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    La actividad de pesca en Uruguay se superpone con las zonas de exploración de petróleo, sitios de múltiples usuarios e intereses

    Hace 25 años salir del Puerto de Montevideo rumbo a alta mar era una experiencia en solitario. “Cruzarse con un barco en alta mar era toda una fiesta. Hoy salís al Río de la Plata y hay momentos que es como salir a 18 de Julio y Ejido a las tres de la tarde un viernes. Nada que ver a lo que era hace años”, recordó Julio Chocca, técnico del Laboratorio de Tecnología Pesquera de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara).

    El aumento del comercio y de la actividad pesquera en el país son solo dos de los motivos. “La zona de pesca exclusiva de Uruguay no es muy grande, de hecho es una de las más chicas de América del Sur. Estamos rodeados de dos gigantes como Argentina y Brasil. En esta zona se están desarrollando una serie de actividades nuevas que van a impactar, y algunas ya han impactado, sobre la actividad pesquera”, dijo Chocca a Búsqueda.

    Una de estas actividades nuevas es el trabajo exploratorio de petróleo, una primera etapa en la búsqueda de crudo bajo el mar uruguayo que implica el uso de actividad sísmica luego de que Ancap adjudicara bloques para explorar los subsuelos a las empresas YPF, Petrobras y Galp.

    El trabajo de sísmica implica riesgos porque puede afectar la fauna marina. Por eso Ancap realizó un acuerdo con la Universidad de la República para realizar una puesta a punto de la información disponible sobre el mundo subacuático uruguayo como un primer paso, una primera aproximación para empezar a conocerlo.

    Durante el encuentro científico Antropicosta 2012 en noviembre, los involucrados dieron a conocer los resultados. Uno de ellos fue el trabajo de los oceanógrafos de Dinara (Arianna Masello y Yamandú Marín) junto a Luis Orlando y Rodrigo Forselledo, de Oceanografía y Ecología Marina de la Facultad de Ciencias. Exploraron el vínculo de la fauna marina con la explotación pesquera y los posibles riesgos de incorporar al área la explotación del petróleo. Para esto la información científica es la base. El trabajo concluyó que las normas que rigen la actividad pesquera cuentan con un sustento científico que debería mantenerse, ampliarse y profundizarse frente a nuevos desafíos productivos.

    “Además de ver la especie objetivo a capturar hoy se mira a todo el ecosistema que está alrededor. Implica que es un sistema complejo, que los límites empiezan a ser indefinidos y hay procesos interconectados”, dijo Chocca. “Si a ese mar le incluís nuevas actividades, a la pesca le estás incluyendo nuevos límites”, agregó.

    “Es un momento de incertidumbre porque aún no se sabe si habrá explotación de petróleo”, aclaró.

    Pesca y fauna.

    Los barcos uruguayos pueden pescar en toda la zona común de pesca uruguayo-argentina y además en la zona exclusiva uruguaya, que está toda subdividida en los bloques de Ancap, excepto por una franja que recorre la costa. En total Ancap dividió el lugar en 15 bloques para realizar los estudios y delimitar a futuro las zonas de explotación adjudicadas a distintas empresas. Por eso hay zonas de pesca que atraviesan varias áreas delimitadas por Ancap.

    Allí hay atunes, tiburones, vieiras, pulpos, langostas oceánicas y de muy diversas variedades.

    “Nuestra zona es muchas veces el límite de recursos que vienen del norte, de zonas más tropicales, y el límite norte de los que vienen del sur, de aguas antárticas y subatlánticas. Tenemos aquí una diversidad mayor (de especies que en otros países)”, explicó Arianna Masello a Búsqueda. Esto es bueno y malo a la vez por ser “la cola final de los dos”, explicó Chocca. A veces son mayores las variaciones anuales de lo que llega al territorio marino uruguayo. En años buenos de pesca de calamar los pesqueros podían sacar 20 toneladas por día y en otras ocasiones la cifra no llegaba ni a la mitad.

    “Es zona de confluencia de corrientes que forman un frente con características de salinidad y temperaturas medias especiales. Es muy rica en alimentos (como plancton). Son zonas de alimentación muy importante y de reproducción”, explicó Masello.

    “Las actividades de prospección pueden representar un riesgo diferencial para los distintos recursos y áreas de pesca”, explicó la oceanógrafa durante la presentación.

    “Estamos tratando de minimizar las interacciones entre la actividad pesquera y las prospecciones sísmicas”, explicó Chocca sobre el trabajo en Dinara. Si hay un buque con un equipo de sísmica, que es difícil de maniobrar, se le avisa a los pesqueros de la zona para que no se acerquen, prosiguió. Hoy hay zonas de veda —de pesca de cangrejo rojo, merluza negra y los atuneros— que corren con el barco sísmico, a medida que se mueve.

    “Es posible identificar problemas de espacio, hay multiplicidad de usuarios e intereses. Hay una escasa pero creciente coordinación” entre Ancap, Dinara y otros, dijo Chocca. “Hay que identificar a todas las partes involucradas para que todos tengan voz y crear un ámbito que todavía no está creado. Hay que definir objetivos y prioridades. Para todo esto se necesita información. Nosotros manejamos un espacio que no está formalizado”, detalló Chocca.

    En esta zona uruguaya hay cerca de 50 especies diferentes, 70 buques industriales la recorren y 18 plantas procesadoras dependen de esta pesca. Las exportaciones del sector pesquero en 2011 generaron U$S 232 millones en exportaciones. Creció con el correr de los años: en 2002 eran 123 millones.

    Bajo agua.

    El trabajo relevó la fauna marina que circula en áreas uruguayas y que puede ser o es explotada como recurso pesquero. El relevamiento incluyó información también a las especies que circulan en todo el Atlántico sudoccidental que vienen de Brasil o de Argentina y llegan a Uruguay.

    El estudio analizó cuál es la magnitud de superposición de las zonas de exploración y prospección que definió Ancap con las zonas en que habitan especies que son explotadas por la industria pesquera y estudió la situación de los recursos más importantes mediante una revisión bibliográfica de toda la información existente hasta el momento sobre el tema.

    El trabajo consistió en elaborar un informe sobre todas las pesquerías que existen en la zona económica exclusiva uruguaya a partir de los 50 metros de profundidad, que es donde se delimitaron los bloques de Ancap para explorar la presencia de petróleo. En esta zona prima la pesca no tradicional. Allí los pescadores encuentran a los atunes, tiburones, cangrejo rojo y merluza negra.

    “Todos estos se solapan y superponen” con las zonas previstas por Ancap para explorar el fondo del mar mediante el uso de sísmica que podría afectar a la fauna marina si no es bien controlado, según estudios internacionales.

    Cuando se realizan trabajos de sísmica o se extrae petróleo en el mar la zona de explotación está prohibida para la pesca. Esto implica un conflicto de intereses entre los pescadores de esta categoría y los intereses del gobierno (Ancap) de explorar la posibilidad de explotar el petróleo.

    Además de estas posibles futuras restricciones hoy existen medidas para proteger la fauna marina y asegurar que no se agote el recurso pesquero con especies en veda, áreas prohibidas para la pesca y determinación de talla mínima de los ejemplares a pescar, además de respetar acuerdos internacionales.

    “Todos tenemos nuestros intereses, hay que tratar de armonizarlos”, opinó Chocca.

    “La pesquería del cangrejo rojo (en la zona uruguaya) tiene un espacio muy chiquito y reducido. Si mañana encuentran algo —petróleo— ahí no va a ser fácil llegar a un acuerdo”, agregó.

    Riesgo.

    Las exportaciones de merluza para Uruguay en 2011 representaron casi U$S 76 millones. Está pasando por un momento de “riesgo biológico” con mucha población juvenil, áreas de veda en donde se concentran y cupos de pesca máxima. Se pescó mucho y no dio tiempo a que crecieran.

    “Las prospecciones de Ancap serían una zona de conflicto para este Plan de Recuperación de Merluza —gestionada por la Comisión Técnica Mixta uruguayo argentina— y tendríamos que trabajar en la coordinación de las actividades con las épocas de trabajo con las zonas de veda para tratar de proteger el lugar”, explicó Masello.

    “Estamos estudiando los efectos que puede tener en los peces, pero en los recursos —fauna marina explotable por la industria pesquera— que viven sobre el fondo o se alimentan y están cerca del fondo puede tener efectos importantes debido a las explosiones y perforaciones. Además, dentro de los recursos que viven en el fondo algunos tienen más movilidad, como los peces, que pueden escaparse, pero hay otros como los recursos bentónicos —como los crustáceos (cangrejos) y los bivalvos— que tienen una movilidad muy escasa”, señaló Masello.

    Estos últimos, con escasa movilidad y asociados al fondo, podrían ser los más afectados por las actividades de prospección si se “altera el sustrato”, aclaró.

    “Hay un riesgo no conocido. Tenemos estudios importantes hasta los 200 metros de profundidad pero en adelante hasta los más de 4.000 metros que tiene nuestra zona los estudios son muy escasos y hay zonas inexploradas. No conocemos toda la biodiversidad, la cantidad de recursos potenciales que hay y las características a nivel geológico”, dijo Masello.

    En esta zona también hay “pesquerías potenciales”, muchos recursos que no se están explotando pero que son “potencialmente importantes”, como el pulpo o la langosta oceánica (Thymops), comentó Masello. Algunos pesqueros tienen permisos para explorar y estudiar el interés y la viabilidad de explotar estas especies potenciales y su área coincide con los bloques de Ancap.

    Hay vacíos de información y “escaso conocimiento sobre la resiliencia del ecosistema que soportan las pesquerías de peces y las bentónicas de aguas profundas así como acerca de las condiciones oceanográficas como tipos de fondo”, concluye el trabajo de Dinara. Por eso los especialistas recomiendan profundizar los estudios a partir de los 200 metros de profundidad en aguas uruguayas.

    Además, en muchos casos hay información pero “no está sistematizada”; hay datos en papel, otras en partes de pesca, otras en biblioratos de campañas que no se terminaron de procesar y datos de especies que aparecen como fauna acompañante de especies que sí son explotadas comercialmente.

    En la costa.

    Sobre la franja de la costa —a menos de 50 metros de profundidad— no se harán trabajos de búsqueda de petróleo. Por lo tanto allí no existirá interacción con la fauna y la explotación pesquera. Sin embargo, hay otros intereses en juego que sí pueden afectar la pesca.

    En esta zona —el corredor más próximo a la costa uruguaya— se encuentra el área de pesca tradicional de pescadilla y corvina. También en la zona se concentra la pesca de merluza.

    “Antes de comenzar”

    Existe “un gran desconocimiento acerca de la biogeoquímica de los sedimentos” que se encuentran bajo el mar en la zona de explotación exclusiva uruguaya, y hay una “necesidad de revertir esta situación” porque la información recopilada “aunque reciente, es muy escasa y fragmentada”, concluyeron las investigadoras de la Sección Oceanografía y Ecología Marina de la Facultad de Ciencias (Natalia Venturini, Patricia García y Ana Laura Pita) en un estudio financiado a pedido de Ancap y presentado en el evento científico Antropicosta 2012.

    Mariela Fresia, gerente de Medio Ambiente, Seguridad y Calidad de Ancap, explicó a Búsqueda que este trabajo es uno de los tantos que la empresa estatal ha solicitado para contar con mejor información de cara al inicio de las actividades exploratorias de petróleo en el mar uruguayo.

    “Tenemos que trabajar para generar información, para poder saber cómo está el ambiente antes de comenzar las actividades de explotación petrolera”, explicó Fresia. Esta fue una primera etapa que consiste en relevar la información que hay y ahora le debe seguir otra para “generar información” nueva.

    La especialista destacó que se debe tener “respeto” por las otras actividades que hoy se realizan en la zona.

    Puerto hub vs pesca

    Un puerto hub tiene la posibilidad de recibir barcos de gran tamaño. Los buques más grandes que hoy pasan por el canal de Panamá ya no entran en Montevideo.

    “Si Uruguay quiere ser puerto hub, tiene que tener la capacidad de recibir estos megabarcos. Este sería el requisito para un puerto de aguas profundas”, dijo Julio Chocca, técnico de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara). Uruguay se disputa albergar el puerto hub de referencia para el Atlántico sur con sus vecinos.

    En este caso habrá interacciones con la actividad pesquera porque se deben delimitar corredores de navegación segura en los que no se puede realizar ninguna otra actividad, entre ellas la pesca. En Uruguay esta zona ya está definida en una franja que recorre la costa. Justo es en esta zona en que se realiza la mayor parte de la pesca de especies tradicionales como la corvina y pescadilla, así como la merluza.

    “La realidad es que si tenemos menos espacio vamos a tener menos captura de pesca. La idea es saber cuánta menos captura”, dijo Chocca. En esto trabajan hoy los técnicos.

    La Dinara ya analiza los datos que obtiene de los pesqueros mediante el sistema satelital VMS, su recorrido y las concentraciones actuales de pesca. Uruguay está haciendo pruebas para instalar sistemas de control del tráfico marítimo (AIS) y analizar el tránsito sobre sus aguas y las áreas de mayor navegación.