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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSe han escuchado y leído tantos disparates respecto a la situación de Venezuela que amerita poner pausa y reflexión.
La elecciones de 2018 en Venezuela fueron absolutamente cuestionadas y toda la comunidad internacional denunció falta de garantías, proscripción de candidatos de la oposición, opositores presos y publicidad electoral exclusivamente del oficialismo. Los veedores internacionales denunciaron las anomalías y lo fraudulento de la elección que concluyó con Maduro como presidente electo.
Desde el 10 de enero de 2019 cuando Nicolás Maduro se juramentó inconstitucionalmente como presidente ante el Tribunal Supremo de Justicia —debió hacerlo en el Parlamento como dice la ley—, la Asamblea Nacional sabía que estaba “usurpando el cargo”.
La Corte Suprema (autoridad judicial) designada por Maduro anuló las “sentencias” de la Asamblea General (órgano legislativo electo por el pueblo). La Asamblea General que tiene como presidente al Ing. Juan Guaidó.
Ante el vacío de poder, el artículo 233 de la Constitución dice que cuando “se produzca la falta absoluta del presidente, se encargará de la República el presidente de la Asamblea Nacional hasta que se convoquen nuevas elecciones”.
Hay un grave error en invocar conceptos jurídicos del Derecho Internacional como la “no injerencia en Estados extranjeros” o “no intervención” cuando en este caso solo cabe como Estado (el nuestro) en “reconocer” a quienes son los representes del gobierno de Venezuela.
¿Es el electo ilegítimamente y dictador Maduro? ¿Es el presidente legítimamente electo presidente de la Asamblea General Juan Guaidó?
La comunidad internacional en su amplia mayoría ha reconocido a Guaidó de acuerdo a la Constitución venezolana como jefe de Estado de Venezuela y por un período hasta un llamado a elecciones transparentes y libres. Lamentablemente Uruguay a través de su gobierno frenteamplista ha fallado a la larga tradición de respeto a la democracia y los DDHH a cambio de “negociados turbios” y “hermandades ideológicas” que siguen hundiendo y desprestigiando esa ideología totalitaria y corrupta.
Venezuela recuperará su democracia y los verdugos pagarán sus abusos, así lo marca la historia pero sus cómplices en Uruguay deberán dar explicaciones.
Dr. Marcelo Maute Saravia