Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUna publicidad radial de Maldonado refiere al “privilegio de vivir en Punta del Este”. Probablemente lo sea. Sería necio desconocer las bondades del balneario en varios aspectos. No en vano es cada vez más elegido por personas de diversos países. En ese sentido, es comprensible que ciertos “privilegios” no sean gratuitos.
Quienes tenemos la dicha de vivir, sea en forma permanente o en temporada, pagamos costos muy altos de contribución inmobiliaria, expensas y demás. Un mero ejemplo: un apartamento en primera línea frente al mar, de menos de 200 metros, paga de contribución este año más de 6.000 dólares. Y no es mucho, en verdad, lo que la comuna brinda a cambio. Esta realidad, por cierto, no empezó con esta administración, pero eso no es consuelo ni nada cambia.
Sería muy extenso y abusivo para esta sección analizar si no es un tributo cuasi expropiatorio. Pero esta situación se agrava aún más cuando los vecinos de varias zonas sobre la rambla y otras avenidas debemos soportar a diario los muy molestos ruidos de motos y motocicletas a toda hora. Se llega al punto de que estos interrumpen el sueño en la noche, impiden escuchar música, ver TV y hasta conversar.
La Intendencia de Maldonado viene desarrollando una campaña para evitar accidentes de tránsito y ha colocado radares fijos y móviles. Excelente iniciativa. ¿Es tan difícil, con los inspectores que circulan diariamente por todo el balneario, fiscalizar las motos? La respuesta es obvia. ¿O será que no es conveniente por otras razones que no es posible demostrar pero es fácil de intuir? ¿¡Tal vez que se acerca el año electoral!?
Se discute con vehemencia sobre la sonoridad de la pirotecnia, que se desarrolla dos días por año, y por esto nada se hace. Más allá de causas y razones, los que vivimos y habitamos en esta hermosa ciudad tenemos derecho al descanso, a vivir con tranquilidad, y no que se pierda calidad de vida por algo fácilmente solucionable. La comuna debería velar un poco más por quienes la sustentamos. El tema del caótico tránsito en temporada en Punta del Este, más allá de esta realidad puntual, daría para mucho, pero sería un abuso desarrollarlo en esta nota.
Contribuyente fernandino desilusionado