Su estado actual desencadenó una serie de problemas para la Intendencia de Montevideo, vinculados a la seguridad y a la revitalización de esa zona de la ciudad. Para revertir la situación, la comuna trabaja en convenio con la Universidad de la República (Udelar) para instalar un cowork dirigido a estudiantes y organizaciones sociales en el espacio de 1.200 metros cuadrados del mercado que hoy permanece vacío. Se trata de una iniciativa inédita, ya que sería el primer cowork público y gratuito del Uruguay, dijo a Búsqueda el prosecretario de la intendencia, Daniel González.
La idea del cowork es liderada por la Prosecretaría General del gobierno departamental y surge, entre otras cosas, como respuesta a una necesidad que se repite. Semana a semana, distintas organizaciones sociales le piden a la intendencia acceder a locales para desarrollar sus actividades, contó González.
“Si la ONG precisa un espacio para 10 personas, se lo podemos dar. Y si precisa un lugar para 200, también”, celebró González. Según el plano del proyecto al que accedió Búsqueda, el nuevo cowork contará con cinco salas colaborativas o de uso exclusivo “según necesidad”, dos salas de exposiciones de gran capacidad, un living, dos áreas comunes, un comedor, cuatro oficinas para funcionarios de la Udelar, de la intendencia y para vigilancia, una sala de lactancia, baños accesibles y rampa de acceso.
“La idea es que la misma sala a lo largo del día pueda ser utilizada por distintas organizacones. Ya sea para cosas puntuales o, por ejemplo, que una asociación pueda reunirse en un mismo día y horario todas las semanas en un espacio acondicionado para ello”, explicó el prosecretario.
Por otro lado, en el marco del acuerdo con la Udelar, el proyecto pretende brindar un espacio para desarrollar tareas de Bienestar Universitario, un área abocada a mejorar la calidad de vida y la inclusión de los estudiantes a través de diferentes programas sociales. Así, el cowork pretende contemplar a los estudiantes que, por su situación de vivienda, no tienen un espacio adecuado para estudiar o reunirse en grupos.
Una propuesta, dijo González, es que las organizaciones puedan prestar algún tipo de servicio como contrapartida por el uso del espacio, aunque aclaró que eso no será una condición. Además, se busca que el lugar sirva para hacer tareas de extensión universitaria, como por ejemplo, instalar un consultorio jurídico gratuito atendido por el centro de estudiantes de la Facultad de Derecho en determinados días y horarios.
“Es un proyecto incipiente. Pero estamos viendo la posibilidad de armar una suerte de banco del tiempo y que la gente que utiliza las salas pueda ‘devolver’ ese uso con alguna actividad”, agregó.
Respecto a la construcción, González dijo que será similar a la Facultad de Ciencias Sociales, con un estilo industrial, mobiliario moderno y espacios calefaccionados. “Queremos ofrecer buenas condiciones y poder reunir a gente que trabaja para mejorar algún aspecto de la sociedad; además, es un lugar muy céntrico, cerca de varias facultades y de fácil acceso en ómnibus”, indicó.
Hoy la intendencia cuenta con otros espacios de trabajo compartido, pero enfocados sobre todo en producción, como son las cocinas comunitarias. Sin embargo, la ciudad no dispone aún de coworks públicos con estas características, mencionó González.
“Va a ser un espacio superador, conformado por la intendencia y la universidad pero con identidad propia”, subrayó.
El proyecto replica una propuesta cada vez más extendida en ciudades europeas, donde se ponen a disposición espacios compartidos para estudiantes afiliados a ciertas universidades, con todo tipo de infraestructura.
Para poder reservar las salas, tanto las ONG como los estudiantes deberán registrarse con sus datos personales a través de una app o de manera digital. Las obras en el Mercado Cordón —que implican sobre todo el cerramiento del espacio— ya comenzaron y prevén extenderse unos cuatro meses, tiempo en el que las autoridades esperan ajustar detalles, como el reglamento de uso y el acuerdo entre la intendencia y la Udelar, que aún no fue firmado.
“Estos próximos meses son para hacer el andamiaje jurídico, pero la idea es que a fines de noviembre el espacio quede inaugurado”, comentó González. El costo de la obra estará a cargo de la intendencia, mientras que el mantenimiento del espacio será compartido entre ambas instituciones.
Desde la Udelar confirmaron el acuerdo y señalaron que hay “avances significativos”, aunque todavía no hay un convenio firmado. Igualmente indicaron que el proyecto está encaminado y a la espera de que la intendencia envíe el borrador para concretar el plan.
El prorrector de Gestión de la Udelar, Luis Leopold, dijo a Búsqueda que hay “gran expectativa” en que se concrete la iniciativa, ya que permitirá disponer de “un espacio de encuentro” común y gratuito para los estudiantes de diferentes carreras y para distintas organizaciones de la sociedad civil, además de ser en paralelo “una plataforma” para la enseñanza, para proyectos de investigación y para la extensión universitaria.
“Venimos trabajando desde hace mucho tiempo en este proyecto y estamos a la espera de que se concrete”, agregó el jerarca, que destacó la ubicación “privilegiada” y amplitud del espacio al que se tendrá acceso durante buena parte del día, como sucede en otras ciudades desarrolladas del mundo.
Leopold comentó que el proyecto está muy ligado a la perspectiva de gestión de campus universitario que impulsa el Prorrectorado de Gestión y en función de los lineamiento planteados por el rector Rodrigo Arim, desde 2019. Afirmó que el espacio será de libre acceso y estará a disposición para todas las facultades y servicios universitarios.
Revitalización
En la parte inferior del mercado, las ventas disminuyen día a día y cada vez hay menos locales ocupados, muchos de los cuales son comerciantes reubicados de los antiguos “techitos verdes”. Todos tienen diferentes horarios de apertura y las cortinas bajas de la mayoría de los espacios hacen que la esperanza de que el paseo de compras revitalizara la zona de Cordón Norte sea cada vez más lejana.
Si bien se trata de proyectos independientes —ya que la parte de los comercios depende del Departamento de Desarrollo Económico—, desde la comuna esperan que el movimiento del cowork pueda generar una repercusión positiva tanto en los comercios como en el barrio. “No es el objetivo, pero si se hace un evento para 200 personas en una sala, quizás los locales puedan tener más concurrencia”, opinó González, aunque reconoció que el mercado atraviesa un proceso similar al que se vivió en algún momento en las galerías del centro.
Según el jerarca, además, el espacio había empezado a generar problemas de seguridad, al estar vacío y sin vigilancia, lo que también afectaba la actividad comercial. La nueva instalación, en su opinión, va a matar “dos pájaros de un tiro, al trabajar “con los universitarios, con la sociedad y con organizaciones sociales” al mismo tiempo.
“Le va a aportar mucho a Montevideo y esperamos que se convierta en un espacio de referencia”, cerró.