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    La carga del IRPF llegará a más de 25% del ingreso para rentas altas

    Además de recaudar más, el Poder Ejecutivo sostiene que los cambios tributarios que impulsa en la Rendición de Cuentas apuntan a profundizar la equidad al aumentar la carga sobre las personas de mayor ingreso.

    Actualmente el IRPF (renta sobre los salarios y el capital) y el IASS (renta de los pasivos) tienen un efecto sobre la distribución del ingreso que la hace algo más igualitaria, lo cual se puede medir calculando el coeficiente de Gini antes y después de impuestos. Ese indicador —que vale uno cuando el ingreso está más concentrado y 0 cuando tiene un reparto equitativo perfecto— se ubicó en 2015 en 0,386: parte de la distribución que refleja está dada por un efecto de los tributos que el gobierno calcula en 2,15%. De aprobarse las modificaciones al IRPF y al IASS propuestas en la Rendición de Cuentas, dicho efecto pasaría a ser mayor, de 2,78% sobre el coeficiente de Gini, indicó el Poder Ejecutivo en los análisis que acompañaron el proyecto de ley presentado la semana pasada.

    De hecho, explica que el 90% de la recaudación adicional —de 25% entre IRPF e IASS— provendrá de las personas que pertenecen al 10% más rico de la población. También hace énfasis en que solo el 23% de los trabajadores formales (17% si se cuentan los informales) pagará más por sus salarios y serán 7,4% los pasivos con mayor carga.

    La carga y la gallina.

    Tomando en cuenta un caso hipotético de un trabajador que no haga deducciones por los gastos de sus hijos u otros conceptos más allá de los aportes jubilatorios, la contribución en todo el año (computando el aguinaldo y el salario vacacional) llegará a representar, en el caso de los sueldos más altos, la cuarta parte del ingreso total gravado, frente a un quinto en la situación actual, calculó Búsqueda.

    Por ejemplo, una persona que gana $ 300.000 nominales al mes (unos $ 209.000 “en la mano”, es decir hechos los descuentos) deberá pagar IRPF por $ 1.019.000 en todo el año con los cambios en las franjas y tasas que tiene a estudio el Parlamento. Eso es 25% de la remuneración anual, contando aguinaldo y salario vacacional.

    El IRPF se cobra sobre franjas o tramo del ingreso personal con alícuotas cada vez más altas, pero a partir de un monto que actualmente es de $ 33.400 nominales al mes (o $ 26.500 líquidos). Quienes perciben esa cifra al mes, que es el límite de la “primera franja” del impuesto, tributan en el año unos $ 9.300 por IRPF, el 2% de sus ingresos totales. Su situación no se modificaría el año próximo de aprobarse el proyecto.

    Los sueldos de $ 50.000 nominales, de aprobarse los cambios la carga de IRPF, en todo el año incrementarán, del equivalente a 7,8% del ingreso laboral, a 8,4%. Es en estos niveles salariales donde empieza a crecer la presión anual con las modificaciones propuestas.

    Los asalariados que cobran $ 60.000 nominales pagarán 11,3% de sus ingresos si se aprueba la modificación, frente al 9,6% actual. La carga pasa de 14% a 18% para quienes cobran $ 120.000 nominales, de 15,1% a 19,4% en los de $ 150.000, y de 17% a 21,7% para los de $ 200.000.

    En un análisis sobre esos efectos económicos publicado el jueves 9 en el blog Razones y Personas bajo el título “Cambios en el IRPF: ¿Estamos matando la gallina de los huevos de oro?”, los economistas Marcelo Bérgolo y Gabriel Burdín relativizaron ese tipo de análisis.

    “Quienes aseguran que incrementar los impuestos a los sectores de ingresos elevados es tan ineficiente como ‘juntar agua en un colador’” están implícitamente asumiendo niveles de reacción (elasticidad) frente a una mayor presión del fisco demasiado altos, sostienen. “Cuidar la gallina puede ser importante. No dejarla engordar demasiado, también”, concluyen.