• Cotizaciones
    miércoles 17 de julio de 2024

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    Incongruencias

    Las giras presidenciales tienen un no sé qué. Generan mucho espacio informativo, pero es más ruido que nueces. De las cosas que importan —los negocios, las inversiones— se consigue poco. La visita del presidente Tabaré Vázquez a Finlandia, por ejemplo, poco aporta en las negociaciones con UPM con vistas a la segunda planta de celulosa. Tampoco los empresarios que acompañan logran mayores cosas: algunos buenos contactos, a lo sumo. Ellos, en realidad, van más por razones internas: hay que estar ahí, no se puede desaprovechar la chance de estar al lado y no conviene ser “ajenos”. Al que aparentemente le ha ido mejor es al PIT-CNT, que logró que los dirigentes empresariales —con vistas a un futuro acuerdo— desistieran de su planeo a la OIT sobre las ocupaciones; esto es, sobre una de las formas más flagrantes de ataque a la libertad de trabajo y a la propiedad privada, y un abuso y atrofio dañino del derecho de huelga y de la propia actividad sindical. Razón por la cual, además, empresas, empresarios e inversores no vienen o esquivan al Uruguay y otros resuelven irse. Por esas razones, entre otras, es que UPM está arisca. Los finlandeses quieren paz social; es decir, que el PIT-CNT no se meta ni conspire contra sus negocios y la administración de su empresa, como efectivamente UPM lo ha logrado hasta ahora. Pero no quieren sorpresas y quizás tengan hasta dudas de que el gobierno y Tabaré Vázquez se lo puedan asegurar. (Nunca se  sabe en qué pueden derivar los vaivenes, luchas y enfrentamientos en la coalición de gobierno con sus directos reflejos en el PIT-CNT).

    Entre tantas declaraciones y promesas para que vengan, queda la sensación de que para vivir en Uruguay no hay como venir de afuera o ser extranjero. Lo peor es ser uruguayo: no tiene alivios fiscales ni zonas francas ni paz social. El que quiere poner una empresita está sometido a las inflexibles normas de la DGI, del BPS y a la “intervención” del PIT-CNT. Y entonces se funde.

    Pero no todo es malo. Las giras presidenciales marcan la presencia del país en el mundo. Hay que hacerlo y lo hacen todos. Mejoran las relaciones y, mucho o poco, eso sirve.

    Para lo que más sirve, sin duda, es a nivel personal, para ganar estatura, mejorar y afianzar la imagen. La del presidente, en el caso. Hasta los periodistas se entusiasman y lo reflejan. Y eso repercute en la opinión pública. No en vano todos los candidatos hacen sus visitas, tienen entrevistas y son recibidos por figuras importantes del exterior. Ese trascender fuera de fronteras suma puntos. Esas “salidas” lo sitúan en otro plano.

    A Vázquez, que si bien no es candidato, le viene bien. Para su imagen como presidente —también como oncólogo y como guerrero contra el tabaco— y, a la vez, en su propia interna. Le da más peso y eso será útil al momento de decidir candidaturas, cosa que no será fácil dados los entrechoques en la coalición y los liderazgos en competencia. Una interna complicada, en la que Vázquez está metido como todos y en la que cada vez prospera más la idea de abrir un gran espacio a la “diversidad” existente. Esto es, una gran ley de lemas o una especie de peronismo local.

    Por supuesto, las giras tienen sus riesgos. Hay que atender a la prensa internacional y hablar sobre diferentes temas, lo que siempre entraña el riesgo de “meter la pata”. Y, en ese plano, pienso que Vázquez la metió.

    Dijo que en Venezuela hay democracia y que “tiene tres poderes y los tres están funcionando”. Esto le generó muchas críticas internas. Tampoco tuvo buena prensa en el exterior: es que nadie piensa, aunque algunos lo callen, que en Venezuela hay democracia.

    “Las incongruencias de Vázquez”, tituló su columna de la semana pasada el periodista y profesor venezolano Luis D. Álvarez. Allí recuerda el caso de Elena Quinteros y la conducta asumida por el gobierno venezolano de Carlos Andrés Pérez. También lo corrige a nuestro presidente, aclarándole que en Venezuela hay cinco poderes.

    Y en efecto es así: la Constitución chavista, además del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, prevé el Poder Ciudadano (ejercido por el defensor del pueblo, fiscal general y contralor general, hoy todos dependientes y a la orden de Maduro) y el Poder Electoral, en similar situación de dependencia (“contó” los votos en las últimas elecciones, desechó el referéndum revocatorio del mandato del presidente y tiene suspendidas las elecciones regionales). El Poder Judicial, además, asume, sin tenerla, jurisdicción en el campo legislativo e invalida decisiones de la Asamblea Nacional y, de hecho, hasta suspende a la propia Asamblea, único órgano elegido en forma democrática.

    Quiere decir que en Venezuela no hay tres poderes sino cinco, los que a su vez, democráticamente hablando, no están funcionando.

    Vázquez no quiso “meterse” más: “los problemas de Venezuela los tienen que resolver los venezolanos”, dijo. Sin embargo, sobre los Estados Unidos afirmó que la política migratoria de Trump “es terrible”, que es “un retroceso” es “triste” lo que ha hecho.

    Ahora, ¿no lo parece horrible, triste y un retroceso lo que hace Maduro con los venezolanos?

    Lo que dijo sobre Trump, además de que nadie sabe nunca cómo va a reaccionar, fue un poco mas allá de lo diplomático y cuidadoso que el gobierno ha sido al respecto.

    Yo qué sé. Trump está llamando a los presidentes latinoamericanos. Con el de Perú, Pedro Pablo Kuczinsky, habló sobre la democracia latinomericana y le manifestó su preocupación por el problema humanitario en Venezuela. Y con el de Colombia, Juan Manuel Santos, abordó el tema de los acuerdos con las FARC y la crisis venezolana.

    Parece que Trump es recurrente con el tema venezolano, lo que implica que si llama a Vázquez, van a tener una discrepancia.

    Y no es malo en sí mismo pararse frente al mandamás del mundo. Lo malo es, en ese tema específico, que sea él quien tenga la razón.

    Contratapa
    2017-02-16T00:00:00