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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el Uruguay nacen 48.000 niños por año. De ellos diecinueve por ciento (19%) lo hacen en condiciones de vulnerabilidad, pobreza y exclusión en el momento de mayor desarrollo económico relativo histórico del país.
Cuando se cruzan datos de las neurociencias y la neuropediatría el crecimiento y desarrollo cognitivo emocional y relacional en estas edades, 0 a 4 años, visualiza la sobredeterminación potencial que implica para estos niños y niñas en sus DDHH individuales y para la sociedad en general.
Las cifras de pobreza y exclusión en este segmento en el año 2005 luego de la crisis del año 2002 eran de un 63,7%, según investigación de Cepal.
Como todas las políticas sociales y el GPS (gasto público social) en Uruguay, las de primera infancia y adolescencia se encuentran segmentadas, fragmentadas, institucionalmente. No coordinadas, ni complementadas, con paradigmas valóricos diversos, dimensiones institucionales contradictorias, lógicas legales incompatibles con respecto a su jerarquía constitucional, legal o regulatoria y su población beneficiaria.
Es decir, muchos actores estatales afirman ocuparse de la primera infancia y la adolescencia. Cada uno por su lado, con sus funcionarios, sus presupuestos, sus directores, gerentes de compras, y de RRHH, sus proveedores y su inercia de senda.
Sin embargo, como todo estado social centenario, encubren diversas “capas geológicas” de políticas sociales superpuestas . Y este statu quo tiene una fuerte racionalidad, pro adulto burócrata, que se negocia con los “funcionarios” hasta que se” jubilen”, aunque ya no cumplan funciones ni agreguen valor.
Es absolutamente racional del punto de vista político partidario: cada funcionario vota y tiene una familia de adultos que votan. Son 300.000 y a 4 por familia; nadie quiere perder potenciales electores. Ni siquiera incomodarlos.
La Dra. Lustemberg lo focaliza en primera infancia, y aspira a realizar una “pequeña reforma del Estado” para que los recursos fiscales que dicen aplicarse a los y las niñas lo sean de forma eficiente, eficaz y efectiva. Plantea, según mi humilde opinión un oxímoron.
Su fuerza política, los paradigmas ideológicos que los motivan, las organizaciones sociales que los sustentan son socios principales en el mantenimiento de las citadas estructuras inamovibles tanto como los trenes de AFE.
Si la colega lo analiza en otros segmentos sectoriales vería por qué por ejemplo en el caso de los médicos dependientes, contratados o presupuestados por el Estado tienen 10 estatutos, diversos, contradictorios e incompatibles, que impiden armonizar escalas salariales y carreras funcionales municipales, nacionales, autónomos del 220. Y menos asemejarse a escalas salariales privadas.
Le deseo a la colega éxito en su intento, y deseo equivocarme en mi escepticismo sobre sus resultados. Debería conversar con nuestro Sr. Presidente y preguntar por qué abortó la madre de todas las reformas.
Marcelo Avellanal