Un nuevo libro que historia sobre el tema, un diálogo multipartito convocado por el gobierno y una charla organizada por sectores sindicales fueron las actividades en Uruguay con motivo de la Semana de la Seguridad Social, que se celebra mundialmente a fines de abril. Eso ambientó la discusión de propuestas para habilitar la desafiliación de trabajadores de las administradoras de fondos previsionales (AFAP), de “reformas profundas” al régimen y el aumento de los aportes jubilatorios de los empleadores.
El Diálogo Nacional sobre Seguridad Social abordó el miércoles 25 uno de los temas que se perfilan como más candentes: las AFAP y las compañías aseguradoras (que son las que deben pagar las pasividades con los ahorros que administraron aquellas).
República AFAP, la administradora que pertenece a los bancos estatales y la de mayor participación en el mercado, presentó en ese ámbito propuestas que apuntan a mejorar el servicio, a minimizar el riesgo para los afiliados y a posibilitar la desafiliación.
Los trabajadores, por su parte, sostienen que es necesaria una nueva reforma del sistema que elimine el lucro en la seguridad social, y propusieron atacar los problemas de financiamiento aumentando los aportes patronales y promoviendo la desafiliación a las AFAP.
El Diálogo, que consiste en varias reuniones, fue convocado por el Poder Ejecutivo con el objetivo de generar un ámbito de discusión entre todos los partidos políticos, los sectores sociales (trabajadores, empresarios y jubilados) y otros actores relevantes, con la intención de consensuar posibles mejoras al sistema previsional, que tuvo en 1996 su última gran reforma. Entonces se creó un pilar de ahorro individual (cada trabajador afiliado a una AFAP aporta a una cuenta personal) que convive con el régimen de solidaridad intergeneracional.
El delegado del Poder Ejecutivo en ese ámbito, el ex diputado Luis Blasina, remarcó que la eliminación del lucro en la seguridad social continúa siendo un objetivo para el gobierno y planteó la creación se un “subsistema” que capte “fondos complementarios” de los trabajadores de ciertas franjas de ingresos, pero que sea administrado por una entidad estatal, con participación de los sectores involucrados, incluido el gobierno, dijeron a Búsqueda asistentes al Diálogo. Y que aclaró que esta “reforma estructural” del sistema se haría con “respeto irrestricto” a los ahorros que cada trabajador tiene en sus cuentas, añadieron.
Por su parte, Elvira Domínguez, directora del BPS en representación de los empresarios, dijo a Búsqueda que “no es una práctica saludable modificar los sistemas de seguridad social con tanta frecuencia que nadie pueda planificar cuál va a ser su futuro”.
Más fondos. En otros países, las administradoras de fondos previsionales pueden invertir los ahorros de los trabajadores en varios portafolios, con mayor o menor riesgo y bajo determinadas condiciones.
El presidente de República AFAP, Luis Costa, propuso en el Diálogo habilitar en Uruguay un segundo fondo “de protección”, al que se pase parte del ahorro cinco años antes del retiro del afiliado.
Las inversiones serían en instrumentos de corto plazo, que “tienen mucho menos variación” en sus precios, explicó.
UniónCapital AFAP planteó, entre otras cosas, la necesidad de tener tres fondos de ahorro previsional: “uno con instrumentos de mayor rentabilidad (para los más jóvenes), otro con riesgo moderado (para los de mediana edad) y uno más conservador (para los mayores)”, explicó su gerente general, María Dolores Benavente.
Además remarcaron la necesidad de “hacer más atractivo el ahorro voluntario”, para que los afiliados puedan complementar “huecos de cotización” que puedan darse por informalidad o períodos temporales de inactividad.
Desafiliación.
Actualmente están obligados a afiliarse a una AFAP los trabajadores sólo si perciben ingresos por más de $ 28.067 mensuales y eran menores de 40 años en abril de 1996. Los de menores ingresos pueden hacerlo voluntariamente, pero una vez afiliados no pueden dar marcha atrás en su decisión.
A fines de 2011, más de 845.000 personas (el 78% de los afiliados al sistema de AFAP) no superaban el tope, es decir que tenían una cuenta por su propia voluntad.
Costa dijo sobre la posible desafiliación, que habría que darles a las personas un plazo para “estudiar mejor su situación” sin “presión”. Luego, para quienes nunca superaron el tope de aportación propuso habilitar la desafiliación hasta cierto momento de sus vidas, que podría ser hasta los 50 años o 10 años antes de su jubilación, por ejemplo. Para entonces la persona “ya ha podido ver cómo es su carrera laboral para tomar una resolución más afinada”, argumentó.
Un aspecto “clave”, agregó, es que esta resolución se pueda tomar por única vez, porque si la persona se desafiliara, sus ahorros pasarán de la AFAP al Banco de Previsión Social (BPS).
Esta posibilidad no correría para aquellos que se afiliaron voluntariamente pero luego pasaron a percibir salarios por encima del tope de aportación, enfatizó Costa, ya que esos están obligados a pertenecer a una administradora por ley.
También consideró que, de aprobarse esta medida, debería habilitarse un período de un año, por ejemplo, para permitir la desafiliación de los mayores de 50 (o la edad límite que se establezca) que en su momento no tuvieron la posibilidad.
Domínguez afirmó que la propuesta de desafiliación de República AFAP es “razonable”.
UniónCapital sugirió dar esa opción al afiliado “en el momento de su retiro” o, como segunda opción, que a partir de los 50 años pueda tener una alternativa “irreversible de volver al viejo sistema”, dijo Benavente.
Aportes.
En un evento organizado el viernes 27 por la Comisión de Seguridad Social del PIT-CNT y el equipo de representación obrera en el BPS, se escuchó una respuesta al planteo sobre ese tema.
Ariel Ferrari, director del BPS por los trabajadores, dijo que espera que se encuentren “caminos” para habilitar la desafiliación de los no obligados, porque —según dijo— es un planteo respaldado por todos los partidos políticos, los sectores sociales “y hasta AFAP República”.
Pero se expresó en contra de la idea de “orejear cómo te va” a los 50 años. “No te pude chupar hasta los 60, pero te chupé hasta los 50”, dijo, y argumentó que durante ese tiempo las administradoras cobrarían comisión a sus afiliados.
A pedido suyo, la Asesoría General en Seguridad Social del BPS calculó el impacto económico que produciría no permitir más afiliaciones voluntarias a las AFAP y deshacer las opciones voluntarias de los que ya están afiliados a una. Esto, reveló, tendría “dos efectos contrapuestos”: se incrementarían los aportes personales que recibe el BPS, pero aumentarían las pensiones que paga.
En un principio sería mayor el incremento de ingresos, pero eso se revertiría a partir del 2040. “Pero tenemos 28 años”, señaló, haciendo referencia al tiempo disponible para pensar otras alternativas.
Además, el estudio plantea que, si bien no se pudo determinar el monto de esas cuentas que pasarían al BPS, permitirían cubrir “parcialmente” los aportes que deba realizar el Estado después de esa fecha.
En el mismo foro, Ferrari propuso aumentar un plazo de cinco o diez años el aporte patronal a la seguridad social hasta volver al porcentaje anterior a la reforma tributaria de 2007, para llevarlo del nivel actual de 7,5% a 12,5%.