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    Jugando con fuego

    Sr. Director:

    “Las apuestas a la polarización del sistema político uruguayo”

    Antes del Campeonato Mundial de Fútbol concurrí a la presentación del libro cuyo título es el de esta nota, y cuyo autor es Carlos Pareja (Pareja, Carlos. 2022. Jugando con fuego. Universidad CLAEH). Se comparte la preocupación del autor por la polarización del sistema político uruguayo: “En cuanto a nosotros, los uruguayos hemos estado jugando con el fuego a lo largo de las últimas décadas. Por pereza o por exceso de confianza hemos ido erosionando nuestras mejores tradiciones pluralistas, apelando sistemáticamente a las confrontaciones y los agravios recíprocos, sin tener en cuenta que estamos avanzando en un camino que a la larga puede desembocar en alguna versión moderada, o bien del pantano argentino o bien de la cacería de brujas estadounidense” (Pareja, Carlos. 2022. Op. Cit. Pág. 151).

    Parafraseando al mismo autor (Pareja, Carlos. 2022. Op. Cit. Pág. 117), “en este punto debo adelantarme a pedir disculpas por lo que puede ser leído como un exceso de soberbia caprichosa, como la pretensión de imponer mi visión personal de cómo debían haber procedido a alinearse los partidos políticos uruguayos…”, yo considero que el autor se juega excesivamente a la “estructura parlamentarista” como si con ella se fueran a solucionar todos los problemas percibidos y que estos son causados por la estructura presidencialista. Desde 1924, gracias a los trabajos de la Western Electric Company y la Academia Nacional de las Ciencias de EE.UU., se sabe que además de la estructura, influyen significativamente las actitudes y los sentimientos de la gente, por lo que se estima que se deba ser más cauto en tales afirmaciones.

    Alineado con los experimentos del año 1924, la neurociencia afirma que un individuo solo hace caso a lo que cree, a las creencias que posee, que no son otra cosa que “hábitos del pensamiento” (Bachrach, Estanislao. 2021. En el limbo. Penguin Random House Grupo Editorial. Pág. 62). Por tanto, las creencias determinan lo que es verdad o fantasía para una persona. Una persona a partir de sus creencias “crea su realidad”. Son siempre tus creencias las que le dicen a tu cerebro qué es verdad y qué es fantasía, o sea “qué es verdad para ti” (Bachrach, Estanislao. 2021. Op. Cit. Pág. 27).

    También se desea relativizar otras afirmaciones que se consideran un tanto fundamentalistas: “La introducción del mandato presidencial atenta por partida doble contra aquellos compromisos de moralidad política indisociables de la institucionalidad democrática y cuyas implicaciones prácticas acertó en identificar Justino Jiménez de Aréchaga: la igualdad y libertad política” (Pareja, Carlos. 2022. Op. Cit. Pág. 25). Acusar de “inmoralidad política” a quienes tienen una visión presidencialista, justamente me parece cercenar la libertad política.

    A continuación formulo comentarios breves sobre diversos puntos del trabajo, con la esperanza de “que a buen entendedor”.

    Se sabe que el pasado no es un buen predictor del futuro, a lo sumo explica el hoy.

    Admiro a la gran mayoría de las personas que el autor incluye en el bando de los principistas, la mayoría son del siglo XIX y comienzos del siglo XX. ¿Cómo era el mundo en esos tiempos con respecto a hoy? En los tiempos de José Artigas, héroe al que la mayoría admiramos, existía la esclavitud, ¿alguna vez alguien tildó a nuestro héroe de esclavista?

    Otra característica del grupo principista es que a excepción de Bernardo Berro, a ninguno le tocó gobernar. La democracia es libertad en “toda su extensión imaginable” y también es ser eficaz y eficiente para la vida, trabajar, producir, invertir, etc., hacer cosas porque lo es socialmente justo y democrático, y evitar las críticas de sus enemigos que dicen que se vive en estado de asamblea y los problemas no se resuelven “no olvidemos que las instituciones democráticas siempre han tenido enemigos tenaces que se alimentan de sus fragilidades constitutivas” (Pareja, Carlos. 2022. Op. Cit. Pág. 188).

    Se percibe que todos “los no principistas” han ocupado cargos de gobierno, algunos más de una vez. En lugar de amnésicos, diría como Jorge Luis Borges: “solo los muertos y los tontos no cambian”, para aquellos que por pertenecer a un partido históricamente principista, le tocara ser ministro y ver como se le “refugaban sus correligionarios“ en los momentos que se debían tomar medidas antipopulares.

    Por otro lado, queda poco tiempo para certificar en los hechos si es verdad que la asociación de varios partidos para apoyar un candidato común, disciplina o no los desempeños hasta la próxima instancia electoral. Hasta ahora se cumple.

    Se observa positivamente, lo que el autor le llama: “hastío y desconfianza de los ciudadanos hacia los dirigentes y formaciones políticas ya establecidas: la emergencia de los Sartori, los Talvi y los Manini demostraron hasta qué punto se habían ido acumulando núcleos de ciudadanos dispuestos a votar contra la oferta conocida” (Pareja, Carlos. 2022. Op. Cit. Pág. 71). Ello significa que el sistema está abierto a nuevos partidos y agrupaciones y no resulta un fórceps que limita la democracia de los partidos y la democracia en general. Sartori hoy es Senador y como este pobre muchacho solo tiene dinero, se desconoce su futuro político. Talvi logró desplazar al histórico líder colorado Julio Mª Sanguinetti al segundo lugar dentro del partido, y luego le regaló la secretaría del mismo, en un hecho que podía presagiar su conducta mutante y dejar a su sector en un estado hoy de autofagocitación. Manini es senador, su agrupación tiene ministros y el futuro depende de sí mismo. Por tanto en lo que respecta al surgimiento de nuevos partidos y grupos (renovación), la Constitución del año 96 no parece tan mala, es más con ella, un partido que hoy es solo un sello de goma (Partido de la Gente) integra la coalición gubernamental.

    Se destaca la relevancia, del Ministerio que ocupa el Dr. Pablo Mieres, quien llegó tarde, pero llegó a la presentación de este libro.

    La división del partido que dio origen al Partido Independiente fue una decisión valiente, significaba “quedar a la intemperie” y entre otras cosas, fue para escapar a un tema que se verá más adelante. En el año que el partido pierde su banca en el senado, ocupa un ministerio y varios cargos relevantes más, a pesar que algunos carecen de las competencias requeridas para los cargos que ocupan. Estoy seguro que ni el más optimista de los integrantes del Partido Independiente podía pensar que esto le podía ocurrir tan pronto. En literatura a algo similar se le dice “el hado”, no sé cómo se le llama en política, y si algo lo explica es la necesidad de formar mayorías en un régimen presidencialista, gracias al marco de una constitución que no puede ser tan poco democrática, pues logra constituir un gobierno de mayorías en el cual están representados “todos” los partidos políticos democráticos liberales (no marxistas) de un extremo al otro (liberales, conservadores, socialdemócratas, etc.), o sea los que no se han dejado cooptar por el “gramscismo/progresista”.

    Este tema me permite ingresar al punto más relevante que observo como carencia en el libro y que explica el “Jugando con fuego”.

    El autor expone los temas, los pone en consideración, no lo confronta con la realidad de lo que sucede.

    “Cabe destacar una de las vulnerabilidades características de los sistemas binarios de partidos, su exposición a deslizarse por una pendiente de erosión de fraternidad cívica, en la medida en que esta incluye el compromiso de revisar las posiciones asumidas a la luz del intercambio público de elementos de juicio con quienes asumen posiciones discrepantes. Tal riesgo se acrecienta a partir del momento al que al menos uno de los dos partidos resulta capturado por una fracción que formula sus posiciones en términos fundamentalistas y que por lo mismo, empieza calificando cualquier concesión al partido adversario como una traición al legado fundacional de moralidad política sobre el que fundan las mejores tradiciones y prácticas democráticas, y termina atribuyendo a los dirigentes de dicho partido la condición de estar manipulados y puestos al servicio de intereses foráneos, de estrategias orientadas a perjudicar la comunidad de destino, debilitando su integridad sí como la capacidad de incidir sobre su destino”. El autor pone como ejemplos de esto al Partido Republicano estadounidense y al Partido Conservador británico (Pareja, Carlos. 2022. Op. Cit. Pág. 91).

    ¿Qué pasa con las mayorías marxistas (no democráticas) del FA?

    Confrontando lo anterior, con lo que el autor expone en la página 138 de su texto: “Por lo pronto, resulta sintomático su presidente Javier Miranda argumentó recientemente contra la tendencia a la proliferación de fracciones, señalando que era imposible concebir 62 maneras diferentes de avanzar hacia el socialismo, ningún dirigente del Frente Amplio puso en cuestión ese objetivo compartido ni trató de distanciarse o marcar reservas al respecto”.

    A confesión de partes, relevo de pruebas, si el objetivo del FA es el socialismo:

    “No hay en todo el mundo, manera de sustituir el modelo capitalista por ninguna otra fórmula; pero estamos en contra de ese modelo y, por consiguiente, vamos a aplicar otra fórmula; la que no hay” (Maggi, Carlos. 2011. Mutaciones y aggiornamientos en la economía y la cultura del Uruguay. Fin de Siglo. Montevideo. Uruguay).

    El único “socialismo” que existió (URSS) o que existe (Cuba, Corea del Norte), es el marxista, comunista, dictatorial.

    ¡Ojo!: cuando el FA dice que su objetivo es el socialismo lo es en su “intención”, en su “hegemonía cultural”, la realidad concluye en gulags, paredón y hambrunas!

    Para “avanzar en el socialismo” lo primero que se hizo fue dentro del FA imponer una “hegemonía cultural” en términos gramscianos. Como la estructura económica socialista ha fracasado (la prueba es la disolución de la Unión Soviética y el abandono por parte de China de la economía colectivista y su pasaje al capitalismo), el camino que queda es la “superestructura”.

    Por tanto todo el que se oponga al socialismo en los hechos es un enemigo. Se vio en el año 2019, cuando la candidata a vicepresidente del FA afirmó que “la gente debía dirimir entre oligarquía y pueblo”, reflotando una consigna bolchevique sesentista.

    Creo no equivocarme, dicha Señora pertenece al grupo del Ec. Bergara, integrante de los sectores “seregnistas”. Sucede que dentro del FA todos razonan en términos marxistas, y muchos no saben que lo son, la hegemonía cultural se impuso.

    También lo que ha sucedido en Uruguay es un “asalto cultural”, para imponer “su” hegemonía. Pasó en la educación (basta ver lo que piensa el Fenapes), la Udelar, los gremios, carnaval, se ha intentado en el fútbol, etc.

    “En el ámbito de la cultura postmoderna, el odio es reservado a quien no se arrodilla delante de las verdades reveladas de la religión que se autoproclama progresista”.

    Sr. Pareja, me pareció que es amigo del Ministro Pablo Mieres, ¿por qué no le pregunta por qué el PI se fue del FA?

    Rafael Rubio

    CI 1.267.677 - 8