido creando en el sector, producidas, por ejemplo, por los anuncios del gobierno de subir la tributación.