Más máquinas y más trabajadores. Eso es lo que las empresas manufactureras combinaron en los últimos años para aumentar su producción, pero sin reflejar ganancias de productividad.
Más máquinas y más trabajadores. Eso es lo que las empresas manufactureras combinaron en los últimos años para aumentar su producción, pero sin reflejar ganancias de productividad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs que, la eficiencia no fue la “fuente genuina” de la mayor actividad registrada por el sector, que en los hechos creció en forma proporcional al trabajo y al capital puesto a disposición.
Así lo analiza el asesor económico de la Cámara de Industrias (CIU), Sebastián Pérez, para quien la mejora de la “competitividad” y del “acceso a los mercados” son dos de los principales factores que permitirían incrementar la producción manufacturera sin saltos “sustantivos” en el empleo y utilizando la capacidad ya instalada, según dijo a Búsqueda.
Para Pérez, otro elemento relevante sería la posibilidad de introducir cambios en la forma de organizar las tareas puertas adentro de la fábrica, lo que a su juicio no siempre resulta fácil, ya que la regulación laboral opera como una limitante en muchos casos.
Del lado empresarial, indica el asesor de la CIU, “se han hecho los deberes” puesto que el industrial “apostó” invirtiendo en capital físico e incorporando tecnología de manera “muy relevante” en los últimos años, lo que es una fuente importante de mejora de productividad.
El Departamento de Estudios Económicos de la CIU elaboró un indicador de Productividad Total de Factores (PTF) para la industria manufacturera (excluyendo la refinería y la actividad en las zonas francas), que combina los recursos utilizados en el proceso productivo de bienes y servicios (trabajo y capital).
El cálculo va desde 1991 a 2011 y fue presentado en el informe titulado “La productividad en la industria en los últimos años, ¿fue una fuente de ganancia de competitividad?”, publicado en la edición de marzo de la revista de la CIU “Espacio Industrial”.
Los autores del estudio, Valeria Cantera y Pérez, definen a la PTF como el “componente del aumento de la producción que no se explica por incrementos en la asignación de capital o trabajo (en cantidad y/o en calidad). O sea, si la producción crece en forma proporcional al trabajo y al capital puesto a disposición, no hay incremento de productividad”.
Agrega que dicho “componente” tiene “integrado el progreso técnico, la mejora en la gestión, el aumento de la eficiencia del personal en sí misma, introducción de mejores prácticas de producción, cambios en los precios relativos que modifiquen las condiciones productivas, mejoras de acceso comercial en el exterior, beneficios por aumento de escala, etc”.
Cantera y Pérez hicieron tres estimaciones de la PTF según las fuentes de datos utilizadas para el cálculo, pero todas mostraron “idénticas tendencias”, señalan.
Concluyen que “la productividad de la industria (sin considerar la producción en zonas francas ni refinería) no constituyó una contribución positiva en materia productiva en los últimos 20 años”.
“Aun cuando la producción industrial creció significativamente en dicho período, el incremento obedeció principalmente a la asignación de más capital y trabajo (en cantidad y calidad) y no a un mayor aprovechamiento de los mismos”, prosiguen.
Es decir, la productividad no explica el mayor nivel de producción de la industria.
Pérez indicó a Búsqueda que pueden distinguirse distintos períodos en términos de productividad industrial.
Dijo que entre los noventa y hasta el 2000 la PTF tuvo, con vaivenes, “cierta estabilidad”. Luego, entre el 2002-2003 hasta el 2007 hubo una productividad en ascenso, lo que respondió a que “había una capacidad (instalada) ociosa alta y se dio un cambio de precios relativos que permitió aprovecharla, por lo que sin grandes inversiones se pudo hacer crecer la producción”, explicó.
Otro período se procesó entre 2007-2011 —añadió— y fue de “decaimiento” de la PTF debido al impacto de la crisis internacional —desatada en Estados Unidos por los impagos de créditos hipotecarios— que afectó los niveles de producción, al tiempo que la industria mantuvo el stock de capital, así como el personal, ya que las plantillas no tuvieron una caída brusca, porque el empresario “interpretó, que la crisis sería temporal”.
En una última etapa, más reciente, el sector manufacturero recorrió el camino inverso y lentamente la PTF comenzó a repuntar con el mismo equipamiento físico y un poco menos de personal, analizó el asesor de la CIU.
En el informe publicado, los expertos realizaron proyecciones que sostienen que entre 2010 y 2012 podría haberse comenzado a revertir “parcialmente este mal comportamiento en la productividad del sector”.
Agregan, sin embargo, que la PTF “seguirá siendo similar a la del promedio de la década de los noventas, e incluso bastante por debajo de la registrada en los años previos a la crisis internacional”.
Por su parte, el Ministerio de Industria contrató una consultoría para elaborar un indicador que permita medir y monitorear la productividad del sector, a nivel agregado por subsectores.
Para ello está trabajando con el Instituto Nacional de Estadística con el fin de ajustar la encuesta mensual del índice de volumen físico del sector manufacturero y el índice de precios al productor, así como la encuesta anual de actividad económica.
En el corto plazo se prevé “poner al día” la encuesta anual, readecuando los formularios así como también se estudia la viabilidad de incluir sectores que actualmente no abarcan los sondeos (explotación de minas y canteras, industria de la construcción, actividades de tecnología de la información y servicios informativos, producción de películas de video, entre otros).
¿Qué debería pasar para que la industria actual lograra mantener una tendencia creciente de productividad?
Para Pérez, entre las principales “fuentes de mejora” de la productividad se ubica la competitividad: “Si los negocios tuvieran márgenes mejores (la industria) podría producir más, tendría capacidad en materia de inversiones para atender tal aumento y con incrementos de empleo que no deberían porqué ser sustantivos”.
Otro elemento, en opinión de Pérez, sería la mejora de acceso a los mercados, pues si se superan restricciones arancelarias o para-arancelarias ello vuelve más favorable las condiciones para colocar la producción.
Asimismo, el asesor de la CIU indica que un factor relevante para aumentar la PTF está vinculado a la organización del trabajo, es decir “cómo se puede hacer lo mismo con menos gente o con las mismas personas producir más”.
Se refirió a la flexibilidad para organizar la tarea, incorporar maquinaria o a la polifuncionalidad de los trabajadores, y consideró que las regulaciones laborales “limitan” a menudo la posibilidad de hacer cambios en ese sentido.
Explicó que “muchas veces” las empresas que están funcionando no logran instrumentar modificaciones de tareas dentro de la fábrica por “restricciones y regulaciones” del mercado de trabajo y eso da lugar a nuevos emprendimientos que al “empezar de cero constituyen una nueva forma de trabajo que deja a las fábricas existentes en condiciones de competitividad más deterioradas”.
Para la CIU, en materia de productividad, el empresariado lo que puede aportar es la incorporación de tecnología, “que es una fuente importante de mejora”, analiza Pérez.
Y en ese sentido señala que la “industria ha hecho los deberes”, puesto que en los últimos años hubo un flujo de inversión muy relevante en el sector y aún hoy con “problemas de demanda y de dificultades internacionales” lo sigue habiendo en valores relativamente altos en comparación histórica.
De acuerdo al índice de stock de capital fijo de la CIU, las maquinaria y equipos instalados en la industria (sin incluir la refinería y las empresas instaladas en zonas francas) alcanzó niveles cercanos a los U$S 3.300 millones en 2011.
Pérez señaló que cuando el sector no tiene restricciones, de tipo financieras por ejemplo, y “cuando hubo condiciones competitivas para aprovechar, la industria apostó”.