La Justicia uruguaya “está retrocediendo” en la defensa de los niños que son víctimas de abuso sexual por parte de sus padres, según un grupo de psicólogas que trabajan en el Instituto de Mujer y Sociedad.
La Justicia uruguaya “está retrocediendo” en la defensa de los niños que son víctimas de abuso sexual por parte de sus padres, según un grupo de psicólogas que trabajan en el Instituto de Mujer y Sociedad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos niños “están siendo hoy más dañados y menos escuchados” y los jueces tienden a considerar que esos menores “no tienen razón”, dijo la psicóloga Magela Batista.
Un juez que se desempeña en la órbita penal de Montevideo sostuvo que en un momento “la balanza estuvo inclinada hacia el lado de las madres”, porque “bastaba una denuncia y una breve instrucción para que se separara a los padres del hogar y en algunos casos hasta se los procesara”.
“Esto es como un péndulo y dentro de poco mi juicio tenderá a situarse en el centro que es donde debe estar”, concluyó.
Una de las cosas que genera mayor preocupación entre las psicólogas es que en la Justicia uruguaya, afirman, hay magistrados que recurren a los trabajos del psiquiatra estadounidense Richard Gardner, quien elaboró un Síndrome de Alienación Parental (SAP) según el cual generalmente las madres inventan que los padres abusan de los hijos y propone como terapia quitarle el hijo a la madre y otorgárselo al padre acusado de abuso. También hay padres que los utilizan en su defensa.
El trabajo de Gardner “no está avalado científicamente, no está reconocido y le hace mucho daño a los niños”, alertó Batista. De hecho, informó que en varios países de Europa y en algunos Estados de Estados Unidos está prohibida su utilización en los juicios.
“Hay una sensación de que se está retrocediendo” en la jurisprudencia uruguaya, añadió Batista.
Para Carina Bordes, psicóloga e integrante del Instituto Mujer y Sociedad, antes la Justicia consideraba con más atención los derechos de las mujeres y los niños. Sin embargo, “este avance generó en la misma sociedad una respuesta adversa que cuestiona la palabra de los niños y las madres y también ataca a los técnicos”.
Las especialistas dijeron que es muy difícil probar ante el sistema judicial que hubo abuso de menores porque la mayoría de los casos no dejan huellas físicas, son manoseos, sexo oral, exposición a pornografía. Por eso la mayoría de las acusaciones finalmente no encuentran pruebas para condenar al abusador y “el único testigo es el niño”, que debe pasar por numerosas pericias y visitas al juez.
Si en una de esas ocasiones el niño se retracta, es suficiente para que “se hable de denuncia falsa”, señalaron, cuando en realidad es una “reacción psicológica” del menor abusado. Según las especialistas el hecho de que se retracte es “una confirmación” más de que fue víctima de ese hecho.
Consultados por Búsqueda dos jueces de Familia, que prefirieron no ser identificados, dijeron que ellos se dedican a “aplicar la ley” con “las pruebas que se pudieron recolectar”.