Otro banco instalado en Uruguay, el español BBVA, afirmó en un informe divulgado el martes 18 que no espera “ajustes fiscales significativos en la próxima administración”. Al déficit en las cuentas públicas lo ubica en 3,4% al término de este año y del que viene. Y proyecta un crecimiento económico de 3,4% para 2014 y 2,9% en 2015, con una inflación no muy diferente de la actual en ambos años (8,1% a octubre).
“En Brasil también estaba en la campaña el ajuste fiscal y lo estaban descartando. Pero hoy estamos claramente delante de un ajuste aquí, ya nadie lo descarta”, dijo Goldfajn, comparando su pronóstico para Uruguay con el actual mandato de Dilma Rousseff. “Cuando le preguntas a un economista si un ajuste fiscal ayuda, te va a decir: ‘Claro’. Porque con la misma tasa de interés, te afecta más la inflación”, explicó.
Inflación y crecimiento.
Las predicciones de Itaú —el segundo banco privado por depósitos y tercero en créditos en Uruguay— sostienen que este año la inflación cerrará en 8,8% y que se ubicará en 8,5% en 2015.
“La desaceleración de la economía ayudará a bajar la inflación. Y también va a ayudar el ajuste de precios relativos, que es un nombre bonito para decir que el tipo de cambio se depreció, los bienes que exportas subieron de precio, los que importas también pero los servicios no van a subir tanto. La inflación está alta, pero hay ancla y va a bajar. Pero tenemos una proyección en los próximos años donde infelizmente no vas a llegar a la meta” del gobierno, señaló el economista.
Con Brasil lejos de un crecimiento robusto y Argentina en recesión, los vecinos “no ayudan” en la perspectiva de crecimiento económico para Uruguay, sostuvo. Itaú prevé que el PBI uruguayo aumente 3% este año y 2,4% en 2015.
“El potencial de crecimiento para Uruguay es más alto que 3%, todavía estamos en fase de transición. (...) Si el mundo está muy abajo va a ser más difícil, pero un mundo donde China vuelve a crecer es mejor”, dijo Goldfajn.
El peso uruguayo continuará depreciándose —como el resto de las monedas de América Latina— y terminará el año en $ 25 y quedará en $ 27,5 al cierre de 2015. La evolución será similar en Brasil, donde el tipo de cambio llegará a 2,7 reales cuando finalice el próximo año, según Itaú.
“El riesgo es que ya estamos en 2,6 (reales por dólar) y hay que mirar si no se va a ir más rápido. Si la depreciación es más rápida tiene más consecuencias. Eso puede ser un problema. El escenario que yo tengo de mínimos ajustes (fiscales en Brasil) no deja que el tipo de cambio se vaya rápido, pero tampoco se disminuye”, agregó el analista.
Brasil con manta corta
Con estimaciones para el PBI brasileño de 0,2% para este año y 1,1% para 2015, Goldfajn prevé que habrá un “ajuste multianual” a través de subas de los costos de energía eléctrica y de impuestos, hasta lograr un superávit fiscal primario (resultado sin considerar el pago de intereses). Esto, en su opinión, le asegurará a Brasil una mejora en la calificación de su deuda pública (que bajó este año) y volver a crecer, aunque “el repunte no está garantizado, hay que mirarlo con cuidado”.
“La sensación es que la manta es corta. Porque hay muchas cosas que haces para resolver el problema fiscal que generan inflación o problemas de crecimiento o te llevan a problemas de popularidad. Casi todos los ajustes que necesitas te impactan en una de esas cosas”, estimó Goldfajn. “En Brasil, el año que viene gran parte del ajuste se da por impuestos. Es un escenario de mínimos ajustes para que la economía tenga un desempeño medio. Esto evita la crisis pero no da un crecimiento robusto”, agregó.
En un escenario donde continúa habiendo manifestaciones populares contra el gobierno de Rousseff, la inflación seguirá en 6,5%, el techo del rango meta establecido por el gobierno. Y el real se depreciará aún más.
“Hay que hacer un ajuste fiscal importante el año que viene, pero es gradual en el sentido de que no será suficiente. Vamos a tener que tener un ajuste multianual en Brasil, uno que pase en 2015, 2016 y 2017, hasta que vuelvas a tener un superávit primario de 2% o 2,5%. Y el real, que hoy está en 2,6, se irá 2,7, 2,9 y continuará subiendo”, estimó.
En Argentina las reservas “van a continuar cayendo”, la depreciación no la podrán “seguir controlando”, y el litigio con los acreedores de deuda reestructurada (que llevó al país a caer en cesación de pagos técnica) se arrastrará hasta las elecciones del próximo año. Itaú estima una caída de 2,8% del PBI para este año y de 3,5% para el próximo. La inflación será de 41% y 35%, respectivamente.
“Los inversores van a tener paciencia porque saben o imaginan que van a recibir su dinero en algún momento. Pero la recesión continúa”, comentó Goldfajn. “No vemos señales fuertes de que haya interés de negociar (con los acreedores). Una negociación necesita que las dos partes lleguen a un término medio y no lo estoy viendo. Hay incentivos a dejarlo para un gobierno futuro”, agregó.
Un mundo mejor
El economista descartó la posibilidad de que Estados Unidos (EEUU) vuelva a caer en recesión, incluso a pesar de la lenta recuperación de Europa, donde a su juicio el Banco Central se verá obligado a aumentar sus estímulos monetarios. Itaú estima que este año EEUU crecerá 2,2%, 3% en 2015 y un promedio de 2,1% en el período 2016 a 2020. La zona euro lo hará 0,7% en 2014, 1,1% en 2015 y 1,2% en 2016-2020.
“Nadie habló de bomba nuclear porque se acabó el Quantitative Easing (medidas monetarias expansivas de EEUU). En portugués decimos que se murió de ‘morte morrida’. Y ahora estamos empezando la otra muerte, despacito, que es la necesidad de que salgas” de las tasas de interés cercanas al 0%, estimó.
“Europa está distinta. A mí me gusta, pero para pasear. España está mejor pero tengo dudas de Grecia y Portugal. Italia está igual, Francia nada. No veo recuperación en Europa, pero la ventaja es que las exportaciones a EEUU son del 21%. No es lo que va a mover a EEUU. La cola no puede mover al perro”, agregó.
China, país clave para América Latina ya que compra buena parte de los productos de la región, “continuará desacelerándose” y su crecimiento será de 7% en 2015 y 6,6% entre 2016-2020, vaticinó. “Lo que puede pasar es que se ponga más débil porque necesita que la gente consuma más, y para eso necesitan un sueldo mayor, mayor confianza y un retiro razonable. Ese es el cambio en China”, opinó el economista.
“Un commoditie que está cayendo es el petróleo. Puede que suba a U$S 95 (el barril) pero ya no volverá a U$S 100. Varios países apuestan a la venta de petróleo en el futuro, como Argentina, Brasil o México. Puede ser que los precios no los estén afectando ahora, pero el futuro cambia”, advirtió.