En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Hacia el fin de la tarde, el calor da una tregua en Mercedes. Dos muchachos toman un cimarrón recién ensillado en la cafetería del Hotel Colón. Tienen un paquete chico de yerba. Pero sobre la mesa no hay termo: ceban con la máquina expendedora de agua caliente. Hablan en inglés, saludan amablemente y ofrecen un mate. Son el saxofonista Jacob Teichroew y el baterista Shawn Baltazar. Arriba, en la habitación, el bajista Matt Aronoff y el pianista Jarrett Cherner se dan una ducha. Dos días antes, los cuatro músicos de Estados Unidos cruzaron por primera vez en sus vidas al sur del ecuador para venir a Jazz a la Calle. Están haciendo tiempo antes de que los pasen a buscar para ir a ver una comparsa de candombe en un barrio de la capital de Soriano.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
“Esto es lo más cercano a un festival de jazz perfecto. Supera todo lo que podría imaginar. Llegamos hace un día y medio pero sentimos que estamos aquí desde hace mucho tiempo. Nos encanta este lugar, la gente, el mate, las jam sessions. Estamos realmente muy felices de estar aquí”, dijo Teichroew el viernes 16 a los 1.500 espectadores reunidos en la explanada.
Este admirador de Coltrane, Stan Getz y Sonny Rollins nació en Silver Spring, Maryland, creció en Washington DC, estudió en una universidad de Wisconsin, donde abrazó el saxo tenor y se mudó a Nueva York para dedicarse a la música. Vive en Brooklyn y se gana la vida dando clases de música a niños en una escuela de Harlem. Por ellos es que solo vino por tres días, mientras sus compañeros marcharon rumbo a Buenos Aires y Santiago.
Teichroew y su banda dieron una clínica en la Biblioteca Municipal, donde explicaron a unas 30 personas su estilo de componer y orquestar, con abundantes y extensos segmentos de improvisación y, en no pocas ocasiones, con los arreglos yuxtapuestos a los solos improvisados.
Como lo describió el presentador Alfredo Monetti, la de los yanquis fue una propuesta única en toda la semana: jazz de pura cepa de Nueva York, la meca del jazz mundial, con un enfoque contemporáneo, pinceladas clásicas de Beethoven o Mozart, pero sin fusión con sonoridades latinas o africanas. Be bop genuino, baladas y toques free conforman un paquete que no desentonaría para nada en el festival de Punta del Este.
Pero a este muchacho tímido y tranquilo, que en 2013 lanzó su primer disco (disponible en www.jacobteichroew.com), le interesa participar en instancias abiertas a múltiples estilos, como el festival de Mercedes, del cual se enteró por un argentino que se lo recomendó en uno en Canadá. “Quiero conocer otras músicas que se fusionan con el jazz para enriquecerme, y eso no es posible en todos lados. No es frecuente encontrar un festival como este”, dice. Ya en el ómnibus, no solo le queda el recuerdo de su paso por Uruguay, sino también el mate que le acaban de regalar. “Lo curo con cáscara de naranja, ¿no?”.