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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo católico que soy, hace tiempo que venía refrenando el hacer públicas mis discrepancias radicales con quien, transitoriamente, ocupa el trono de Pedro. Pero al final, hay límites.
No cuestiono la autoridad papal en asuntos de dogma y de fe. Pero en todo lo demás, sus opiniones no me obligan y, concretamente, ni siquiera me siento representado por ellas.
Recientemente y casi coincidiendo con la gran marcha de los opositores al dictador Maduro en Venezuela, el sucesor temporal de Pedro estaba muy cerca, en Panamá. No puede haber ignorado todos los sucesos y las muertes en el país caribeño. Sin embargo, sus pusilánimes declaraciones, amparándose en que no quiere un baño de sangre —como si la sangre de los opositores no se hubiera ya derramado hace tiempo en Venezuela— suenan a vulgar pretexto. No voy a caer en la tontería de afirmar que el Papa sea marxista leninista, como he oído por ahí, pero que no le hacen asco los populismos de izquierda, no le hacen.
Solo así son comprensibles sus reprobables actitudes sobre lo que sucede en Venezuela y Nicaragua (la olvidada), y solo así resulta comprensible su pertinaz negativa a visitar su país natal. Probablemente de ser presidente la multiprocesada antecesora del Sr. Macri las cosas hubiesen sido diferentes.
Como católico me resulta muy desagradable expresarme de esta forma sobre el sumo pontífice, pero, como dije al principio, hay límites y esos no los he traspasado yo.
Dr. Esc. César Eduardo Fontana
CI 1.060.462-0