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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo especialista en estructuras cáscara, fui el proyectista de la reconstrucción del Cilindro de Montevideo, esa obra maestra de Leonel Viera, para un proyecto mayor que ganó en 2012 la licitación internacional para el Polideportivo, Centro de Convenciones y Recinto Ferial de Montevideo.
La oferta del consorcio de la Feria de Valencia con empresarios locales, liderado por el presidente de la Bolsa de Comercio, incluía la recuperación del Cilindro con un nuevo techo, su tratamiento sonoro para transformarlo en un local de conciertos como el del Mirage de Las Vegas, para 10.000 personas, con modernas y cómodas butacas. Hasta envolver exterior con ETFE, una piel sintética traslúcida para proyectar imágenes tal como el estadio del Bayern Munich.
Incluía bajo las gradas del Cilindro un shopping permanente de pequeños comercios y un local de avanzada de Diego Forlán para atletismo de alto rendimiento.
El costo total era de US$ 10.000.000.
El proyecto estructural estaría avalado por el mejor estudio de ingeniería de Inglaterra, Flint & Neill de Londres, y el proyecto arquitectónico por el estudio Tomas Llavador, de Valencia, reconocido con premios internacionales por el pabellón 5 de la Feria de Valencia. Incluía un estudio de la Facultad de Ingeniería donde se concluye que el Cilindro era recuperable.
Con US$ 30 millones más para el palacio de exposiciones, el centro de convenciones y el edificio de estacionamientos, la inversión total era US$ 40 millones. Todo esto figura en el expediente en la IM.
Al Estado no le costaba nada, y la Feria de Valencia ya había preprogramado para comenzar con convenciones y ferias en dos años. Habían seleccionado a Montevideo como el mejor lugar de Latinoamérica y estimaban 50.000 a 200.000 visitantes del exterior por año a las ferias y convenciones.
El proyecto gustó mucho a los técnicos municipales, y tanto la intendenta como el secretario general me felicitaron y tuvieron la deferencia se señalar la tranquilidad que les daba que yo fuera el responsable técnico de la obra. Conocían una trayectoria de seriedad y compromiso.
La oferta era inobjetable, incluía las garantías y estudios técnicos, ambientales y de factibilidad de estilo, incluyendo la forma de capitalización requeridas.
Hubo entonces un cambio que nadie pudo explicar y, por lo que me llegó de los inversores, la IM pidió “mostrar el dinero”. Eso no estaba en el pliego. La Feria de Valencia es seria, es la mayor feria de exposiciones de Europa y una de las mayores del mundo.
Hubo intervenciones que no fueron decisión de la intendenta. Anular la licitación fue una. Adjudicar el concurso de arquitectura (a cuyo jurado me invitaron a asesorar, pero no acepté por parecerme muy poco serio), que no fuera de carácter reservado, y fueran aconsejados por la entonces vicepresidenta, tampoco. Allí entró Antel, y la precipitada demolición del cilindro.
Pagar más de US$ 100.000.000 de los contribuyentes por un nuevo estadio, cuando el Cilindro se reciclaba por US$ 10.000.000, y pagado por los concesionarios, es un hecho claro.
No se necesita más para ver que claramente hay hechos para investigar por la Jutep.
Demoler el Cilindro fue un golpe bajo a la ingeniería y a la cultura uruguaya.
Además de al bolsillo de un país pobre.
Ing. José M. Zorrilla